martes, 21 de febrero de 2023

LA CORTE SUPREMA CONFIRMO LA CONDENA DEL EX INTENDENTE JULIO ALEGRE

El caso fue un escándalo en 2009 cuando Alegre quedó detenido mientras ocupaba su cargo en la intendencia de la Capital de Santiago del Estero. En 2018 volvió a ser arrestado a pedido de Uruguay.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra el exintendente de Santiago del Estero Julio Fernando Alegre, acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que se dedicó a recibir coimas y de llevar adelante delitos como peculado y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. La sentencia impuso ocho años de prisión. Hace 14 años que había quedado eyectado de la jefatura comunal por este escándalo de corrupción. Apenas presentó su renuncia al cargo, quedó detenido. Volvió a estar preso en 2018 y su foto se difundió en la página oficial de Argentina.gob.ar: “detuvimos a Julio Fernando Alegre”, anunciaba el Ministerio de Seguridad. Es que lo buscaban en Uruguay por lavado de dinero, una causa que después se cayó.

De acuerdo a lo que publica Infobae este martes, Alegre ocupó la intendencia en el año 2005 y, un año después, con el 63 por ciento de los votos, fue ratificado en ese cargo. Pero su carrera política terminó en 2009. Para esa época, relatan las crónicas políticas de entonces, Alegre aspiraba a pelear por la gobernación en el mandato siguiente.

Los planes políticos de Alegre se frustraron en 2009, cuando quedó detenido. Según contaba por entonces la agencia de noticias DyN, en mayo de ese año la policía provincial detuvo a César Villalba, un cadete de la municipalidad que había cobrado un cheque por $ 15.000 emitido por la Secretaría de Obras Públicas. Era una práctica que se había repetido durante meses previos. El destinatario del dinero, se indicó, era un funcionario comunal, Oscar Farías, quien supuestamente lo usaría para pagar a proveedores en efectivo. Por esas horas, Farías se fugó.

El entonces juez de instrucción, Gustavo Herrera, hoy integrante del Superior Tribunal de Santiago del Estero, dispuso más operativos. Y quedó en el ojo de la tormenta Alegre, el intendente de la ciudad. El juez ordenó allanamientos a su casa, donde se encontró documentación que lo comprometería sobre el destino de fondos públicos. También lo investigaron por un departamento emplazado en el centro de la ciudad de Córdoba, una finca en la zona de El Zanjón y dos casas en distintos barrios de la ciudad. Aparecía además como dueño de una propiedad en Punta del Este, Uruguay.

Según la causa, diariamente se libraba un cheque por 5.000 pesos para justificar compras inexistentes de diversos artículos o pago de servicios no prestados. Allí aparecían empresas fantasmas, cuyos titulares eran empleados o contratados por el municipio. Una escribana, pareja del intendente, figuraba comprometida en operaciones comerciales en las que habría firmado en representación del jefe comunal. Alegre presentó su renuncia. Quedó inmediatamente detenido. Junto a él quedaron desplazados casi un centenar de funcionarios locales.

El caso llegó a juicio oral en 2012 y duró dos meses. En el banquillo estuvieron sentados más de 20 imputados. Solo Alegre, su hermano y un presunto testaferro llegaron detenidos. Cuando le tocó declarar, sobre el final del proceso, Alegre rechazó las acusaciones. “Ni un solo ladrillo fue comprado con dinero del Municipio”, afirmó. También negó las afirmaciones de un empresario que lo acusaba de extorsionarlo. “¿Cómo puede imaginarme el Tribunal persiguiendo al primo del gobernador? Al hombre que el propio gobernador pidió integrar al transporte público”, reclamaba.

En su descargo, Alegre aseguró que fue víctima de una “salvaje persecución política y judicial”. “Desconocía que aspirar a ser candidato a gobernador era un delito -dijo en la audiencia-. Nunca fui jefe de ninguna asociación ilícita, sólo fui jefe político de la ciudad, que tampoco es un delito”.

La fiscalía repasó las imputaciones y las pruebas en su contra: pidió once años de cárcel para el ex intendente, ocho años para su hermano y nueve para un empresario acusado de actuar como “testaferro” del ex jefe comunal, además de otras condenas menores para ex funcionarios y proveedores del municipio. Por su parte, la querella de la Municipalidad de Santiago del Estero peticionó una pena de 15 años para Alegre y una indemnización de 12,3 millones de pesos por la defraudación en perjuicio de la comuna santiagueña. Las defensas, por su parte, reclamaron absoluciones.

El 27 de diciembre de 2012, la Cámara del Crimen de Segunda Nominación de Santiago del Estero condenó a ocho años de prisión al ex intendente y dispuso una inhabilitación perpetua para desempeñar cargos públicos. El empresario Enzo Edgardo Herrera recibió seis años y a Gustavo Alegre Vega (hermano del ex jefe comunal) le dieron 5 años. El resto de los acusados recibió penas menores a tres años. Y una decena de implicados quedó absuelto.

Según ese fallo, se dio por probado que se pagaban sin contraprestación o en base a facturas falsas; haber beneficiado a empresas de las que formaba parte o tenía intereses personales mediante la contratación directa de sus servicios. También que se usaron materiales comprados con fondos municipales y servicios pagados por el municipio para la realización de obras en sus propiedades privadas. Los titulares de las empresas también recibieron beneficios económicos vía contrataciones directas desde el municipio.

En 2014, Alegre obtuvo la libertad condicional y puso una pollería en el frente de su casa que, según las crónicas periodísticas, atendía él mismo. En 2018, sin embargo, Alegre volvió a ser noticia. “Detuvimos a Julio Fernando Alegre, ex intendente de Santiago del Estero del FPV. Alegre tenía pedido de captura solicitado por Uruguay y era buscado junto a su hermano Gustavo por estafa y lavado de activos”, decía el Ministerio de Seguridad, desde la página de Argentina.gob.ar.

Es que Uruguay inició una investigación desde la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central local sobre los hermanos Alegre, sospechando que adquirieron bienes a través de sociedades registradas allí. El Juzgado Federal de Santiago del Estero que conduce Guillermo Molinari, interviniente en el caso, dispuso la detención preventiva de los hermanos Alegre y de María Marta Feijoo, que presidió una de las sociedades anónimas investigadas. Pedía su extradición el Juzgado Letrado Penal Especializado en Crimen Organizado de Uruguay, a cargo de Beatriz Larrieu. Sin embargo, la fiscalía del país vecino desistió de formalizar el pedido de extradición por entender que no había información precisa, indicaron los diarios locales. Todos quedaron inmediatamente en libertad

Apelaciones mediante, la sentencia dictada en 2012 fue confirmada tiempo después por los tribunales de alzada y el Superior Tribunal de Justicia de la provincia. La queja escaló hasta la Corte Suprema. Incluso, en un momento del trámite, Alegre llegó al máximo tribunal con un recurso contra la provincia de Santiago del Estero: decía que no tenía defensores oficiales que lo representaran. La Procuración General rechazó la competencia originaria del máximo tribunal del país. El jueves pasado, con la firma de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, el recurso de la defensa fue desestimado en los términos de la Acordada 4/07 por no reunir requisitos formales. La Corte Suprema dejó firma la sentencia por la que dejó de ser intendente de Santiago del Estero.

jueves, 12 de enero de 2023

UNA PRESENTACION QUE NO TIENE VALIDEZ

 11 DE ENERO DE 2023

para La Nacion. 

por* Alberto Manuel García Lema

 

La reflexión inicial que merece la presentación realizada por el presidente de la Nación y un conjunto minoritario de gobernadores de provincias es si resulta válida para solicitar la apertura del procedimiento de juicio político. Considero que esa presentación no tiene validez, porque de acuerdo con el artículo 53 de la Constitución “solo ella”, la Cámara de Diputados (que se compone por el artículo 45 de la Constitución de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires; no por el presidente, que además no tiene contemplada esa atribución dentro de sus facultades en el artículo 99 de la Constitución, ni los gobernadores) “ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la Corte Suprema en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos… y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes”.

Los fundamentos para promover el juicio político son hechos que exponen los firmantes como “…una situación anómala en la cabeza de un Poder del Estado que decide, arbitrariamente, invadir las esferas de las competencias exclusivas y excluyentes de los restantes poderes de aquel, quebrantando los pilares básicos en los que se asienta un sistema republicano de gobierno, en especial el principio de división de poderes”. Señala que “desarrollará en el presente pedido el grave ataque que los mencionados magistrados –los cuatro– han asestado al sistema federal de nuestro país, al dictar una arbitraria sentencia que pone en jaque la repartición federal de recursos que integran el erario público nacional, afectando de manera directa a las provincias y generando un irreparable desequilibrio entre estas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

En este último sentido, no cabe obviar lo que dispone el artículo 109 CN: “En ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas”. Siendo que la Corte únicamente ha dictado una medida cautelar (que no es una “sentencia”), en una causa que se halla en curso, en la cual las partes, es decir, la CABA y el Estado nacional, “han ofrecido distintos medios de prueba, parte de los cuales se encuentra pendiente de producción”, y subsiste “un campo de indefinición” entre las funciones de seguridad pública transferidas a la CABA y porcentajes de participación reconocidos (consid. 8° de la resolución impugnada); son razones por las cuales se trata de una “causa pendiente”, prohibida en su conocimiento al presidente por el citado artículo de la Constitución.

Una segunda reflexión abarca dos aspectos: la Corte ha dicho en el considerando 10 de su medida cautelar “que la participación aquí discutida de la ciudad de Buenos Aires en la masa total de recaudación a distribuir no afecta la participación de las provincias”, cuyos recursos no se verán afectados “pues la cuota correspondiente a la ciudad de Buenos Aires se detrae únicamente de los fondos que le corresponden precisamente a la Nación en la distribución primaria”. Este aspecto habrá sido tenido en cuenta por las provincias que no reciben Aportes del Tesoro Nacional (ATN) u otras partidas nacionales –o no en cantidad significativa como algunas provincias que suscriben la petición– para decidir no firmarla. En este sentido, la provincia de Córdoba recibió por una medida cautelar un recurso apropiado por la Nación, por resolución del 24 de noviembre de 2015 (considerando 7° de la ahora impugnada), en forma concomitante con los fallos definitivos que en la misma fecha se dictaron contra el Estado nacional en juicios promovidos por las provincias de Santa Fe y San Luis. Cabe recordar que la entonces señora presidenta de la Nación –hoy vicepresidenta– no solo no cuestionó esa medida cautelar y fallos definitivos de la Corte sino que extendió sus efectos a demás provincias.

El segundo aspecto de esta reflexión es que el párrafo quinto del artículo 75 inciso 2° de la CN dispone: “No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso”. Es decir, proscribe que la Nación traspase a las provincias o a la CABA actividades a su cargo sin transferir los recursos necesarios o los retome cuando le resulte financieramente mejor, por actos unilaterales. Esta cláusula es de tanta importancia para las provincias que reconoce su fuente en el artículo noveno del Acuerdo de Reafirmación Federal del 24 de mayo de 1990, suscripto por el presidente Menem y la totalidad de los gobernadores de provincias y por el entonces intendente de la ciudad de Buenos Aires, que dice: “La transferencia de servicios del Estado nacional a las provincias no deberá ser compulsiva ni inconsulta, sino concertada y ratificada por ley del Congreso Nacional. En todos los casos la transferencia deberá ir acompañada con la correspondiente asignación de recursos por el tiempo que se convenga para que las provincias puedan afrontar eficazmente las respectivas prestaciones”. En mi obra La reforma por dentro expliqué cómo dicho acuerdo fue resultado del proceso de negociaciones previo a la reforma de 1994 y tiene naturaleza de pacto preexistente, como los aludidos en el Preámbulo de la Constitución.

La tercera reflexión hace a las imputaciones formuladas contra ministros de la Corte referidas a derivaciones por chats cuya obtención e implicaciones constitucionales están también judicializadas. Por lo tanto, lo dicho acerca de la prohibición que emana del artículo 109 de la Constitución también invalida que el presidente pueda formular la promoción de juicio político, aparte de la carencia de facultades al respecto. Lo propio cabe señalar en cuanto a las derivaciones de la causa “Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y otro c/Estado Nacional” que fueron judicializadas o implican la pretensión de incumplir lo resuelto en esa causa, en proceso de ejecución. No cabe obviar también que la promoción de un juicio político a jueces de la Corte implica una presión para las decisiones que deban adoptar tribunales inferiores en tales materias.

Como última reflexión cabe señalar que las observaciones precedentes impiden también el dictado de un decreto de necesidad y urgencia para modificar un fallo de la Corte, según lo declarado por el ministro de Justicia. No solo porque no existen las circunstancias excepcionales del inciso 3 del artículo 99, sino, además, por requerir la firma del conjunto de los ministros, que implicaría comprometer en la materia de modo directo al ministro de Economía, escalando más aún a los mercados nacionales e internacionales.

* Exprocurador del Tesoro de la Nación. Negociador por el P.J. en todas las etapas de la reforma constitucional de 1994; convencional constituyente miembro de las comisiones de Redacción y Coincidencias Básicas


miércoles, 11 de enero de 2023

TODAVÍA HAY JUECES EN BERLIN

 



   
Corría el año 1737 cuando comenzó la edificación de un molino de viento sobre terreno baldío.

Diez años más tarde Federico el grande eligió este lugar para construir el castillo de Sanznz Souci. El castillo estorbaba la adaptación de los planos de sus jardines y el arquitecto manifestó la necesidad imperiosa de arrasarlo.

El rey llamo al hijo que había heredado el molino y le hizo una oferta tentadora de dinero.

Ante las negativas Federico le manifestó que lo trasladaría al lugar que el eligiera liberándolo de impuestos a perpetuidad e indemnizándolo por las molestias. El molinero tampoco accedió.

Ante la obstinada negativa el rey dijo:

-sabes que puedo quitarte el molino sin darte nada?-

Y el molinero respondió:

- efectivamente majestad. Si no hubiera jueces en Berlín-

Ante semejante respuesta el monarca y vencedor de toda Europa. El hombre de mayor poder del momento !le respondió:

-es tu derecho, quédate con tu molino buscaré otra solución-

El poderoso monarca comprendió que eso no significaba su derrota sino el triunfo del derecho.

El molino subsistió y resistió los embates del tiempo.

Un siglo más tarde el molino no funcionaba y un descendiente del molinero le ofreció en venta a Federico Guillermo 3  por estar en quiebra.

El rey en homenaje a un antepasado dictó el siguiente decreto:

Los buenos vecinos tienen el deber de ayudarse mutuamente y como vecino del molinero le remito 2000 taler para que pueda librarse de sus dificultades económicas y repare el molino con el fin que se conserve como recuerdo eterno del amor a la justicia de Federico el grande.

Aún se conserva el molino en el edificio del castillo. Se lo ha declarado monumento nacional como símbolo del derecho y recuerdo de un rey que jamás doblegó su voluntad ante hombre alguno. Pero que respetaba la justicia.

Señores Gobernantes Nación provincia, no se olviden: Hay jueces en Berlín..   ❤️

jueves, 27 de enero de 2022

HISTORIA CON GUARACHA

 

LA INCREÍBLE HISTORIA DE COO

Por Ernesto Picco

 

Después de aterrizar, Omar bajó con cuidado las escaleras metálicas desde la puerta del avión hasta la pista. Tenía dieciséis años y lo escoltaba un policía federal. Abajo lo esperaba su madre y sus hermanas, que lo habían buscado durante más de una semana y ya casi no tenían esperanzas de encontrarlo. Era el verano de 1988 y nadie sabía que Omar había estado en Buenos Aires. Descalzo, sin cambiarse, sin bañarse. Se escapaba de la casa con frecuencia y en la familia estaban acostumbrados a sus ausencias, pero nunca había desaparecido tanto tiempo. Ni se había ido tan lejos. En esa época todavía hablaba poco. Pero ya cantaba. Al bajar del avión se agarraba de la baranda con una mano. Con la otra sujetaba lo único que llevaba con él desde el día que se había ido: un cuerno de vaca y un rayo de bicicleta.*

Omar vive en la casa de su hermana Miriam. Hijos de la misma madre, pero de distinto padre, después de muchos años en el barrio Ocho de Abril, se mudaron al barrio La Católica. La casa está cinco cuadras después de que termina el asfalto, sobre una calle de tierra que hacia el este viborea en leve pendiente y se pierde en el monte. Es lo último que los separa del Río Dulce, que está muy cerca de ahí, y que en la infancia también pasaba cerca de su antiguo hogar. Aquí las casas están construidas en altura, por las amenazas de desborde. Para entrar a alguna hay que subir a pasos largos desde la calle hasta el umbral. Los días son amarillos, los atardeceres rosados, y en invierno a las ocho de la noche ya no se ve nada. Los chicos del barrio juegan al fútbol en la oscuridad. El tierral que levantan en plena calle se respira pero no se ve, y el ruido de los pelotazos se mezcla con ladridos en la penumbra y el murmullo de los vecinos sentados en la vereda. La ventana abierta de la despensa de Miriam es uno de los pocos lugares apenas iluminados. Adentro de la casa, Omar es uno más de la familia, sentado en una mesa larga en el medio de un comedor de paredes verdes, que está separado del negocio por un aparador y un freezer. Es una casa con energía matriarcal. Los hombres hablan poco, y la cabecera la ocupan las mujeres:

-Nosotros al principio no sabíamos que él andaba cantando en la calle- cuenta Miriam, que es la que habla por todos. Al lado está Zulema, casi siempre callada, hermana de Omar por parte de madre y padre. Es la mayor y es su tutora legal. En la mesa están también los maridos de las dos. A la vuelta los hijos de unos y otros van y vienen por la casa.

-Yo le estaba cantando a la gente- dice Omar -Me había metido en el tren. El Estrella del Norte. Sentía que se movía, pero estaba cantando. Y me ha llevado nomás. Hasta Buenos Aires no había parada…

-Pobrecita las ampollas de mi madre- lo interrumpe Miriam -¡Lo que era caminar desde El Ocho al barrio Aeropuerto para ir a buscarlo, cuando lo han traído de Buenos Aires! No teníamos para el colectivo. Éramos muy humildes. No de bajos recursos: ¡Por debajo de lo más bajo! Antes de tener el negocio era trabajar de empleadas domésticas o de cocinera, que era lo que había. Ahora estamos bien. Pero no nos olvidamos de nuestros orígenes.

-Por Tucumán también he andado- retoma Omar, tirando puntas de una historia larga -Por Frías…

-Él andaba siempre en la calle- insiste Miriam -Pero nunca se había ido tanto y ya habíamos dado aviso a la policía. Hasta que lo han encontrado allá. Y después que lo han traído de Buenos Aires lo mismo ha seguido andando.

-Ya monedeaba- agrega él.

Pero Omar no era un mendigo. No andaba por la plata. Tampoco su merodear era por cualquier lado, ni por cualquier razón. Andaba por las calles buscando a su abuelo. Y encontró otra cosa.

Mario Antonio era boxeador. Cuando se murió, a principios del inverno de 1972, tenía treinta años y había llegado hasta las preliminares de las peleas centrales en las noches de box en los clubes santiagueños. Era hijo de una familia de estirpe del Ocho de Abril. Su padre, don Armush Antonio, era el dueño del almacén donde compraba toda la barriada del sur de la ciudad. Le decían Turco Negro y era uno de los personajes más queridos del Ocho. Mario, el hijo boxeador, vivió una vida más corta y extraña que el padre almacenero.

Los vecinos cuentan que como lo que hacía en el ring no le alcanzaba para vivir, Mario se dedicaba también a la riña de gallos y después llegó a regentear un baile en Aguirre y Formosa. Y también cuentan que Berta, su esposa, era la mujer más linda del barrio. Tuvieron cinco hijos, y Omar fue el último. Tenía seis meses cuando Mario sufrió la hemorragia interna que le causó la muerte. Ese fue el año que definió a la familia para siempre, por dos tragedias. La muerte opaca de Mario, que nadie sabe explicar sin recurrir a la hipótesis de un suicidio o la de una inesperada descompostura provocada por la vida que llevaba, fue la primera

La muerte de su marido le permitió a Berta, que nunca se había llevado bien con los Antonio, se fuera de la casa. Tomó a Omar y, seguida por sus otros hijos, se fue a vivir con sus padres, en una zona más alejada y pobre del barrio. Apenas instalados, Omar se enfermó de meningitis. Esa fue la segunda tragedia. Una enfermedad que en los niños puede ser mortal, o dejar graves secuelas. A él le provocó un retraso madurativo que lo convirtió en un niño que prácticamente no hablaba.

-Hasta hace unos diez años atrás no lo ibas a tener sentado en la mesa como ahora- dice Miriam, mientras le llena hasta el tope un vaso burbujeante de gaseosa a su hermano. La miran atentos la hermana, el esposo y el cuñado -No tenía comunicación. No hablaba con nadie.

Inmóvil, Omar mira el vaso llenarse. Los demás la miran a Miriam, como si contara la historia por primera vez. Ella sigue:

-Él se aislaba de todo. Salvo del abuelo. Don Tita Silva le decían. El abuelo materno. Era vendedor ambulante. Él lo llevaba a pescar al río y a andar por el monte. Ahí aunque no hablaba casi nada, Omar imitaba los ruidos de los pájaros. Por eso le dicen Coo. Porque era el sonido que él hacía desde chiquito, imitando a los pájaros. Y él es un poco así. Se lo puede identificar con un pájaro. ¿El pájaro qué hace? Anda libre. De aquí para allá. Y Omar es así.

Omar toma un sorbo corto de gaseosa y deja el vaso con delicadeza. Sin decir una palabra. No parece ser la misma persona que ese cantor desaforado que anda por la ciudad y todos conocen. La hermana sigue la historia:

-Cuando Omar tenía seis años mi abuelo ha tenido un ACV, y ahí él empieza a salir a la calle a buscarlo. Porque no entendía que se había muerto. Y se iba y pasaba varios días afuera. Hasta que aparecía. Se andaba toda la ciudad. Después venía un vecino y nos contaba que lo había visto en tal lado. Los colectiveros lo dejaban subir porque ya lo conocían. Y él seguía igual, casi sin hablar. Lo que sí le gustaba eran los chicos. A los catorce años ha arreglado un carrilín viejo con rueditas y ahí los subía a los chicos y los hacía pasear. Por toda la cuadra de una punta a la otra con los chicos arriba…

-Yo lo empujaba- agrega por fin Omar, con una sonrisa a medio estirar, como abonando al relato que había escuchado en silencio.

Gracias a ese carrilín, iba a descubrir el talento le cambiaría el rumbo a su historia.



En 1984 Jorge Véliz inventó la guaracha santiagueña. Era el líder de Los Caimanes, que ese año sacaron Destape Tropical, un disco de treinta minutos que tenía doce canciones: diez sobre grandes romances y fracasos amorosos, una dedicada a sus padres, y otra a los peregrinos de Mailín. En la tapa había una chica con un bikini rojo y tacos altos.

Fue el principio de la transformación de un género que había aparecido en Cuba a principios de siglo, y que sesenta años después había llegado por las provincias argentinas mezclado con otros géneros tropicales. En los bailes de Santiago los hits eran grabaciones de los colombianos del Cuarteto Imperial y el Trío Rubí. Koly Arce ya había empezado a componer y grabar los primeros temas hechos en la provincia, pero musicalmente estaba en otra cosa: “Koly hacía cumbias, merengues, paseítos – dice el músico y compositor Rafa Ledesma – la guaracha santiagueña es otro género: es como una chacarera apurada, y se canta fuerte, con el corazón”.

Jorge Veliz y Los Caimanes mezclaron la música tropical con el folclore local y vendieron miles de discos. Más de una decena de bandas salieron a imitarlos. Esas chacareras apuradas, menos paisajistas y más urbanas, que contaban el desamor con alegría y como un galope, se instalaron rápidamente en los barrios santiagueños. Durante la noche en los bailes y de día en las veredas de las casas de puertas abiertas.

Por esas veredas iba y venía Omar con su carrilín lleno de chicos. Y en el carnaval de 1986 decidieron sumarlo a una comparsa.

Para los chicos armaron instrumentos de percusión con tarros de dulce de leche y latas de dulce de batata. Los subieron al carrilín, y se sumaron a la caravana en el corso del barrio Ocho de Abril. Mientras los chicos golpeteaban los instrumentos y Omar sólo los empujaba, alguno le dijo: “Coo vos cantá”.

***

-Si lo escuchas, él tiene la misma voz que el dueño del Grupo Primavera. La misma voz que Melián- dice Adrián, el esposo de Miriam, que es disc jockey y tiene oído- Para mí que ese es su modelo.

-Yo he empezado con el Grupo Primavera- lo corrige Omar -Con el Bailarín Guarachero. Esa es la primera canción que canto después en El Palomar. Íbamos con los changos ahí a cantar y ya me daban filo. Me monedeaba la gente.

-Nosotros no sabíamos que teníamos un artista en la familia- dice Miriam -Él salía de casa y le preguntaban ¿a dónde vas Omar? ¡A trabajar, decía el! Eran unos amigos de la cuadra. Hacían como timbaletas. Todo con percusión. Con tarros de leche. No tenían instrumentos. Eran improvisados. Y él cantaba. Hasta que ha empezado a venir con los cuernos. Un día ha aparecido en casa con una bolsa de arpillera llena de cuernos. Se los habían dado en el matadero de La Banda…

-Ahí iba a buscar el cuerno- se escabulle otra vez Omar -Iba en el colectivo amarillo.

-Mi casa era un cementerio de cuernos- vuelve Miriam -Y un olor que no te puedo explicar. Y él venía, y los depositaba y se iba. Y no se los podíamos tocar porque él hacía un escándalo. Aparentemente todos no sonaban lo mismo, por eso elegía alguno, lo lavaba, lo preparaba y a los demás los descartaba. Los iba cambiando. Mi hermano, que era plomero, quemaba una sierrita y se lo marcaba al calado. Y con rayos de bicicleta Omar hacía la peineta para rasparlo. Y así ha empezado a darle sonido y hacer la percusión. Y con esos cuernos de vaca él ha cantado muchísimos años. Primero por aquí por el barrio, y después se ha ido animando a cantar en el centro.

***

A Leo Genovese hay que buscarle la cara entre los rulos de la barba y el pelo largo que salen en todas direcciones y le dan el aspecto de un león. Es argentino y el look cosmopolita se le pegó en Estados Unidos, a donde se fue en 2001 y a fuerza de cuatro discos editados allá se hizo un nombre en la escena del jazz neoyorkino. Se ganó un par de grammys y después fue tecladista de René Pérez Joglar, ex líder de Calle 13. Pero no sale mucho en las fotos y salvo por su pelaje, pasaba desapercibido mientras tomaba un café en la vereda del Hotel Savoy. Era una tarde lánguida de 2012, hasta que escuchó el vozarrón de Omar estallar a media cuadra. Se enderezó en la silla:

-¿Quién es ese?- le preguntó Leo a Gonzalo Velázquez. Con el músico santiagueño preparaban, en esa mesa chica de la peatonal Tucumán, el Primer Festival Internacional de Jazz en Santiago del Estero.

-Es un chango de aquí- le contestó Gonzalo, acostumbrado -El guarachero.

Omar ya no raspaba su cuerno. Tenía un güiro de metal que su hermana le había comprado con un crédito personal en Las Malvinas. Y le estaba sacando chispas. Como sabía hacer, logró detener parte de la maroma de gente que a esa hora de la tarde va y viene chocándose por la peatonal. Algunos lo aplaudían, otros solo miraban, y los más vergonzosos cruzaban los dedos para que no se acerque a su mesa. Omar hacía un enganchado de temas cantados con fuerza y sin desafinar, mientras que Leo Genovese se arrimaba casi en puntas de pie a filmarlo con su celular. No terminaba un tema y empezaba otro. Cada estrofa era devorada por la que seguía. Aquí comienza la diversión. Bajete gorda y empuja la camioneta. Dos o tres coos para separar un tema de otro con un grito, y después seguir: dejaré la llave en mi puerta á.

Y después, como un chaparrón, así como había venido, se fue.

Leo se quedó un rato parado en la vereda mientras Omar se alejaba. Gonzalo seguía mirando lo que ya había visto un montón de veces.

El pianista de Nueva York se sentó otra vez, mientras todos en la cuadra volvían al ritmo normal, y al silencio donde el murmullo callejero era apenas una vibración suave después del sacudón que les había dado Omar. Leo miró a Gonzalo, pensativo, y finalmente le dijo:

-Este tipo tiene un sentido del ritmo y del Groove que pocas veces he visto.

Tres años después, la noche del 14 de noviembre de 2015, el público en el teatro 25 de mayo aclamó al Leo Genovese Trío cuando cerró su actuación en el Tercer Festival Internacional de Jazz de Santiago del Estero. Una presentación de piano, batería y contrabajo para exquisitos. Después del último tema se apagó la luz y de a poco se callaron los aplausos. Tras unos minutos de oscuridad, todo se aceleró de golpe. Un rasguido sobresaltó el silencio y una luz cenital bajó hasta el centro del escenario, descubriendo a Omar, que empezaba a cantar.

Esa noche hizo un enganchado de Kalama, Los Bonys y primavera. Uno detrás de otro, sin parar. No parecía que toda esa energía saliera del cuerpo diminuto de Omar, parado solo en el medio del escenario, con los hombros encogidos y dando saltitos al ritmo de su güiro. Llevaba un saco rojo brillante, que lo habían robado del ropero de la madre de Gonzalo Velázquez. Y el pelo amarillo furioso.

En los bailes, los conjuntos de guaracha tienen formaciones numerosas, con una base de guitarra, acordeón, teclados, y batería. Los más armados suenan con cencerros, tumbadoras, y timbales. Esa noche, en el Teatro 25 de Mayo y sólo con su güiro, Omar sonaba más fuerte que todo eso junto. Abajo, casi todos se habían despegado de las butacas de cuero para largarse a bailar.

“Algunos nos han criticado porque les ha parecido antiestético – recuerda hoy Gonzalo Velázquez– pero el jazz se ha hecho elitista aquí, cuando en realidad es la música más inclusiva del mundo, era la música de los sectores populares. Y el guarachero es un exponente de la música popular nuestra muy pesado, que a veces la gente lo subestima. Esa noche no estaba en la grilla, fue una sorpresa que la teníamos preparada. Fue invitado, y cobró como un músico más. Estaba súper feliz”.

-Él asombra- dice el cuñado en la mesa familiar -A veces nos enteramos de cada cosa -La otra vuelta me aparece en Facebook con Piñón Fijo, que había estado con él y no sabíamos. Y después ha estado con Ricardo Fort en la plaza en frente de la escuela Normal.

-Después se ha muerto- recuerda Omar para los desprevenidos. Y sigue, ya con más confianza:

-He tocado con Peteco también, en el Patio de Froilán. Y con Jorge Veliz antes que ha muerto. Lo he conocido en Árbol Solo.

-Después ha tocado con Retúmbale- se cuela Miriam -Tenía contrato con ellos y todo. Ha salido en la televisión. Pero el contrato era de exclusividad y demoraba mucho en cobrar. Hacía más en la calle. Dos años ha estado con ellos y después ha largado, porque le convenía más andar solo.

-Los domingos voy a Froilán- retoma Omar -El lunes arranco mi trayectoria por el centro. Y después tengo todos los festivales. Voy a Mailín, al Moto GP.

-Él va solo a la terminal, se toma el colectivo, canta, hace su plata y vuelve- refuerza Miriam -Y así se ha ido haciendo cada vez más conocido. Mirá:

Miriam agarra un celular que está sobre la mesa y empieza a pasar una larga lista de contactos en la pantalla táctil:

-Este es el celular de él, que se lo tenemos nosotros. Toda esta es gente que lo ha conocido, lo ha agregado y le manda mensajes. Gente de Córdoba, de Mendoza. Unos nigerianos también. Escuchá uno:

-Hola Coo… grabá un video y pásame, mandá saludos para Tucumán. Cantá esa guaracha que vos cantas… Bajate gorda y empujá la camioneta. Me llamo Georgina, soy de Tucumán.

Sin decir más nada, Omar se levanta de la silla, se da vuelta hacia el aparador y agarra el güiro, mientras Miriam abre la aplicación de la cámara en el celular. Es una rutina que han hecho mil veces. Omar abre los ojos y la boca grandes, engrosa la voz y empieza a raspar. Se transforma:

-¡Para Georgina!¡Aguante Tucumán! ¡Coo!- y se larga a cantar el tema que le pidieron. Lo hace en menos de un minuto. Después deja el güiro de vuelta en el aparador. Y a la mesa vuelve una calma como si lo de recién no hubiera pasado.

-Así estamos nosotros todo el tiempo- dice Miriam -Grabamos y mandamos. Tratamos de que la gente se sienta bien de alguna forma. Y eso es lindo.

***

Diez kilómetros antes de llegar a Frías, el chofer del auto tomó su celular y se anunció a alguien del otro lado:

-Ya estamos. Que se preparen todos.

Omar iba en el asiento del acompañante. En el de atrás, Zulema, Miriam y su hija Fátima, que tiene cuatro años y cuando habla del guarachero dice “el Tío Có”. Era la primera vez que iban a Frías y al llegar se encontraron con una ciudad más grande de lo que imaginaban. En la vereda de la municipalidad el chofer se bajó del auto, les abrió la puerta, y al bajar los abordó un enjambre de periodistas. Más tarde, Omar llegó a la oficina del intendente Luis Lecuona, cantó el cumpleaños feliz frente a las cámaras y al día siguiente apareció en el diario como invitado de honor por los festejos del aniversario de la ciudad.

Una semana antes, Omar había subido a las redes sociales un video donde le cantaba el feliz cumpleaños a la gobernadora, y después le dedicaba un enganchado de cumbias y guarachas. Claudia Zamora lo compartió en su cuenta de Facebook y agradeció el saludo. Y después el intercambio fue noticia en los medios de papel y en internet.

Lucy Valdez, que era entonces secretaria de Cultura de Frías recuerda hoy que la visita del guarachero no estaba en los planes: “Era un viernes el aniversario, dos días antes cuando la gente del intendente estaba en Santiago, se les cruzó el Coo en algún lugar y han decidido traerlo. Había sido recién lo de la gobernadora y aprovecharon. Lo fueron a traer con autos de la municipalidad”.

Esa noche Omar cantó en el escenario mayor frente a la Plaza 9 de Julio ante una multitud contenida por vallas de seguridad. También tocaron Los Quijanos y se eligió a la reina de la ciudad. Omar y la familia quedaron invitados cuatro días con todo pago en un hotel friense. Antes de volver a Santiago le entregaron una plaqueta de reconocimiento, que hoy guarda en su casa, y la muestra con orgullo.

***

-En la calle no sabes lo que es- dice Miriam -Yo cuando salgo con él, la gente lo sigue, le pide fotos, lo filman ¡No se puede andar!

Afuera la noche sigue y en la mesa familiar hay más historias y anécdotas. En las calles de Santiago, casi todos conocen a Omar. O a Coo, porque pocos saben su nombre. Casi nadie conoce su historia. Salvo los amigos, que tiene muchos. Que de vez en cuando lo llevan a animar alguna fiesta, o de viaje a pescar. Pocos saben que con la plata que junta se compra radios y parlantes, pero no los saca de las cajas porque los colecciona así, empaquetados. Que también colecciona películas. Que escucha música desde que se levanta en un viejo discman o en el celular. Que hace poco entraron en la casa y le robaron casi todo lo que tenía. Que lo que más le gusta comer es pescado a la parrilla, y que para el Día del Niño organiza cada año una chocolateada con juegos para los chicos del barrio. Que va seguido al Cepsi a cantar a los que están internados. Que no todos se divierten con su música y más de una vez lo agredieron. Que la que más le dolió fue cuando uno le gritó comprate calzoncillos en vez de parlantes. Pocos saben que cuando murió su mamá estuvo casi un año y medio sin salir a cantar, y que después se recuperó y ahora canta más y mejor. Que después de eso empezó a usar el pelo amarillo. Que al principio se lo cortaba una chica del barrio Reconquista, un par de veces se lo decoloró en Fernández y también lo tiñeron en Fashion y en Roberto Ochoa. Que abrió una cuenta de Facebook y lo agregaron cinco mil amigos en setenta y dos horas. Que con su cara hicieron ilustraciones, stickers y pins. Que los veranos los pasa en el parque con el Grupo Especial de Rescate, porque le sigue gustando el río y ahí ayuda a los agentes a hacer prevención. Que cuando no está cantando es un tipo callado. Que da la mano con suavidad y dice siempre gracias. Que cuando le preguntan cosas importantes, responde sencillo y convencido:

-¿Qué es la música para vos?

-La música me hace sentir bien. Me hace feliz. Me hace muy bien.

-¿Y el futuro cómo lo ves?

-Bien. Como ahora. O mejor.

 

martes, 23 de noviembre de 2021

EL DIPUTADO MILEI Y LA NUEVA DERECHA ARGENTINA

 

     


              JAVIER GERARDO MILEI CUMPLE ESTE 2021, 51 AÑOS. DE INFANCIA TRAUMÁTICA LE GUSTA DECIR QUE SU PADRE ERA COLECTIVERO, CUANDO EN REALIDAD ES UN EMPRESARIO MILLONARIO. DEPORTISTA FRUSTRADO (ATAJÓ EN LAS DIVISIONES INFERIORES DE CHACARITA PERO NUNCA FUE TENIDO EN CUENTA PARA LOS PLANTELES MAYORES) Y MÚSICO SIN APTITUD (TUVO SU BANDITA DONDE QUISO CANTAR PERO, SEGÚN DICEN LOS QUE LO ESCUCHARON, ERA MÁS POSTURA QUE TALENTO) TERMINÓ ESTUDIANDO ECONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD DE BELGRANO QUE LE SOLVENTABA SU PADRE, CON CIERTO PESAR, HARTO DE LOS DESCARRÍOS DE SU HIJO.

SU FAMILIA. Sus padres son Norberto Horacio Milei y Alicia Luján Lucich, de muy acomodada posición y que vivían en Palermo cuando su primogénito vino al mundo (tiene una hermana: Karina Elizabeth, partícipe también de los negocios de la familia).

Su padre era un empresario del transporte (decirle colectivero es como llamar chatarrero a Paolo Roca) vinculado a las firmas Francisco de Viedma S.A. y Empresa de Transportes Tte. Gral. Roca, donde tuvo algunos problemas con el fisco por no pagar los impuestos.

Algo similar a la conflictiva relación que entretejieron Franco Macri y su hijo Mauricio, entre un padre con cierta decepción que brindaba más dinero que cariño, así trasuntó por años la relación entre Milei y su progenitor, de personalidad dura y avasallante. Una relación tóxica que aún hoy desestabiliza emocionalmente al economista.

LAS EMPRESAS. En el año 1993 su padre constituyó otra de sus empresas, Campo La Ponderosa S.A., dedicada al engorde de ganado (feet lot), razón de más familiar para que Milei despotrique contra las restricciones a la exportación de carne.

Dentro del rubro agropecuario también es el dueño de Buena Yunta S.A., constituida en 2007, con campos en Azul, Provincia de Buenos Aires. Milei padre también se dedica a los negocios inmobiliarios, y lo hace como socio de la firma Graviar SRL, fundada en 2011. La fortuna familiar se calcula en varios millones de dólares.

OFFSHORE. Más allá de su fortuna en el país, como era de esperarse, los Milei tienen su riqueza afuera. Es así como constituyeron Alkary Investments LLC, con jurisdicción en Miami, en enero de 2015, donde sus padres y su hermana actúan como directores.

También son poseedores de propiedades en Miami. Una de ellas, por ejemplo, en el paradisíaco 4010 South Ocean Condominium, construido en 2019, siendo dueños de la unidad 901 valuada en u$s 626.310.-

La misma, con dos dormitorios y dos baños, tiene vista al mar, contando el complejo con dos lujosas piscinas y cancha de tenis.

Allí también los Milei parecen tener problemas en los pagos y están con unos temas legales. Precisamente, el 8 de febrero de este año, la familia fue demandada por el Italbank International Inc que busca ejecutar la hipoteca. El caso fue presentado en los Tribunales del Palacio de Justicia Central del Condado de Broward ubicado en Florida. El juez que tiene a cargo el caso (CACE21002674) es Andrea Ruth Gundersen y resta resolverse.

También su offshore, Alkary Investments LLC, fue demandada, en agosto pasado, esta vez por INVICTUS RESIDENTIAL POOLER LP, y también por una ejecución hipotecaria, denuncia radicada en el Palacio de Justicia del Condado de Miami-Dade.

Simultáneamente, los Milei tuvieron otros emprendimientos offshore, como el caso Alkanor Investments LLC, creada hace dos años y actualmente inactiva.

PSEUDO-ERUDICIÓN. Sus fracasos y su conflictiva relación con sus progenitores llevaron a Milei a refugiarse en una coraza en la que construyó una personalidad en la que se siente cómodo pero que carece de límites. Sus armas preferidas son dos: una pseudo-erudición y la violencia.

Sin aportes, suele repetir a los economistas liberales austríacos hasta el cansancio, en entrevistas, conferencias, libros y artículos. Tanto los repite que toma sus palabras como si fueran suyas, convirtiendo a su obra en un mero plagio. ADEMÁS, USA ESTOS SABERES COMO ARMA, CONSTRUYENDO UN LENGUAJE DISCURSIVO EN EL QUE BUSCA SOBREABUNDAR EN ERUDICIÓN, CREANDO UN ESPEJISMO EN EL QUE EL CIUDADANO COMÚN, LEJOS DE LA MATERIA, LO TILDA DE DOCTO.

CUANDO LOS ESTRECHOS LÍMITES DE SU DISCURSO SON SOBREPASADOS, RECAE EN SU SEGUNDA ARMA: LA VIOLENCIA, QUE LLEVA SIN CONTENCIÓN ALGUNA A LOS LÍMITES DEL INSULTO QUE CODEAN LA AGRESIÓN. ENSIMISMADO EN SU PROPIO PERSONAJE, LO CONDUCE FRECUENTEMENTE A LOS BORDES DEL FASCISMO.

Negador de realidades como el cambio climático, a pesar de auto considerarse liberal, está en contra del aborto y su despenalización. Considera al Papa como el “representante del maligno en la Tierra” y, como referentes políticos de su accionar, como Bolsonaro y Trump, busca crecer nadando en aguas de la polémica.

lunes, 19 de octubre de 2020

 

LA NACION | EDITORIALES

Santiago del Estero, bajo un régimen policíaco

19 de octubre de 2020  

La pandemia le ha servido como excusa al gobernador Zamora para terminar de consolidar un Estado claramente despótico y opresor

En estas columnas hemos comentado reiteradamente la triste situación que atraviesa la provincia de Santiago del Estero, sometida a los designios del gobernador Gerardo Zamora, quien en pleno siglo XXI la gobierna cual señor feudal.

Zamora domina la Legislatura y el Poder Judicial provinciales, la Municipalidad de Santiago y la casi totalidad de los municipios del interior, además de los medios de comunicación: no hay ningún periódico, radio o canal de televisión que no responda espuriamente a la potestad del gobernador. Su poder solo puede compararse con el que tenía el caudillo Juan Felipe Ibarra en el siglo XIX, durante aquella terrible y violenta etapa de la historia anterior a la Constitución nacional de 1853, por cuanto supera en absolutismo también a Carlos Arturo Juárez.

La oposición está silenciada, maniatada y, lamentablemente, no existe nadie que asome como una alternativa política valedera.

Es sabido que un enorme porcentaje de la población provincial trabaja para el sector público o tiene algún pariente cercano que lo hace, o cuya actividad privada está regulada o directamente relacionada con el Estado, es decir, con una subsistencia dependiente del gobierno, que teme justificadamente las crueles represalias de Zamora, ya experimentadas por algunos rebeldes.

La llegada de la pandemia resultó el pretexto que Zamora necesitaba para terminar de conformar un verdadero Estado policial, sin ley ni derechos, en el que piquetes policiales, cual patotas, asuelan las calles y generan terror.

El gobierno estableció por decreto que la gente solo puede circular, con limitaciones, de lunes a viernes, de 7 a 21, y los sábados y domingos, de 7 a 18. Esta enorme restricción a la libertad funciona como un verdadero toque de queda ante un ejército de ocupación. Las sirenas policiales alarman a la gente, la policía detiene y encarcela a los que circulan en horarios prohibidos, con limitadísimas causas de excepción. Clara expresión de un régimen totalitario, nadie puede hacer una compra de cercanía ni mucho menos salir para pasear el perro.

Baste decir que, siendo Santiago del Estero una de las provincias comprobadamente más pobres de la Argentina, hay gente necesitada que no puede salir a trabajar porque entre las restricciones draconianas que estableció el gobierno está haber suprimido el transporte público.

Hay detalles que pintan muy bien el opresivo clima reinante: para consultar leyes o decretos en la página del Boletín Oficial provincial hay que dejar datos personales, una clara medida persecutoria, que traba el libre acceso a la información pública.

Todas estas prohibiciones vigentes no aplican a la terminación del llamado Estadio Único, un costoso recinto deportivo en la ribera del río Dulce, con capacidad para 29.000 personas, prioridad fundamental del gobernador. Otro claro ejemplo de la burda política de pan y circo.

Los escasos recursos provinciales se dilapidan en esa y otras obras faraónicas que resultan superfluas en una provincia que tiene los peores ratios de pobreza, desempleo, mortalidad infantil, desatención de la salud pública y déficit de educación.

El gobierno provincial asegura estar sanitariamente preparado para enfrentar la pandemia, por lo que no se alcanza a comprender por qué estableció un régimen tan riguroso con una cuarentena reforzada y enormes sanciones por violación de restricciones. Todo conduce a dudar de que la invocada preparación sea cierta, a juzgar por la inflexibilidad imperante.

So pretexto de la pandemia, proliferan los allanamientos sin orden judicial, detenciones ilegales, secuestros de vehículos, multas y otros abusos que siembran el terror y la frustración ante la imposibilidad de denunciar atropellos en un sistema judicial cooptado por el gobierno.

Nadie puede alzar la voz ante tanta arbitrariedad, ni siquiera privadamente, como en un chat de WhatsApp, pues los alfiles judiciales del gobierno iniciarán acciones penales y dictarán una prisión preventiva que mantendrá por meses en la cárcel a las víctimas de procesos armados falazmente.

Los santiagueños no tienen más salida que tolerar resignados estos despropósitos, aunque en la intimidad cundan el enojo, el cansancio y la desesperación, con algunas tímidas manifestaciones aisladas de protesta, que amenazan con multiplicarse.

El autoritario gobierno provincial debe escuchar los reclamos, de los cuales también debería hacerse eco el gobierno nacional.

Urge cambiar las prioridades en atención a la penosa situación de miles de santiagueños, víctimas de las pretensiones personalistas cada vez más abusivas de un gobierno tan anacrónico como despótico.

viernes, 16 de octubre de 2020

PELIGRO DE INTERVENCIÓN FEDERAL

 Peligro de intervención federal

CUANDO EL SISTEMA VA EN DECADENCIA Y SE ESTA ACABANDO

La justicia santiagueña es el grano doloroso que tiene enquistado el Poder Ejecutivo provincial, entre otros forúnculos molestos. Pero poco le importa, porque cree que es y será inamovible.

Esta vez se pasó de la raya y los justiciables lo miran con desagrado pensando que está faltando poco para que se hagan sentir con el voto racional.

Esta vez el fallo de un Camarista, exacerbó la tranquilla cuarentena santiagueña, porque el Jefe de los fiscales –que no goza para nada, ni de reconocimiento, ni de popularidad-  salió con los tapones de punta en oposición a la sentencia de cámara.

Como dijimos, fue  mediante un fallo dictado en una causa de violencia de género, que podría extenderse a las detenciones indiscriminadas que impulsa el Ministerio Público Fiscal por violación a la cuarentena. Desde el escuchado programa matutino de FM Exclusiva, el Fiscal General, Luis de la Rúa, se mostró con los pelos de punta y vociferando desde la estridencia amenazó con denunciar al juez Storniolo  y de paso a los abogados que intervinieron en la causa.

La sentencia dictada por el juez Juan Carlos Storniolo declara la inconstitucionalidad de los artículos del nuevo Código Procesal Penal que regulan la eximición de prisión, según explicó uno de los letrados que trabajó en el recurso que da lugar al fallo.

Por la reforma del código procesal

La última reforma del Código de Procedimiento Penal de la provincia había derogado de hecho el instituto de la eximición de prisión, que es aquel remedio judicial que tiene a mano quien se encuentra investigado en una causa y pretenda defender su derecho a la libertad hasta tanto exista una condena firme en su contra.

El pedido de eximición de prisión se fundamenta en que la detención y privación de la libertad de una persona antes de una condena, sólo debe proceder en los casos en que verifique la existencia de “peligro procesal”  ello es que  exista peligro de fuga o de entorpecimiento en la investigación, todo de acuerdo a la Constitución Nacional y Tratados Internacionales.

Esto no está sucediendo en nuestra provincia, según expresaron los letrados. “Aquí no se analiza nada, de manera irreflexiva. Se procede a la detención en todos los casos” manifestó el Dr. Francisco Palau. Por su parte, el Dr. Pablo Brizuela aclaró que esta declaración de inconstitucionalidad se aplica para el caso concreto sobre el que falló Storniolo, aunque sí puede ser traído como jurisprudencia en casos similares.

“Hemos recibido muchas consultas de personas que, por la aplicación del 205 del Código Procesal Penal, son detenidas, sus domicilios son allanados. Ingresaban y los detenían adentro. Eso es inconstitucional, eso no se puede hacer. En estos casos no había nunca orden de detención ni allanamiento” dijo el abogado que interpuso el recurso y que ayer, se manifestó por FM Exclusiva.

Esto puede traer una intervención al Poder Judicial

La reacción del Fiscal General de la provincia, Luis De La Rúa, principal impulsor de las detenciones masivas e indiscriminadas durante la cuarentena, no se hizo esperar. En una entrevista realizada en el mismo medio, el funcionario, evidentemente fuera de sí, calificó de “aberración jurídica” a la sentencia del Juez Storniolo y amenazó con denunciar al magistrado -e increíblemente- también a los abogados defensores que intervinieron en la causa.

“Este juez ya ha sido denunciado por el que habla, y ahora vamos a hacer otra denuncia, también vamos a ver si los denunciamos a los abogados” manifestó este alto funcionario que representa a la justicia santiagueña.

Este atropello de parte del mandamás de los fiscales en contra de un Camarista y de los abogados del foro local, colocan a ese poder en gravedad institucional y atento a que causo repercusión nacional se estaría en condiciones de que se solicite en las altas esferas la intervención de ese poder, sobre la base de la peligrosa incertidumbre que suscitó este conflicto en la credibilidad pública

¿Y que dijo el Poder Ejecutivo sobre el exabrupto del Fiscal General? Todo bien, gracias por preguntar.