martes, 21 de febrero de 2023

LA ARGENTINA FEUDAL: ESTOS SON QUIENES LLEVAN DECADAS EN SUS CARGOS

 


Reelecciones indefinidas, sucesiones familiares en distritos con alta pobreza y dependencia económica de fondos nacionales. Qué tienen en común estos caudillos y por qué se mantienen en el poder

El fenómeno de “cancha inclinada” en los procesos electorales a favor de los oficialismos, “regímenes rentistas” que usufructúan los fondos girados del gobierno nacional, una fuerte dependencia del empleo público, la compra de voluntades políticas, una difusa división de poderes, y las prácticas clientelares son algunos de las razones que explican la permanencia de media docena de gobernadores, o familiares suyos, al frente de algunas provincias.

Aunque con algunas características distintivas, la práctica también se repite en una decena de municipios del Conurbano bonaerense. En algunos casos, se trata de reelecciones continuas; en otros, de varios períodos con intervalos a cargo de un “delfín” político o, directamente, de sucesiones familiares. En la práctica, mandatarios y jefes comunales hicieron de sus provincias y municipios bastiones inexpugnables a cualquier intento opositor.

Los Rodríguez Saá en San Luis, Gildo Insfrán en Formosa, los Kirchner en Santa Cruz, Gerardo Zamora y su mujer, Claudia Abdala, en Santiago del Estero, Juan Schiaretti en Córdoba, y Jorge Capitanich en Chaco son los mandatarios provinciales que lideran el ranking de permanencia en el poder, según el análisis realizado por Infobae. Llevan desde una década hasta 35 años en sus cargos, en forma continuada o con intervalos de por medio.

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Carlos Gervasoni, director del Departamento de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales de la Di Tella, destaca la existencia del fenómeno que se conoce como “cancha inclinada” en los procesos electorales, en un paralelismo con una competencia de fútbol con condiciones desventajosos para uno de los dos equipos, y que beneficia al oficialismo en el poder. “Hay competencia electoral, sí, pero es muy desigual. Hay elecciones, pero no son tan libres ni justas porque el oficialismo tiene ventajas y es imposible que pierda”.

La perdurabilidad en los cargos está atada, en la mayoría de los casos, a los recursos de la coparticipación federal que reciben los gobernadores del mismo color político que el gobierno nacional. “La ventaja de los oficialismos viene de las rentas del federalismo fiscal. Son provincias que tienen una extrema dependencia de los fondos que reciben desde la Nación. Recaudan muy pocos impuestos propios y reciben mucho dinero de transferencias federales para gastar”, señala este doctor en Ciencia Política por la Universidad de Notre Dame (Francia). A los giros automáticos por coparticipación se suman las transferencias discrecionales desde el Tesoro nacional, y una opaca rendición de cuentas sobre el uso de esos fondos.

Gervasoni describe que estos distritos se caracterizan por un alto porcentaje de empleo público, planes sociales, clientelismo político, y poco desarrollo privado. “Hay un Estado provincial hipertrofiado. Las empresas viven de contratos con el Estado, los medios viven de la pauta oficial. La estructura es muy similar a los rentismos petroleros del Medio Oriente. El gobierno tiene recursos para generar una economía estatista que no podría sostener con recursos propios. Lo hacen con plata de la coparticipación, que se distribuye hacia las provincias con menos población, no en función de cuán pobres son”, afirma.

En ese sentido, sostiene que se genera “una enorme dependencia económica de la población e incluso de los empresarios locales del gobierno provincial, lo cual hace que nadie quiera oponerse al oficialismo por riesgo a perder el empleo, un contrato o la pauta publicitaria”. Ante este panorama, este experto en Ciencia Política se pregunta: “¿Cómo compite la oposición en un contexto en que los medios no quieren darle espacios, o los empresarios no quieren aportar a candidatos opositores?”.

Los hermanos Rodríguez Saá

Alberto y Adolfo Rodríguez Saá, actual y ex gobernador de San Luis

San Luis es sinónimo de Rodríguez Saá. Ya sea como aliados o como enemigos íntimos, Adolfo y Alberto manejan la política puntana desde 1983, aunque con dos breves interrupciones. Suman, entre ambos, 34 años en el poder provincial bajo la bandera del peronismo.

Es una de las ocho provincias donde el oficialismo nunca perdió, “algo que debería ser raro en una democracia”, tal como destaca Gervasoni. Se suma que una misma familia permanece al frente de la gobernación desde el retorno democrático, con apenas dos interrupciones de funcionarios aliados.

Lejos de prosperar, San Luis es una de las provincias con mayor población bajo la línea de pobreza, un 38%, y casi un 5% de indigentes, según los datos del primer semestre de 2022 del INDEC. La perpetuación de los hermanos Rodríguez Saá se explica, también, por el alto empleo público: el terruño de los Saá tiene 68 empleados provinciales por cada 1.000 habitantes, según datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales que depende del Ministerio de Economía.

El primer gobernador de San Luis con la llegada de la democracia fue el más joven de los hermanos, Adolfo. Permaneció cinco mandatos consecutivos en el poder provincial, 18 años en total, hasta que recibió el premio mayor: ser presidente de la Nación. Pero le tocó lidiar con la crisis de 2001. A pesar de ser presidente por apenas siete días, Rodríguez Saá se alejó de San Luis y asumió en su lugar María Alejandra Lemme, su vicegobernadora, quien terminó el mandato hasta diciembre de 2003. Los Rodriguez Saá volvieron al poder ese mismo año, pero con Alberto como gobernador: fueron ocho años después de dos mandatos consecutivos.

Los Rodríguez Saá tuvieron que elegir a un delfín por primera vez en 2011 para San Luis. Impedido Alberto de presentarse a una nueva reelección, Adolfo intentó postularse como candidato a gobernador de Buenos Aires, pero la Justicia finalmente invalidó su postulación por incumplir con requisitos legales. De todas maneras fue electo senador nacional. La solución para San Luis fue designar a Claudio Poggi, ex presidente de la Cámara de Diputados y un contador de confianza de Alberto Rodríguez Saá que había ocupado distintos cargos en la administración provincial hasta llegar a desempeñarse como su jefe de Gabinete.

Poggi ganó las elecciones en 2011, pero los Rodríguez Saá no avalaron su reelección en 2015, lo que rompió esa relación y culminó por convertirlo en líder opositor. Los años posteriores fueron conflictivos con los hermanos Rodríguez Sáa enfrentados y, por primera vez, con un opositor como Poggi, que pasó a ocupar una banca en el Senado de la Nación elegido por Cambiemos y que mantiene una buena imagen entre los puntanos. Alberto Rodríguez Saá volvió a ganar en 2015 y fue reelecto en 2019, aunque esta última elección fue histórica porque enfrentó a su hermano.

Sus gobiernos no estuvieron exentos de denuncias por la cooptación de la Justicia provincial, la ausencia de una prensa independiente y los casos de violencia institucional por parte de la policía provincial no esclarecidos.

¿Qué pasará este año? El actual gobernador no podrá volver a presentarse a los comicios, entonces introdujo una modificación clave en el sistema electoral. El Senado puntano aprobó este año la ley de Lemas, un sistema que elimina las internas partidarias y permite competir en las elecciones a gobernador a varias agrupaciones del mismo signo político. Esta normativa permite que, muchas veces, el candidato más votado no sea el ganador, sino el que más votos recibe dentro del partido que más suma.

Por lo pronto, su hermano Adolfo, actualmente enemistado, lanzó hace pocos días su candidatura para volver a conducir San Luis, y continuar una tradición vigente desde 1983.

4Gildo Insfrán lleva 28 años como gobernador en forma ininterrumpida

La Formosa de Gildo

Si bien Insfrán ya era señalado como uno de los mandatarios que se había eternizado en el poder con un férreo patriarcado con el que se manejó en sus siete mandatos consecutivos, la pandemia expuso a este referente peronista como uno de los gobernadores más cuestionados del país por el “estado de excepción” que instauró en Formosa. Su mano de hierro en las restricciones por el Covid-19, que le valió numerosas denuncias por violaciones a los derechos humanos por las condiciones instauradas en los centros de aislamiento sanitario y le costó la vida a familiares desesperados por ver a sus seres queridos, llegó hasta la Corte Suprema y tribunales internacionales.

Insfrán acumula 28 años en la gobernación de esa provincia norteña, y otros 8 previos como vicegobernador, cargo al que llegó en 1987. En total, 36 años consecutivos en la cima del poder provincial, el período más largo ejercido desde el regreso de la democracia por un mismo mandatario provincial.

Aunque su discurso en los 90′ era menemista, cuando fue elegido por primera vez en Formosa, su apoyo al peronismo mutó como el propio movimiento: fue duhaldista y luego kirchnerista. Los representantes de Formosa en el Senado siempre apoyaron al peronismo en todas sus facetas. El senador formoseño José Mayans es el presidente del bloque kirchnerista Frente Nacional y Popular en la Cámara alta.

Durante los últimos cinco comicios para gobernador, Insfrán superó el 70% de los votos. “Lo de Formosa no ocurre en ningún lado del mundo. Cuesta creer que una provincia tan retrasada tenga a su gente tan conforme como para que vote siempre al mismo gobernante. Es un ejemplo de cómo el extremo rentismo crea las condiciones para que un partido, persona o familia genere dependencia económica extrema”, advierte Gervasoni. En la provincia, de cada 1000 habitantes, 64 eran empleados provinciales en 2021, según datos de la cartera de Economía nacional.

Desde que asumió, este caudillo formoseño de profesión veterinario fue denunciado por distintos tipos de delitos, desde corrupción hasta falta de libertad de prensa. También fue acusado de disciplinar a la justicia provincial, que nunca avanzó en las investigaciones en su contra a lo largo de estas décadas.

Su poder fue creciendo con el paso de los años, pero la calidad de vida de los formoseños no mejoró: en la provincia hay 24,4% de personas por debajo de la línea de pobreza, y 8,6% por debajo de la indigencia, según los datos del INDEC para el conglomerado del Gran Formosa.

Las acusaciones por clientelismo político y falta de libertades esenciales se multiplican y aparecen como las principales justificaciones opositoras de su repetido éxito electoral.

Los Kirchner

Santa Cruz tuvo a los Kirchner como un apellido de referencia política en las últimas dos décadas. Primero Néstor fue gobernador durante 12 años, entre 1991 y 2003, tras haber sido intendente de la capital Río Gallegos. Luego, su hermana Alicia asumió en 2015 y fue reelecta en 2019. Entre los dos, para 2023, suman 20 años.

En el medio hubo un periodo en que hubo tres mandatarios alineados con el kirchnerismo. Héctor Icazuriaga, vicegobernador de Néstor Kirchner, quien completó su mandato cuando éste renunció en mayo de 2003 para asumir en la Casa Rosada; Sergio Acevedo, quien se fue tres años después en desacuerdo con el manejo desde la Casa Rosada de los fondos para la obra pública provincial y fue reemplazo por su vice, Carlos Sancho; y otros ocho años de mandato de Daniel Peralta. Tras su primer mandato, a finales de 2011, Peralta rompió con el kirchnerismo y fue reemplazado en 2015 por Alicia Kirchner, con quien compitió dentro del mismo espacio político - el Frente para la Victoria - en el marco de la ley de lemas provincial, y fue reelecta en 2019.

Pese a la riqueza de sus recursos naturales, la pobreza en Santa Cruz, después del largo ciclo kirchnerista que arrancó a principios de los 90′, hoy alcanza al 30% de las personas y la indigencia de casi el 5%, según los datos del primer semestres del INDEC de 2022. Es uno de los ejemplos que cita Gervasoni de una provincia que “recibe mucha coparticipación por tener poca población, pese a tener recursos petroleros”.

De cada 1.000 habitantes, 95 santacruceños son empleados públicos. Santa Cruz se ubica así en quinto lugar en el ranking de los distritos con más habitantes dependiente de un sueldo provincial, según datos del Ministerio de Economía.

El matrimonio Zamora-Abdala

El senador Gerardo Zamora junto a la gobernadora de Santiago del Estero y esposa, Claudia Ledesma Abdala Gentileza Diario Panorama 162

Después del sombrío período del caudillo peronista Carlos Juárez, Zamora asumió como gobernador en 2005 con la promesa de aggiornar Santiago del Estero, luego de la intervención federal de la provincia el año anterior. La provincia había sido intervenida por Néstor Kirchner y quien tomaba el mando era un radical bajo el sello del Frente Cívico por Santiago, que pronto supo hacerse aliado de la Casa Rosada. Sus alianzas estratégicas con el kirchnerismo -como parte de los llamados “radicales K”- y la alternancia con su mujer, Claudia Ledesma Abdala, le permitieron perpetuarse en el poder durante 18 años consecutivos.

Los Zamora llevan casi dos décadas gobernando la provincia, pero Santiago del Estero continúa siendo uno de los distritos más necesitados del país: son pobres el 40% de los santiagueños que viven en el aglomerado que conforman la capital provincial y la ciudad de La Banda, e indigentes el 6,4%, según los últimos datos del INDEC. Pese a esta crítica situación social, Zamora inauguró en 2021, con el presidente Alberto Fernández como invitado, un megaestadio presupuestado inicialmente en $984 millones que terminó costando más de $3.000 millones con sus obras aledañas.

De origen radical, Zamora quebró en 2005 una hegemonía de 40 años que mantenía el peronismo, pero sus opositores le critican haber mantenido en Santiago las mismas prácticas clientelistas y de un Estado feudal. Tras sus primeros cuatro años, ganó su primera reelección en 2009 con el 85% de los votos. El gobernador intentó ir por un tercer mandato consecutivo: una jueza provincial declaró inválida una cláusula de la Constitución provincial que lo inhabilitaba a presentarse como candidato, pero la Corte Suprema de Justicia de la Nación revirtió el fallo y vetó la posibilidad de que se presente como candidato.

Ante esa imposibilidad, Zamora bendijo a su mujer, Ledesma Abdala, como la candidata del oficialista Frente Cívico, que finalmente ganó la elección del 2013 con el 64% de los votos. Él asumió como senador nacional y se convirtió en presidente provisional de la Cámara alta hasta 2015, un cargo que demostraba la cercanía que había tejido con Cristina Kirchner. La provincia quedó en manos de su mujer hasta 2017, cuando Zamora se postuló nuevamente. Volvió a ganar y, como ocurrió años atrás, en un nuevo enroque, su mujer desembarcó en el Senado. Tras el triunfo del Frente de Todos en 2019, la actual vicepresidenta la eligió como presidenta provisional. Zamora fue electo por tercera vez en 2021 con el 63% de los votos, es decir, continuará a cargo de la gobernación santiagueña, al menos, hasta 2025.

Juan Schiaretti

Schiaretti al inaugurar las sesiones ordinarias de Córdoba el 1 de febrero pasado

Si bien las características del gobierno del “Gringo” Schiaretti en Córdoba no permiten encuadrar su gestión como “feudal”, el dirigente peronista crítico del kirchnerismo lleva 12 años al frente de la provincia mediterránea. Ocupó el cargo entre 2007 y 2011, tras haber sido vicegobernador del fallecido José Manuel de la Sota, luego de unas cuestionadas elecciones en las que se impuso por apenas 1,13% sobre Luis Juez, entonces intendente de la ciudad de Córdoba. Volvió a ser electo en 2015 por Unión por Córdoba, y renovó su mandato en 2019 con una diferencia histórica de 36 puntos sobre el segundo, el radical Mario Negri.

Pero Gervasoni marca una diferencia importante de la provincia de Córdoba en relación a otras provincias que podrían considerarse “feudales” o dependientes de los recursos que le envía el Gobierno nacional. “Hay un oficialismo peronista que viene ganando siempre, pero todo indica que no hay cancha inclinada. Schiaretti estuvo a punto perder las lecciones contra Juez. No tiene la vaca atada y no es una provincia rentista, no depende de las transferencias que le envía el Gobierno nacional”.

En ese sentido, la emparenta con la Ciudad de Buenos Aires donde hace casi 16 años gobierna el PRO. “En CABA, nadie cree que los porteños son sujetos de clientelismo o que en su mayoría son empleados de (Horacio Rodríguez) Larreta, si no que la gente evalúa como razonable la calidad del gobierno. Y las elecciones fueron competitivas y peleadas para el jefe de Gobierno a la hora de ser reelecto”.

Fuertemente distanciado del Gobierno nacional, hoy Schiaretti busca conformar un nuevo espacio político nacional con dirigentes del peronismo tradicional y otros aliados de cara a las próximas elecciones “por fuera de la grieta”. Con buena imagen en una provincia donde el kirchnerismo recoge un alto índice de rechazo, y casi 4 millones de habitantes, Córdoba registra la menor cantidad de empleados públicos provinciales: 34 por cada 1.000 habitantes, según los datos al 2021 del Ministerio de Economía. Sin embargo, el Gran Córdoba registra un 40% de personas por debajo del índice de pobreza y un 10% de indigentes, según el último informe del INDEC.

Jorge Capitanich

Jorge Capitanich cumplirá en diciembre 11 años al frente de la gobernación de Chaco

“Coqui” Capitanich lleva más de una década al frente de Chaco, período que no fue tan beneficioso para la provincia como para este dirigente kirchnerista. Gran Resistencia fue en 2022 el conglomerado urbano del país con récord de pobreza: casi el 50% de sus habitantes son pobres y el 13% indigentes, según las estadísticas oficiales. Este contador peronista ganó sus primeras elecciones como gobernador provincial en 2007, pero sus contactos con el Partido Justicialista comenzaron muchos años antes.

Fue elegido como senador nacional en 2001 por la minoría. A poco de asumir como legislador, el chaqueño se mudó a la Casa Rosada para convertirse en el primer jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, allá por 2002. Cuando Néstor Kirchner apareció en la interna peronista, en 2003, el chaqueño fue uno de los que lo apoyó y esa apuesta le valió un respaldo político que potenció su carrera.

Ya consolidado en la escena peronista, Capitanich volvió a Chaco para quitarle la provincia a la UCR y lo logró: en 2007 le ganó la elección al entonces gobernador radical Ángel Rozas por apenas 1.000 votos de diferencia. “Coqui” consolidó su poder desde el Estado, fue reelecto en 2011 por una holgada diferencia y, en noviembre de 2013, volvió a mudarse a la Casa Rosada por pedido de Cristina Kirchner, que lo convocó para transformarse en su jefe de Gabinete. No renunció a su cargo de gobernador, sino que pidió licencia. Volvió a hacerse cargo de la provincia en febrero de 2015.

Tras la derrota del kirchnerismo en las elecciones nacionales de ese año, Capitanich se refugió en la Intendencia de Resistencia, la capital chaqueña. Cuatro años después, con el regreso del Frente de Todos a la Casa Rosada, “Coqui” volvió a presentarse como candidato y ganó, por tercera vez, las elecciones provinciales. Manejará los hilos de la política chaqueña, al menos, hasta el próximo diciembre, cuando cumplirá 11 años al frente de la gobernación chaqueña. Se especuló con la posibilidad de que sea candidato a presidente por el kirchnerismo, pero aseguró hace menos de un mes que estaba “absolutamente abocado a la reelección” en Chaco.

Los barones del Conurbano


Las largas estancias en el poder son un fenómeno que se repite en algunos municipios del Conurbano bonaerense, aunque no exactamente con las mismas características. Algunos “barones” se mantienen en sus cargos, ya sea ellos o mediante familiares, desde hace décadas.

Durante su gestión como gobernadora, María Eugenia Vidal impulsó limitar la reelección indefinida de los intendentes y la Legislatura bonaerense -con el apoyo del massismo- aprobó en 2016 que sólo podrían ejercer el cargo dos períodos de manera consecutiva, tomando como primero el que los intendentes estaban cumpliendo a partir de 2015. Pero esta interpretación generó reclamos judiciales sobre la retroactividad de la norma.

A finales de 2021, la ley se modificó para permitirle a muchos intendentes históricos una última posibilidad de ser reelectos, ya que el nuevo texto aprobado considera que aquellos que fueron elegidos en 2017 o 2019, se les contabilizará ese mandato como el primero, aunque hayan estado más de dos décadas en el cargo. En el caso de los mandatos que se hubieran iniciado como resultado de las elecciones del 2021, la norma estableció que se les iba a computar como primer período, sólo en el caso que no hubieran ejercido un mandato inmediato anterior.

Gervasoni entiende que las causas de la permanencia de los mismos “barones” a lo largo de los años son distintas en el Conurbano. “Los municipios tienen mucho menos capacidad de gasto, los recursos los tiene la Provincia, y el empleo público municipal es menos significativo. No hay tanta dependencia en ese sentido respecto de los intendentes”.

Pero sí reconoce que “en los municipios más pobres hay dosis importantes de clientelismo en el sentido más clásico, de distribución de comida, de planes sociales entre sectores de clase baja, que los vuelven más dependientes de esos recursos, que en general son distribuidos por los jefes comunales”.

Este experto advierte que en los municipios tiene lugar otro fenómeno distinto al que se da en las provincias, que explica también la permanencia de los mismos “barones” a lo largo de los años: “Hay electorados más homogéneos en lo socioeconómico, y con intereses culturales similares que tienden a votar parecido en determinado sentido, lo que explica que haya reelecciones frecuentes de intendentes en GBA, o de la misma fuerza política”.

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Un ejemplo de este fenómeno es lo que ocurre en San Isidro, donde la familia Posse se ha convertido en una dinastía de la política bonaerense. Gobiernan el mismo distrito en forma ininterrumpida desde hace más de cuatro décadas. “Es un municipio donde no hay dependencia económica; es uno de los más ricos, sin empleo público significativo. Al igual que en Vicente López, hay una población de clase media y media alta que tiende a votar a agrupaciones más ligadas al radicalismo o al PRO. En cambio, en La Matanza, Merlo o Florencio Varela con poblaciones de clase baja, siempre gana el peronismo”, advierte este doctor en Ciencia Política.

Primero fue Melchor Posse, que asumió como intendente de San Isidro en 1958, por un período, hasta 1962. Tras una activa vida política dentro de la UCR, volvió a su partido con el regreso de la democracia, en 1983. Desde ese momento, ninguna otra persona gobernó San Isidro que no se apellide Posse.

Ya suman, entre padre e hijo, 44 años al frente del municipio con el presupuesto per capita más alto del Conurbano. Melchor permaneció durante cinco mandatos consecutivos hasta que, en 1999, decidió postularse como candidato a vicegobernador de la provincia de Buenos Aires en la fórmula que encabezaba Graciela Fernández Meijide. San Isidro quedó, desde entonces, en manos de su hijo Gustavo. Si la seguidilla de Melchor parecía larga, la de Gustavo Posse la superó: lleva seis mandatos consecutivos en el municipio.

Gustavo Posse cumple en diciembre 24 años al frente de San Isidro

Sin embargo, hay excepciones en los municipios donde tiende a haber vecinos con una situación socioeconómica similar. “Lomas de Zamora no es tan homogénea socialmente, pero igual siempre gobernó el peronismo. En Quilmes, en cambio, donde también hay poblaciones diferentes, sí se dio una rotación de intendentes”, advierte Gervasoni.

Detrás de los Posse, Alberto Descalzo es el segundo intendente con más duración ininterrumpida en el cargo: suma 28 años como intendente de Ituzaingó. Descalzo, un peronista que hizo sus primeras armas en la política gremial de Morón, fue el único gobernante que tuvo en su historia este partido. Llegó a ese cargo en 1995, cuando se creó el municipio, como candidato del Partido Justicialista, y fue reelecto seis veces hasta la actualidad.

Alberto Descalzo es intendente de Ituzaingó desde hace 28 años

Juan José Mussi desembarcó en Berazategui en 1987 de la mano de la Renovación Peronista que encabezaba Antonio Cafiero. Fue reelecto en 1991 y permaneció en el cargo hasta 1994, cuando se alejó del municipio para emprender su carrera política bonaerense. Médico de profesión, Mussi fue convocado por el entonces gobernador Eduardo Duhalde para ser ministro de Salud provincial, un cargo que ostentó durante ocho años.

Juan José Mussi, intendente de Berazategui, con 18 años al frente del Municipio

Tras un breve paso por la gestión nacional, Mussi volvió a Berazategui en 2003. Ganó las elecciones y fue reelecto en 2007 pero, otra vez, dio un paso al costado. Fue convocado en 2010 por Cristina Kirchner para asumir como Secretario de Ambiente de la Nación. Su hijo, Juan Patricio Mussi, que ya trabajaba en el gobierno municipal, quedó al frente de manera interina. Juan Patricio fue electo en 2011 con más del 70% de los votos y luego reelecto en 2015.

Tras su paso por Nación y cuando parecía que su hijo había heredado la bendición política de su padre en Berazategui, Juan José Mussi volvió a asumir su quinto mandato en el municipio, que termina el próximo diciembre, y se convirtió en intendente con ya más de 80 años. Padre e hijo ya suman 27 años en el poder de este distrito bonaerense.

La familia Granados también supera las dos décadas a cargo de un municipio bonaerense. Alejandro Granados ganó las seis elecciones que se realizaron en Ezeiza desde 1995: este intendente de alto perfil, que por su bigote y por su discurso de mano dura se ganó el apodo del “Sheriff”, acumula 24 años como intendente.

El intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, acumula 24 años en el cargo(NA: MIN INTERIOR)

Sólo dejó el distrito por sus aspiraciones políticas en 2013, cuando se convirtió en ministro de Seguridad bonaerense y dejó como interino a Oscar Cicco. Volvió al cargo en 2015 y fue reelecto en 2019, pero con la llegada de Alberto Fernández se acercó al presidente. Volvió a pedir licencia cuando llegó la pandemia del Covid-19, entonces dejó a su hijo Gastón Granados como intendente interino.

El “Sheriff” retomó en enero pasado su trabajo en Ezeiza. ¿Qué pasará este año? Más allá de la decisión que tome Granados, tanto su mujer como su hijo (de otro matrimonio) reclaman una sucesión en el municipio.

Mario Secco es intendente del partido de Ensenada desde 2003. Después de décadas en la política gremial peronista, Secco dio el salto a la política partidaria de la mano del kirchnerismo. Fue electo cinco veces como intendente municipal, la última con un 72% de los votos. Este dirigente cercano a Cristina Kirchner volvió a aparecer en la escena en octubre cuando pidió públicamente la reelección de Axel Kicillof como gobernador bonaerense.

Mario Secco, intendente de Ensenada desde 2003

Mario Ishii es un ícono dentro de los barones del conurbano. Su perfil excéntrico y su cercanía con Néstor Kirchner le dieron visibilidad cuando recién desembarcaba como intendente de José C. Paz, uno de los distritos más pobres del conurbano. Su primera etapa como intendente fue a partir de 1999 y se mantuvo en el cargo por 12 años ininterrumpidos, hasta que en 2011 salió del municipio para ser candidato a gobernador bonaerense, un experimento fallido cuando perdió con Daniel Scioli en la interna del Frente para la Victoria. Volvió al cargo en diciembre de 2015, cuando el kirchnerismo estaba en pleno retroceso a nivel nacional, y fue reelecto en 2019 con casi el 60% de los votos. Ya suma dos décadas como intendente.

Fernando Espinoza asumió en 2019 su cuarto mandato al frente de La Matanza, el partido más poblado del Gran Buenos Aires. Lo hizo luego de que su sucesora y ahijada política, Verónica Magario, dejara el municipio para pasar a la vicegobernación como segunda de Axel Kicillof. Magario lo había sucedido como socia política, lo que le permitió volver a Espinoza después de un período fuera del cargo en el que ejerció como diputado nacional.

El intendente Espinoza y su socia política, Verónica Magario, actual vicegobernadora

Espinoza se había hecho cargo de La Matanza por primera vez en 2005, cuando reemplazó a Alberto Balestrini, que dejó el municipio para ocupar una banca en la Cámara de Diputados. Dos años después, en 2007, fue electo por el Frente para la Victoria y en 2011 fue reelecto. En total, ambos llevan 18 años al frente del principal bastión electoral de la Provincia, con más de 2 millones de habitantes.

Aunque no sea reconocido como muchos de sus colegas peronistas, Gustavo Arrieta también supo construir una dupla junto a su mujer, Marisa Fassi, que les permite gobernar Cañuelas durante los últimos 16 años. Este martillero público llegó al municipio en 2007, tras años como concejal kirchnerista. Fue reelecto en 2011, pero no asumió el cargo porque el entonces gobernador bonaerense Daniel Scioli lo convocó para asumir como ministro de Asuntos Agrarios. Fueron dos años de ausencia que cubrió su mujer. Esta escena ya se repitió varias veces.

Gustavo Arrieta y su mujer Marisa Fassi suman 16 años al frente de Cañuelas

Arrieta regresó en 2013 a Cañuelas para culminar su mandato. Fue reelecto por segunda vez en 2015, pero días después volvió a tomarse licencia para asumir como diputado nacional. Una vez más, su esposa cubrió sus espaldas en el municipio. Retornó a Cañuelas en el 2017 para completar su gestión y ganó las elecciones de 2019, pero apenas asumió fue designado Administrador General de Vialidad Nacional. Fassi continúa hoy al frente del municipio.

El intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, va por su cuarto mandato

Ahijado político del duhaldismo, Fernando Gray se fogueó de la mano de Hilda “Chiche” Duhalde en el Ministerio de Desarrollo Social. Con el desembarco del kirchnerismo, Gray supo ganarse la bendición del kirchnerismo para competir en Esteban Echeverría. Encabezó la lista del Frente de Todos en 2007 con el aval de Alicia Kirchner y ganó la intendencia con apenas el 24% de los votos. Desde ese momento fue reelecto tres veces, a pesar de sus vaivenes políticos con el kirchnerismo, que lo han ubicado varias veces frente a La Cámpora. Este año cumple 16 años en el cargo. Ex presidente del PJ Bonaerense fue a la Justicia para reclamar contra el mecanismo de asunción de Máximo Kirchner en diciembre pasado al frente del partido.

Después de dos décadas de carrera en el sector público, Jorge Ferraresi se encontró con una oportunidad que no desaprovechó. Había sido electo en 2007 como concejal de Avellaneda por el peronismo y luego el entonces intendente Baldomero Álvarez de Olivera lo convirtió en el primer concejal de ese distrito. Su jefe político fue convocado en 2009 como ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires así que delegó su función como intendente en Ferraresi, quien no dejó pasar esa oportunidad.

Ferraresi revalidó sus credenciales en las urnas: fue electo intendente de Avellaneda en 2011 con el 56% de los votos, y reelegido en 2015 y 2019. Sus años de gestión lo acomodaron como un hombre de confianza de Cristina Kirchner, una relación que se confirmó cuando lo nombró vicepresidente del Instituto Patria. Se tomó licencia en 2020, cuando fue convocado por el presidente Alberto Fernández para asumir como ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat.

En octubre pasado, Ferraresi renunció a su cargo para volver a su terruño. Ya lleva 12 años de gestión y, si decide volver a ser candidato, ese número podría estirarse hasta los 16.

Ferraresi volvió al Municipio de Avellaneda en octubre, tras haber tomado licencia para ser ministro de Hábitat

La mayoría de los mandatarios e intendentes que llevan años en el cargo argumentan que cada nuevo mandato es producto de la voluntad popular. Omiten mencionar las ventajas que usufructúan desde su condición de oficialistas para ser electos una y otra vez, apelando muchas veces a manejos autocráticos. Y cuando las reglas electorales les ponen un límite, recurren a la Justicia o aprovechan mayorías políticas legislativas para forzarlas. La meta es mantenerse en el poder tanto tiempo como sea posible.

Publicado en Infobae, 5/1/2023

LA CORTE SUPREMA CONFIRMO LA CONDENA DEL EX INTENDENTE JULIO ALEGRE

El caso fue un escándalo en 2009 cuando Alegre quedó detenido mientras ocupaba su cargo en la intendencia de la Capital de Santiago del Estero. En 2018 volvió a ser arrestado a pedido de Uruguay.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena contra el exintendente de Santiago del Estero Julio Fernando Alegre, acusado de ser el jefe de una asociación ilícita que se dedicó a recibir coimas y de llevar adelante delitos como peculado y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública. La sentencia impuso ocho años de prisión. Hace 14 años que había quedado eyectado de la jefatura comunal por este escándalo de corrupción. Apenas presentó su renuncia al cargo, quedó detenido. Volvió a estar preso en 2018 y su foto se difundió en la página oficial de Argentina.gob.ar: “detuvimos a Julio Fernando Alegre”, anunciaba el Ministerio de Seguridad. Es que lo buscaban en Uruguay por lavado de dinero, una causa que después se cayó.

De acuerdo a lo que publica Infobae este martes, Alegre ocupó la intendencia en el año 2005 y, un año después, con el 63 por ciento de los votos, fue ratificado en ese cargo. Pero su carrera política terminó en 2009. Para esa época, relatan las crónicas políticas de entonces, Alegre aspiraba a pelear por la gobernación en el mandato siguiente.

Los planes políticos de Alegre se frustraron en 2009, cuando quedó detenido. Según contaba por entonces la agencia de noticias DyN, en mayo de ese año la policía provincial detuvo a César Villalba, un cadete de la municipalidad que había cobrado un cheque por $ 15.000 emitido por la Secretaría de Obras Públicas. Era una práctica que se había repetido durante meses previos. El destinatario del dinero, se indicó, era un funcionario comunal, Oscar Farías, quien supuestamente lo usaría para pagar a proveedores en efectivo. Por esas horas, Farías se fugó.

El entonces juez de instrucción, Gustavo Herrera, hoy integrante del Superior Tribunal de Santiago del Estero, dispuso más operativos. Y quedó en el ojo de la tormenta Alegre, el intendente de la ciudad. El juez ordenó allanamientos a su casa, donde se encontró documentación que lo comprometería sobre el destino de fondos públicos. También lo investigaron por un departamento emplazado en el centro de la ciudad de Córdoba, una finca en la zona de El Zanjón y dos casas en distintos barrios de la ciudad. Aparecía además como dueño de una propiedad en Punta del Este, Uruguay.

Según la causa, diariamente se libraba un cheque por 5.000 pesos para justificar compras inexistentes de diversos artículos o pago de servicios no prestados. Allí aparecían empresas fantasmas, cuyos titulares eran empleados o contratados por el municipio. Una escribana, pareja del intendente, figuraba comprometida en operaciones comerciales en las que habría firmado en representación del jefe comunal. Alegre presentó su renuncia. Quedó inmediatamente detenido. Junto a él quedaron desplazados casi un centenar de funcionarios locales.

El caso llegó a juicio oral en 2012 y duró dos meses. En el banquillo estuvieron sentados más de 20 imputados. Solo Alegre, su hermano y un presunto testaferro llegaron detenidos. Cuando le tocó declarar, sobre el final del proceso, Alegre rechazó las acusaciones. “Ni un solo ladrillo fue comprado con dinero del Municipio”, afirmó. También negó las afirmaciones de un empresario que lo acusaba de extorsionarlo. “¿Cómo puede imaginarme el Tribunal persiguiendo al primo del gobernador? Al hombre que el propio gobernador pidió integrar al transporte público”, reclamaba.

En su descargo, Alegre aseguró que fue víctima de una “salvaje persecución política y judicial”. “Desconocía que aspirar a ser candidato a gobernador era un delito -dijo en la audiencia-. Nunca fui jefe de ninguna asociación ilícita, sólo fui jefe político de la ciudad, que tampoco es un delito”.

La fiscalía repasó las imputaciones y las pruebas en su contra: pidió once años de cárcel para el ex intendente, ocho años para su hermano y nueve para un empresario acusado de actuar como “testaferro” del ex jefe comunal, además de otras condenas menores para ex funcionarios y proveedores del municipio. Por su parte, la querella de la Municipalidad de Santiago del Estero peticionó una pena de 15 años para Alegre y una indemnización de 12,3 millones de pesos por la defraudación en perjuicio de la comuna santiagueña. Las defensas, por su parte, reclamaron absoluciones.

El 27 de diciembre de 2012, la Cámara del Crimen de Segunda Nominación de Santiago del Estero condenó a ocho años de prisión al ex intendente y dispuso una inhabilitación perpetua para desempeñar cargos públicos. El empresario Enzo Edgardo Herrera recibió seis años y a Gustavo Alegre Vega (hermano del ex jefe comunal) le dieron 5 años. El resto de los acusados recibió penas menores a tres años. Y una decena de implicados quedó absuelto.

Según ese fallo, se dio por probado que se pagaban sin contraprestación o en base a facturas falsas; haber beneficiado a empresas de las que formaba parte o tenía intereses personales mediante la contratación directa de sus servicios. También que se usaron materiales comprados con fondos municipales y servicios pagados por el municipio para la realización de obras en sus propiedades privadas. Los titulares de las empresas también recibieron beneficios económicos vía contrataciones directas desde el municipio.

En 2014, Alegre obtuvo la libertad condicional y puso una pollería en el frente de su casa que, según las crónicas periodísticas, atendía él mismo. En 2018, sin embargo, Alegre volvió a ser noticia. “Detuvimos a Julio Fernando Alegre, ex intendente de Santiago del Estero del FPV. Alegre tenía pedido de captura solicitado por Uruguay y era buscado junto a su hermano Gustavo por estafa y lavado de activos”, decía el Ministerio de Seguridad, desde la página de Argentina.gob.ar.

Es que Uruguay inició una investigación desde la Unidad de Información y Análisis Financiero del Banco Central local sobre los hermanos Alegre, sospechando que adquirieron bienes a través de sociedades registradas allí. El Juzgado Federal de Santiago del Estero que conduce Guillermo Molinari, interviniente en el caso, dispuso la detención preventiva de los hermanos Alegre y de María Marta Feijoo, que presidió una de las sociedades anónimas investigadas. Pedía su extradición el Juzgado Letrado Penal Especializado en Crimen Organizado de Uruguay, a cargo de Beatriz Larrieu. Sin embargo, la fiscalía del país vecino desistió de formalizar el pedido de extradición por entender que no había información precisa, indicaron los diarios locales. Todos quedaron inmediatamente en libertad

Apelaciones mediante, la sentencia dictada en 2012 fue confirmada tiempo después por los tribunales de alzada y el Superior Tribunal de Justicia de la provincia. La queja escaló hasta la Corte Suprema. Incluso, en un momento del trámite, Alegre llegó al máximo tribunal con un recurso contra la provincia de Santiago del Estero: decía que no tenía defensores oficiales que lo representaran. La Procuración General rechazó la competencia originaria del máximo tribunal del país. El jueves pasado, con la firma de los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, el recurso de la defensa fue desestimado en los términos de la Acordada 4/07 por no reunir requisitos formales. La Corte Suprema dejó firma la sentencia por la que dejó de ser intendente de Santiago del Estero.

jueves, 12 de enero de 2023

UNA PRESENTACION QUE NO TIENE VALIDEZ

 11 DE ENERO DE 2023

para La Nacion. 

por* Alberto Manuel García Lema

 

La reflexión inicial que merece la presentación realizada por el presidente de la Nación y un conjunto minoritario de gobernadores de provincias es si resulta válida para solicitar la apertura del procedimiento de juicio político. Considero que esa presentación no tiene validez, porque de acuerdo con el artículo 53 de la Constitución “solo ella”, la Cámara de Diputados (que se compone por el artículo 45 de la Constitución de representantes elegidos directamente por el pueblo de las provincias y de la ciudad de Buenos Aires; no por el presidente, que además no tiene contemplada esa atribución dentro de sus facultades en el artículo 99 de la Constitución, ni los gobernadores) “ejerce el derecho de acusar ante el Senado al presidente, vicepresidente, al jefe de gabinete de ministros, a los ministros y a los miembros de la Corte Suprema en las causas de responsabilidad que se intenten contra ellos… y declarado haber lugar a la formación de causa por la mayoría de dos terceras partes de sus miembros presentes”.

Los fundamentos para promover el juicio político son hechos que exponen los firmantes como “…una situación anómala en la cabeza de un Poder del Estado que decide, arbitrariamente, invadir las esferas de las competencias exclusivas y excluyentes de los restantes poderes de aquel, quebrantando los pilares básicos en los que se asienta un sistema republicano de gobierno, en especial el principio de división de poderes”. Señala que “desarrollará en el presente pedido el grave ataque que los mencionados magistrados –los cuatro– han asestado al sistema federal de nuestro país, al dictar una arbitraria sentencia que pone en jaque la repartición federal de recursos que integran el erario público nacional, afectando de manera directa a las provincias y generando un irreparable desequilibrio entre estas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

En este último sentido, no cabe obviar lo que dispone el artículo 109 CN: “En ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas”. Siendo que la Corte únicamente ha dictado una medida cautelar (que no es una “sentencia”), en una causa que se halla en curso, en la cual las partes, es decir, la CABA y el Estado nacional, “han ofrecido distintos medios de prueba, parte de los cuales se encuentra pendiente de producción”, y subsiste “un campo de indefinición” entre las funciones de seguridad pública transferidas a la CABA y porcentajes de participación reconocidos (consid. 8° de la resolución impugnada); son razones por las cuales se trata de una “causa pendiente”, prohibida en su conocimiento al presidente por el citado artículo de la Constitución.

Una segunda reflexión abarca dos aspectos: la Corte ha dicho en el considerando 10 de su medida cautelar “que la participación aquí discutida de la ciudad de Buenos Aires en la masa total de recaudación a distribuir no afecta la participación de las provincias”, cuyos recursos no se verán afectados “pues la cuota correspondiente a la ciudad de Buenos Aires se detrae únicamente de los fondos que le corresponden precisamente a la Nación en la distribución primaria”. Este aspecto habrá sido tenido en cuenta por las provincias que no reciben Aportes del Tesoro Nacional (ATN) u otras partidas nacionales –o no en cantidad significativa como algunas provincias que suscriben la petición– para decidir no firmarla. En este sentido, la provincia de Córdoba recibió por una medida cautelar un recurso apropiado por la Nación, por resolución del 24 de noviembre de 2015 (considerando 7° de la ahora impugnada), en forma concomitante con los fallos definitivos que en la misma fecha se dictaron contra el Estado nacional en juicios promovidos por las provincias de Santa Fe y San Luis. Cabe recordar que la entonces señora presidenta de la Nación –hoy vicepresidenta– no solo no cuestionó esa medida cautelar y fallos definitivos de la Corte sino que extendió sus efectos a demás provincias.

El segundo aspecto de esta reflexión es que el párrafo quinto del artículo 75 inciso 2° de la CN dispone: “No habrá transferencia de competencias, servicios o funciones sin la respectiva reasignación de recursos, aprobada por ley del Congreso cuando correspondiere y por la provincia interesada o la ciudad de Buenos Aires en su caso”. Es decir, proscribe que la Nación traspase a las provincias o a la CABA actividades a su cargo sin transferir los recursos necesarios o los retome cuando le resulte financieramente mejor, por actos unilaterales. Esta cláusula es de tanta importancia para las provincias que reconoce su fuente en el artículo noveno del Acuerdo de Reafirmación Federal del 24 de mayo de 1990, suscripto por el presidente Menem y la totalidad de los gobernadores de provincias y por el entonces intendente de la ciudad de Buenos Aires, que dice: “La transferencia de servicios del Estado nacional a las provincias no deberá ser compulsiva ni inconsulta, sino concertada y ratificada por ley del Congreso Nacional. En todos los casos la transferencia deberá ir acompañada con la correspondiente asignación de recursos por el tiempo que se convenga para que las provincias puedan afrontar eficazmente las respectivas prestaciones”. En mi obra La reforma por dentro expliqué cómo dicho acuerdo fue resultado del proceso de negociaciones previo a la reforma de 1994 y tiene naturaleza de pacto preexistente, como los aludidos en el Preámbulo de la Constitución.

La tercera reflexión hace a las imputaciones formuladas contra ministros de la Corte referidas a derivaciones por chats cuya obtención e implicaciones constitucionales están también judicializadas. Por lo tanto, lo dicho acerca de la prohibición que emana del artículo 109 de la Constitución también invalida que el presidente pueda formular la promoción de juicio político, aparte de la carencia de facultades al respecto. Lo propio cabe señalar en cuanto a las derivaciones de la causa “Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y otro c/Estado Nacional” que fueron judicializadas o implican la pretensión de incumplir lo resuelto en esa causa, en proceso de ejecución. No cabe obviar también que la promoción de un juicio político a jueces de la Corte implica una presión para las decisiones que deban adoptar tribunales inferiores en tales materias.

Como última reflexión cabe señalar que las observaciones precedentes impiden también el dictado de un decreto de necesidad y urgencia para modificar un fallo de la Corte, según lo declarado por el ministro de Justicia. No solo porque no existen las circunstancias excepcionales del inciso 3 del artículo 99, sino, además, por requerir la firma del conjunto de los ministros, que implicaría comprometer en la materia de modo directo al ministro de Economía, escalando más aún a los mercados nacionales e internacionales.

* Exprocurador del Tesoro de la Nación. Negociador por el P.J. en todas las etapas de la reforma constitucional de 1994; convencional constituyente miembro de las comisiones de Redacción y Coincidencias Básicas


miércoles, 11 de enero de 2023

TODAVÍA HAY JUECES EN BERLIN

 



   
Corría el año 1737 cuando comenzó la edificación de un molino de viento sobre terreno baldío.

Diez años más tarde Federico el grande eligió este lugar para construir el castillo de Sanznz Souci. El castillo estorbaba la adaptación de los planos de sus jardines y el arquitecto manifestó la necesidad imperiosa de arrasarlo.

El rey llamo al hijo que había heredado el molino y le hizo una oferta tentadora de dinero.

Ante las negativas Federico le manifestó que lo trasladaría al lugar que el eligiera liberándolo de impuestos a perpetuidad e indemnizándolo por las molestias. El molinero tampoco accedió.

Ante la obstinada negativa el rey dijo:

-sabes que puedo quitarte el molino sin darte nada?-

Y el molinero respondió:

- efectivamente majestad. Si no hubiera jueces en Berlín-

Ante semejante respuesta el monarca y vencedor de toda Europa. El hombre de mayor poder del momento !le respondió:

-es tu derecho, quédate con tu molino buscaré otra solución-

El poderoso monarca comprendió que eso no significaba su derrota sino el triunfo del derecho.

El molino subsistió y resistió los embates del tiempo.

Un siglo más tarde el molino no funcionaba y un descendiente del molinero le ofreció en venta a Federico Guillermo 3  por estar en quiebra.

El rey en homenaje a un antepasado dictó el siguiente decreto:

Los buenos vecinos tienen el deber de ayudarse mutuamente y como vecino del molinero le remito 2000 taler para que pueda librarse de sus dificultades económicas y repare el molino con el fin que se conserve como recuerdo eterno del amor a la justicia de Federico el grande.

Aún se conserva el molino en el edificio del castillo. Se lo ha declarado monumento nacional como símbolo del derecho y recuerdo de un rey que jamás doblegó su voluntad ante hombre alguno. Pero que respetaba la justicia.

Señores Gobernantes Nación provincia, no se olviden: Hay jueces en Berlín..   ❤️

jueves, 27 de enero de 2022

HISTORIA CON GUARACHA

 

LA INCREÍBLE HISTORIA DE COO

Por Ernesto Picco

 

Después de aterrizar, Omar bajó con cuidado las escaleras metálicas desde la puerta del avión hasta la pista. Tenía dieciséis años y lo escoltaba un policía federal. Abajo lo esperaba su madre y sus hermanas, que lo habían buscado durante más de una semana y ya casi no tenían esperanzas de encontrarlo. Era el verano de 1988 y nadie sabía que Omar había estado en Buenos Aires. Descalzo, sin cambiarse, sin bañarse. Se escapaba de la casa con frecuencia y en la familia estaban acostumbrados a sus ausencias, pero nunca había desaparecido tanto tiempo. Ni se había ido tan lejos. En esa época todavía hablaba poco. Pero ya cantaba. Al bajar del avión se agarraba de la baranda con una mano. Con la otra sujetaba lo único que llevaba con él desde el día que se había ido: un cuerno de vaca y un rayo de bicicleta.*

Omar vive en la casa de su hermana Miriam. Hijos de la misma madre, pero de distinto padre, después de muchos años en el barrio Ocho de Abril, se mudaron al barrio La Católica. La casa está cinco cuadras después de que termina el asfalto, sobre una calle de tierra que hacia el este viborea en leve pendiente y se pierde en el monte. Es lo último que los separa del Río Dulce, que está muy cerca de ahí, y que en la infancia también pasaba cerca de su antiguo hogar. Aquí las casas están construidas en altura, por las amenazas de desborde. Para entrar a alguna hay que subir a pasos largos desde la calle hasta el umbral. Los días son amarillos, los atardeceres rosados, y en invierno a las ocho de la noche ya no se ve nada. Los chicos del barrio juegan al fútbol en la oscuridad. El tierral que levantan en plena calle se respira pero no se ve, y el ruido de los pelotazos se mezcla con ladridos en la penumbra y el murmullo de los vecinos sentados en la vereda. La ventana abierta de la despensa de Miriam es uno de los pocos lugares apenas iluminados. Adentro de la casa, Omar es uno más de la familia, sentado en una mesa larga en el medio de un comedor de paredes verdes, que está separado del negocio por un aparador y un freezer. Es una casa con energía matriarcal. Los hombres hablan poco, y la cabecera la ocupan las mujeres:

-Nosotros al principio no sabíamos que él andaba cantando en la calle- cuenta Miriam, que es la que habla por todos. Al lado está Zulema, casi siempre callada, hermana de Omar por parte de madre y padre. Es la mayor y es su tutora legal. En la mesa están también los maridos de las dos. A la vuelta los hijos de unos y otros van y vienen por la casa.

-Yo le estaba cantando a la gente- dice Omar -Me había metido en el tren. El Estrella del Norte. Sentía que se movía, pero estaba cantando. Y me ha llevado nomás. Hasta Buenos Aires no había parada…

-Pobrecita las ampollas de mi madre- lo interrumpe Miriam -¡Lo que era caminar desde El Ocho al barrio Aeropuerto para ir a buscarlo, cuando lo han traído de Buenos Aires! No teníamos para el colectivo. Éramos muy humildes. No de bajos recursos: ¡Por debajo de lo más bajo! Antes de tener el negocio era trabajar de empleadas domésticas o de cocinera, que era lo que había. Ahora estamos bien. Pero no nos olvidamos de nuestros orígenes.

-Por Tucumán también he andado- retoma Omar, tirando puntas de una historia larga -Por Frías…

-Él andaba siempre en la calle- insiste Miriam -Pero nunca se había ido tanto y ya habíamos dado aviso a la policía. Hasta que lo han encontrado allá. Y después que lo han traído de Buenos Aires lo mismo ha seguido andando.

-Ya monedeaba- agrega él.

Pero Omar no era un mendigo. No andaba por la plata. Tampoco su merodear era por cualquier lado, ni por cualquier razón. Andaba por las calles buscando a su abuelo. Y encontró otra cosa.

Mario Antonio era boxeador. Cuando se murió, a principios del inverno de 1972, tenía treinta años y había llegado hasta las preliminares de las peleas centrales en las noches de box en los clubes santiagueños. Era hijo de una familia de estirpe del Ocho de Abril. Su padre, don Armush Antonio, era el dueño del almacén donde compraba toda la barriada del sur de la ciudad. Le decían Turco Negro y era uno de los personajes más queridos del Ocho. Mario, el hijo boxeador, vivió una vida más corta y extraña que el padre almacenero.

Los vecinos cuentan que como lo que hacía en el ring no le alcanzaba para vivir, Mario se dedicaba también a la riña de gallos y después llegó a regentear un baile en Aguirre y Formosa. Y también cuentan que Berta, su esposa, era la mujer más linda del barrio. Tuvieron cinco hijos, y Omar fue el último. Tenía seis meses cuando Mario sufrió la hemorragia interna que le causó la muerte. Ese fue el año que definió a la familia para siempre, por dos tragedias. La muerte opaca de Mario, que nadie sabe explicar sin recurrir a la hipótesis de un suicidio o la de una inesperada descompostura provocada por la vida que llevaba, fue la primera

La muerte de su marido le permitió a Berta, que nunca se había llevado bien con los Antonio, se fuera de la casa. Tomó a Omar y, seguida por sus otros hijos, se fue a vivir con sus padres, en una zona más alejada y pobre del barrio. Apenas instalados, Omar se enfermó de meningitis. Esa fue la segunda tragedia. Una enfermedad que en los niños puede ser mortal, o dejar graves secuelas. A él le provocó un retraso madurativo que lo convirtió en un niño que prácticamente no hablaba.

-Hasta hace unos diez años atrás no lo ibas a tener sentado en la mesa como ahora- dice Miriam, mientras le llena hasta el tope un vaso burbujeante de gaseosa a su hermano. La miran atentos la hermana, el esposo y el cuñado -No tenía comunicación. No hablaba con nadie.

Inmóvil, Omar mira el vaso llenarse. Los demás la miran a Miriam, como si contara la historia por primera vez. Ella sigue:

-Él se aislaba de todo. Salvo del abuelo. Don Tita Silva le decían. El abuelo materno. Era vendedor ambulante. Él lo llevaba a pescar al río y a andar por el monte. Ahí aunque no hablaba casi nada, Omar imitaba los ruidos de los pájaros. Por eso le dicen Coo. Porque era el sonido que él hacía desde chiquito, imitando a los pájaros. Y él es un poco así. Se lo puede identificar con un pájaro. ¿El pájaro qué hace? Anda libre. De aquí para allá. Y Omar es así.

Omar toma un sorbo corto de gaseosa y deja el vaso con delicadeza. Sin decir una palabra. No parece ser la misma persona que ese cantor desaforado que anda por la ciudad y todos conocen. La hermana sigue la historia:

-Cuando Omar tenía seis años mi abuelo ha tenido un ACV, y ahí él empieza a salir a la calle a buscarlo. Porque no entendía que se había muerto. Y se iba y pasaba varios días afuera. Hasta que aparecía. Se andaba toda la ciudad. Después venía un vecino y nos contaba que lo había visto en tal lado. Los colectiveros lo dejaban subir porque ya lo conocían. Y él seguía igual, casi sin hablar. Lo que sí le gustaba eran los chicos. A los catorce años ha arreglado un carrilín viejo con rueditas y ahí los subía a los chicos y los hacía pasear. Por toda la cuadra de una punta a la otra con los chicos arriba…

-Yo lo empujaba- agrega por fin Omar, con una sonrisa a medio estirar, como abonando al relato que había escuchado en silencio.

Gracias a ese carrilín, iba a descubrir el talento le cambiaría el rumbo a su historia.



En 1984 Jorge Véliz inventó la guaracha santiagueña. Era el líder de Los Caimanes, que ese año sacaron Destape Tropical, un disco de treinta minutos que tenía doce canciones: diez sobre grandes romances y fracasos amorosos, una dedicada a sus padres, y otra a los peregrinos de Mailín. En la tapa había una chica con un bikini rojo y tacos altos.

Fue el principio de la transformación de un género que había aparecido en Cuba a principios de siglo, y que sesenta años después había llegado por las provincias argentinas mezclado con otros géneros tropicales. En los bailes de Santiago los hits eran grabaciones de los colombianos del Cuarteto Imperial y el Trío Rubí. Koly Arce ya había empezado a componer y grabar los primeros temas hechos en la provincia, pero musicalmente estaba en otra cosa: “Koly hacía cumbias, merengues, paseítos – dice el músico y compositor Rafa Ledesma – la guaracha santiagueña es otro género: es como una chacarera apurada, y se canta fuerte, con el corazón”.

Jorge Veliz y Los Caimanes mezclaron la música tropical con el folclore local y vendieron miles de discos. Más de una decena de bandas salieron a imitarlos. Esas chacareras apuradas, menos paisajistas y más urbanas, que contaban el desamor con alegría y como un galope, se instalaron rápidamente en los barrios santiagueños. Durante la noche en los bailes y de día en las veredas de las casas de puertas abiertas.

Por esas veredas iba y venía Omar con su carrilín lleno de chicos. Y en el carnaval de 1986 decidieron sumarlo a una comparsa.

Para los chicos armaron instrumentos de percusión con tarros de dulce de leche y latas de dulce de batata. Los subieron al carrilín, y se sumaron a la caravana en el corso del barrio Ocho de Abril. Mientras los chicos golpeteaban los instrumentos y Omar sólo los empujaba, alguno le dijo: “Coo vos cantá”.

***

-Si lo escuchas, él tiene la misma voz que el dueño del Grupo Primavera. La misma voz que Melián- dice Adrián, el esposo de Miriam, que es disc jockey y tiene oído- Para mí que ese es su modelo.

-Yo he empezado con el Grupo Primavera- lo corrige Omar -Con el Bailarín Guarachero. Esa es la primera canción que canto después en El Palomar. Íbamos con los changos ahí a cantar y ya me daban filo. Me monedeaba la gente.

-Nosotros no sabíamos que teníamos un artista en la familia- dice Miriam -Él salía de casa y le preguntaban ¿a dónde vas Omar? ¡A trabajar, decía el! Eran unos amigos de la cuadra. Hacían como timbaletas. Todo con percusión. Con tarros de leche. No tenían instrumentos. Eran improvisados. Y él cantaba. Hasta que ha empezado a venir con los cuernos. Un día ha aparecido en casa con una bolsa de arpillera llena de cuernos. Se los habían dado en el matadero de La Banda…

-Ahí iba a buscar el cuerno- se escabulle otra vez Omar -Iba en el colectivo amarillo.

-Mi casa era un cementerio de cuernos- vuelve Miriam -Y un olor que no te puedo explicar. Y él venía, y los depositaba y se iba. Y no se los podíamos tocar porque él hacía un escándalo. Aparentemente todos no sonaban lo mismo, por eso elegía alguno, lo lavaba, lo preparaba y a los demás los descartaba. Los iba cambiando. Mi hermano, que era plomero, quemaba una sierrita y se lo marcaba al calado. Y con rayos de bicicleta Omar hacía la peineta para rasparlo. Y así ha empezado a darle sonido y hacer la percusión. Y con esos cuernos de vaca él ha cantado muchísimos años. Primero por aquí por el barrio, y después se ha ido animando a cantar en el centro.

***

A Leo Genovese hay que buscarle la cara entre los rulos de la barba y el pelo largo que salen en todas direcciones y le dan el aspecto de un león. Es argentino y el look cosmopolita se le pegó en Estados Unidos, a donde se fue en 2001 y a fuerza de cuatro discos editados allá se hizo un nombre en la escena del jazz neoyorkino. Se ganó un par de grammys y después fue tecladista de René Pérez Joglar, ex líder de Calle 13. Pero no sale mucho en las fotos y salvo por su pelaje, pasaba desapercibido mientras tomaba un café en la vereda del Hotel Savoy. Era una tarde lánguida de 2012, hasta que escuchó el vozarrón de Omar estallar a media cuadra. Se enderezó en la silla:

-¿Quién es ese?- le preguntó Leo a Gonzalo Velázquez. Con el músico santiagueño preparaban, en esa mesa chica de la peatonal Tucumán, el Primer Festival Internacional de Jazz en Santiago del Estero.

-Es un chango de aquí- le contestó Gonzalo, acostumbrado -El guarachero.

Omar ya no raspaba su cuerno. Tenía un güiro de metal que su hermana le había comprado con un crédito personal en Las Malvinas. Y le estaba sacando chispas. Como sabía hacer, logró detener parte de la maroma de gente que a esa hora de la tarde va y viene chocándose por la peatonal. Algunos lo aplaudían, otros solo miraban, y los más vergonzosos cruzaban los dedos para que no se acerque a su mesa. Omar hacía un enganchado de temas cantados con fuerza y sin desafinar, mientras que Leo Genovese se arrimaba casi en puntas de pie a filmarlo con su celular. No terminaba un tema y empezaba otro. Cada estrofa era devorada por la que seguía. Aquí comienza la diversión. Bajete gorda y empuja la camioneta. Dos o tres coos para separar un tema de otro con un grito, y después seguir: dejaré la llave en mi puerta á.

Y después, como un chaparrón, así como había venido, se fue.

Leo se quedó un rato parado en la vereda mientras Omar se alejaba. Gonzalo seguía mirando lo que ya había visto un montón de veces.

El pianista de Nueva York se sentó otra vez, mientras todos en la cuadra volvían al ritmo normal, y al silencio donde el murmullo callejero era apenas una vibración suave después del sacudón que les había dado Omar. Leo miró a Gonzalo, pensativo, y finalmente le dijo:

-Este tipo tiene un sentido del ritmo y del Groove que pocas veces he visto.

Tres años después, la noche del 14 de noviembre de 2015, el público en el teatro 25 de mayo aclamó al Leo Genovese Trío cuando cerró su actuación en el Tercer Festival Internacional de Jazz de Santiago del Estero. Una presentación de piano, batería y contrabajo para exquisitos. Después del último tema se apagó la luz y de a poco se callaron los aplausos. Tras unos minutos de oscuridad, todo se aceleró de golpe. Un rasguido sobresaltó el silencio y una luz cenital bajó hasta el centro del escenario, descubriendo a Omar, que empezaba a cantar.

Esa noche hizo un enganchado de Kalama, Los Bonys y primavera. Uno detrás de otro, sin parar. No parecía que toda esa energía saliera del cuerpo diminuto de Omar, parado solo en el medio del escenario, con los hombros encogidos y dando saltitos al ritmo de su güiro. Llevaba un saco rojo brillante, que lo habían robado del ropero de la madre de Gonzalo Velázquez. Y el pelo amarillo furioso.

En los bailes, los conjuntos de guaracha tienen formaciones numerosas, con una base de guitarra, acordeón, teclados, y batería. Los más armados suenan con cencerros, tumbadoras, y timbales. Esa noche, en el Teatro 25 de Mayo y sólo con su güiro, Omar sonaba más fuerte que todo eso junto. Abajo, casi todos se habían despegado de las butacas de cuero para largarse a bailar.

“Algunos nos han criticado porque les ha parecido antiestético – recuerda hoy Gonzalo Velázquez– pero el jazz se ha hecho elitista aquí, cuando en realidad es la música más inclusiva del mundo, era la música de los sectores populares. Y el guarachero es un exponente de la música popular nuestra muy pesado, que a veces la gente lo subestima. Esa noche no estaba en la grilla, fue una sorpresa que la teníamos preparada. Fue invitado, y cobró como un músico más. Estaba súper feliz”.

-Él asombra- dice el cuñado en la mesa familiar -A veces nos enteramos de cada cosa -La otra vuelta me aparece en Facebook con Piñón Fijo, que había estado con él y no sabíamos. Y después ha estado con Ricardo Fort en la plaza en frente de la escuela Normal.

-Después se ha muerto- recuerda Omar para los desprevenidos. Y sigue, ya con más confianza:

-He tocado con Peteco también, en el Patio de Froilán. Y con Jorge Veliz antes que ha muerto. Lo he conocido en Árbol Solo.

-Después ha tocado con Retúmbale- se cuela Miriam -Tenía contrato con ellos y todo. Ha salido en la televisión. Pero el contrato era de exclusividad y demoraba mucho en cobrar. Hacía más en la calle. Dos años ha estado con ellos y después ha largado, porque le convenía más andar solo.

-Los domingos voy a Froilán- retoma Omar -El lunes arranco mi trayectoria por el centro. Y después tengo todos los festivales. Voy a Mailín, al Moto GP.

-Él va solo a la terminal, se toma el colectivo, canta, hace su plata y vuelve- refuerza Miriam -Y así se ha ido haciendo cada vez más conocido. Mirá:

Miriam agarra un celular que está sobre la mesa y empieza a pasar una larga lista de contactos en la pantalla táctil:

-Este es el celular de él, que se lo tenemos nosotros. Toda esta es gente que lo ha conocido, lo ha agregado y le manda mensajes. Gente de Córdoba, de Mendoza. Unos nigerianos también. Escuchá uno:

-Hola Coo… grabá un video y pásame, mandá saludos para Tucumán. Cantá esa guaracha que vos cantas… Bajate gorda y empujá la camioneta. Me llamo Georgina, soy de Tucumán.

Sin decir más nada, Omar se levanta de la silla, se da vuelta hacia el aparador y agarra el güiro, mientras Miriam abre la aplicación de la cámara en el celular. Es una rutina que han hecho mil veces. Omar abre los ojos y la boca grandes, engrosa la voz y empieza a raspar. Se transforma:

-¡Para Georgina!¡Aguante Tucumán! ¡Coo!- y se larga a cantar el tema que le pidieron. Lo hace en menos de un minuto. Después deja el güiro de vuelta en el aparador. Y a la mesa vuelve una calma como si lo de recién no hubiera pasado.

-Así estamos nosotros todo el tiempo- dice Miriam -Grabamos y mandamos. Tratamos de que la gente se sienta bien de alguna forma. Y eso es lindo.

***

Diez kilómetros antes de llegar a Frías, el chofer del auto tomó su celular y se anunció a alguien del otro lado:

-Ya estamos. Que se preparen todos.

Omar iba en el asiento del acompañante. En el de atrás, Zulema, Miriam y su hija Fátima, que tiene cuatro años y cuando habla del guarachero dice “el Tío Có”. Era la primera vez que iban a Frías y al llegar se encontraron con una ciudad más grande de lo que imaginaban. En la vereda de la municipalidad el chofer se bajó del auto, les abrió la puerta, y al bajar los abordó un enjambre de periodistas. Más tarde, Omar llegó a la oficina del intendente Luis Lecuona, cantó el cumpleaños feliz frente a las cámaras y al día siguiente apareció en el diario como invitado de honor por los festejos del aniversario de la ciudad.

Una semana antes, Omar había subido a las redes sociales un video donde le cantaba el feliz cumpleaños a la gobernadora, y después le dedicaba un enganchado de cumbias y guarachas. Claudia Zamora lo compartió en su cuenta de Facebook y agradeció el saludo. Y después el intercambio fue noticia en los medios de papel y en internet.

Lucy Valdez, que era entonces secretaria de Cultura de Frías recuerda hoy que la visita del guarachero no estaba en los planes: “Era un viernes el aniversario, dos días antes cuando la gente del intendente estaba en Santiago, se les cruzó el Coo en algún lugar y han decidido traerlo. Había sido recién lo de la gobernadora y aprovecharon. Lo fueron a traer con autos de la municipalidad”.

Esa noche Omar cantó en el escenario mayor frente a la Plaza 9 de Julio ante una multitud contenida por vallas de seguridad. También tocaron Los Quijanos y se eligió a la reina de la ciudad. Omar y la familia quedaron invitados cuatro días con todo pago en un hotel friense. Antes de volver a Santiago le entregaron una plaqueta de reconocimiento, que hoy guarda en su casa, y la muestra con orgullo.

***

-En la calle no sabes lo que es- dice Miriam -Yo cuando salgo con él, la gente lo sigue, le pide fotos, lo filman ¡No se puede andar!

Afuera la noche sigue y en la mesa familiar hay más historias y anécdotas. En las calles de Santiago, casi todos conocen a Omar. O a Coo, porque pocos saben su nombre. Casi nadie conoce su historia. Salvo los amigos, que tiene muchos. Que de vez en cuando lo llevan a animar alguna fiesta, o de viaje a pescar. Pocos saben que con la plata que junta se compra radios y parlantes, pero no los saca de las cajas porque los colecciona así, empaquetados. Que también colecciona películas. Que escucha música desde que se levanta en un viejo discman o en el celular. Que hace poco entraron en la casa y le robaron casi todo lo que tenía. Que lo que más le gusta comer es pescado a la parrilla, y que para el Día del Niño organiza cada año una chocolateada con juegos para los chicos del barrio. Que va seguido al Cepsi a cantar a los que están internados. Que no todos se divierten con su música y más de una vez lo agredieron. Que la que más le dolió fue cuando uno le gritó comprate calzoncillos en vez de parlantes. Pocos saben que cuando murió su mamá estuvo casi un año y medio sin salir a cantar, y que después se recuperó y ahora canta más y mejor. Que después de eso empezó a usar el pelo amarillo. Que al principio se lo cortaba una chica del barrio Reconquista, un par de veces se lo decoloró en Fernández y también lo tiñeron en Fashion y en Roberto Ochoa. Que abrió una cuenta de Facebook y lo agregaron cinco mil amigos en setenta y dos horas. Que con su cara hicieron ilustraciones, stickers y pins. Que los veranos los pasa en el parque con el Grupo Especial de Rescate, porque le sigue gustando el río y ahí ayuda a los agentes a hacer prevención. Que cuando no está cantando es un tipo callado. Que da la mano con suavidad y dice siempre gracias. Que cuando le preguntan cosas importantes, responde sencillo y convencido:

-¿Qué es la música para vos?

-La música me hace sentir bien. Me hace feliz. Me hace muy bien.

-¿Y el futuro cómo lo ves?

-Bien. Como ahora. O mejor.

 

martes, 23 de noviembre de 2021

EL DIPUTADO MILEI Y LA NUEVA DERECHA ARGENTINA

 

     


              JAVIER GERARDO MILEI CUMPLE ESTE 2021, 51 AÑOS. DE INFANCIA TRAUMÁTICA LE GUSTA DECIR QUE SU PADRE ERA COLECTIVERO, CUANDO EN REALIDAD ES UN EMPRESARIO MILLONARIO. DEPORTISTA FRUSTRADO (ATAJÓ EN LAS DIVISIONES INFERIORES DE CHACARITA PERO NUNCA FUE TENIDO EN CUENTA PARA LOS PLANTELES MAYORES) Y MÚSICO SIN APTITUD (TUVO SU BANDITA DONDE QUISO CANTAR PERO, SEGÚN DICEN LOS QUE LO ESCUCHARON, ERA MÁS POSTURA QUE TALENTO) TERMINÓ ESTUDIANDO ECONOMÍA EN LA UNIVERSIDAD DE BELGRANO QUE LE SOLVENTABA SU PADRE, CON CIERTO PESAR, HARTO DE LOS DESCARRÍOS DE SU HIJO.

SU FAMILIA. Sus padres son Norberto Horacio Milei y Alicia Luján Lucich, de muy acomodada posición y que vivían en Palermo cuando su primogénito vino al mundo (tiene una hermana: Karina Elizabeth, partícipe también de los negocios de la familia).

Su padre era un empresario del transporte (decirle colectivero es como llamar chatarrero a Paolo Roca) vinculado a las firmas Francisco de Viedma S.A. y Empresa de Transportes Tte. Gral. Roca, donde tuvo algunos problemas con el fisco por no pagar los impuestos.

Algo similar a la conflictiva relación que entretejieron Franco Macri y su hijo Mauricio, entre un padre con cierta decepción que brindaba más dinero que cariño, así trasuntó por años la relación entre Milei y su progenitor, de personalidad dura y avasallante. Una relación tóxica que aún hoy desestabiliza emocionalmente al economista.

LAS EMPRESAS. En el año 1993 su padre constituyó otra de sus empresas, Campo La Ponderosa S.A., dedicada al engorde de ganado (feet lot), razón de más familiar para que Milei despotrique contra las restricciones a la exportación de carne.

Dentro del rubro agropecuario también es el dueño de Buena Yunta S.A., constituida en 2007, con campos en Azul, Provincia de Buenos Aires. Milei padre también se dedica a los negocios inmobiliarios, y lo hace como socio de la firma Graviar SRL, fundada en 2011. La fortuna familiar se calcula en varios millones de dólares.

OFFSHORE. Más allá de su fortuna en el país, como era de esperarse, los Milei tienen su riqueza afuera. Es así como constituyeron Alkary Investments LLC, con jurisdicción en Miami, en enero de 2015, donde sus padres y su hermana actúan como directores.

También son poseedores de propiedades en Miami. Una de ellas, por ejemplo, en el paradisíaco 4010 South Ocean Condominium, construido en 2019, siendo dueños de la unidad 901 valuada en u$s 626.310.-

La misma, con dos dormitorios y dos baños, tiene vista al mar, contando el complejo con dos lujosas piscinas y cancha de tenis.

Allí también los Milei parecen tener problemas en los pagos y están con unos temas legales. Precisamente, el 8 de febrero de este año, la familia fue demandada por el Italbank International Inc que busca ejecutar la hipoteca. El caso fue presentado en los Tribunales del Palacio de Justicia Central del Condado de Broward ubicado en Florida. El juez que tiene a cargo el caso (CACE21002674) es Andrea Ruth Gundersen y resta resolverse.

También su offshore, Alkary Investments LLC, fue demandada, en agosto pasado, esta vez por INVICTUS RESIDENTIAL POOLER LP, y también por una ejecución hipotecaria, denuncia radicada en el Palacio de Justicia del Condado de Miami-Dade.

Simultáneamente, los Milei tuvieron otros emprendimientos offshore, como el caso Alkanor Investments LLC, creada hace dos años y actualmente inactiva.

PSEUDO-ERUDICIÓN. Sus fracasos y su conflictiva relación con sus progenitores llevaron a Milei a refugiarse en una coraza en la que construyó una personalidad en la que se siente cómodo pero que carece de límites. Sus armas preferidas son dos: una pseudo-erudición y la violencia.

Sin aportes, suele repetir a los economistas liberales austríacos hasta el cansancio, en entrevistas, conferencias, libros y artículos. Tanto los repite que toma sus palabras como si fueran suyas, convirtiendo a su obra en un mero plagio. ADEMÁS, USA ESTOS SABERES COMO ARMA, CONSTRUYENDO UN LENGUAJE DISCURSIVO EN EL QUE BUSCA SOBREABUNDAR EN ERUDICIÓN, CREANDO UN ESPEJISMO EN EL QUE EL CIUDADANO COMÚN, LEJOS DE LA MATERIA, LO TILDA DE DOCTO.

CUANDO LOS ESTRECHOS LÍMITES DE SU DISCURSO SON SOBREPASADOS, RECAE EN SU SEGUNDA ARMA: LA VIOLENCIA, QUE LLEVA SIN CONTENCIÓN ALGUNA A LOS LÍMITES DEL INSULTO QUE CODEAN LA AGRESIÓN. ENSIMISMADO EN SU PROPIO PERSONAJE, LO CONDUCE FRECUENTEMENTE A LOS BORDES DEL FASCISMO.

Negador de realidades como el cambio climático, a pesar de auto considerarse liberal, está en contra del aborto y su despenalización. Considera al Papa como el “representante del maligno en la Tierra” y, como referentes políticos de su accionar, como Bolsonaro y Trump, busca crecer nadando en aguas de la polémica.