lunes, 3 de octubre de 2011

LA RAZON HISTORICA DEL PERONISMO

La pertinaz supremacía del movimiento creado por Perón

La alquimia peronista creó este personaje que hasta fue Presidente.
El peronismo ha sido un movimiento político hegemónico desde 1945 y extenderá a 70 años su supremacía con la inminente reelección de Cristina Fernández de Kirchner. Su extraordinaria vitalidad le ha permitido sobrevivir a la muerte de su líder, ocurrida hace 37 años. La dictadura soviética se mantuvo en el poder 72 años (1917-1989) y el PRI mexicano 71 años (1929-2000). A diferencia de estos regímenes, el peronismo no tuvo el monopolio absoluto del poder, pero ha sido y es el eje medular sobre el que gira la vida argentina.

Según José Ortega y Gasset y Julián Marías, la razón histórica es el saber que interpreta el pasado de un pueblo en tanto articulación entre su pretensión futura y la trayectoria real seguida entre las trayectorias posibles que se le ofrecían. En este sentido estricto, ¿cuál es la razón histórica del peronismo?

Para intentar una respuesta, analizaremos cuatro elementos que confluyen en la larga vigencia del peronismo: la circunstancia histórica de su nacimiento, la personalidad e ideología de Juan Domingo Perón, el monopolio sindical y uno bastante menos citado, el nivel de los términos del intercambio. A pesar de que numerosos autores argumentan sobre la incapacidad de opositores civiles y militares para hacer olvidar el peronismo, el movimiento ha tenido, como factor de poder mayoritario, la potencia suficiente para anular esos intentos y frustrar trayectorias alternativas. Debe afirmarse sin ambages que el peronismo ha configurado la historia argentina hasta nuestros días, se encontrara en el gobierno o en la oposición.

Perón gana las elecciones presidenciales del 24 de febrero de 1946. Encuentra un país que ha acumulado ingentes riquezas debido al extraordinario progreso alcanzado desde las décadas finales del siglo XIX, y que ha superado la terrible crisis del 30 y el fin del modelo agroexportador clásico e iniciado, desde los años veinte, un vigoroso proceso de industrialización. Por la inmigración masiva que atrajo el éxito rotundo de la
Argentina, la población ha crecido exponencialmente y es la mejor educada de Hispanoamérica; sin embargo, es marginada por el fraude electoral y tiene baja participación en los beneficios de la Argentina opulenta, según la exacta definición de Félix Luna.

Sobre ese trasfondo, entra en escena el segundo elemento: Perón. Hábilmente, se transforma en el intérprete de las necesidades de las grandes mayorías y construye el peronismo de "arriba hacia abajo", desde el seno mismo del poder militar que ha dado el golpe de 1943, fundando un movimiento político que viene a reivindicar sus pretensiones de ascenso social. Sin embargo, Perón equivoca su diagnóstico sobre la posguerra e inspirado en el nacionalismo económico y en un vago antiimperialismo que ha ido cobrando fuerza desde la segunda presidencia de Yrigoyen (1928), cree que es el momento de estatizar la economía, forzar el crecimiento de la industria liviana y desarrollar el mercado interno por un acelerado proceso de redistribución del ingreso. Para ello, dispone de una cuantiosa acumulación de divisas. El experimento dura tres años, de 1946 a 1949, y es acompañado en la exaltación demagógica del líder por su esposa, Eva Perón. Obligado por su fracaso y por la mala asignación que ha hecho de los recursos, Perón modifica por completo el rumbo de su política económica al mismo tiempo que acentúa la persecución de sus adversarios, pero en la memoria del pueblo los años dorados de su primera presidencia nunca serán olvidados. Durante el trienio de euforia populista, Perón consolida la estructura de poder que será la columna vertebral de su movimiento: el sindicalismo. Habiendo cooptado las antiguas corrientes sindicales que existían en 1943, organiza una estructura sindical monopólica, donde sólo puede existir una única organización gremial por rama industrial o de servicios, según los dictados del corporativismo fascista.

Desde entonces, el sindicalismo ha sido el reaseguro permanente del poder peronista, el resguardo de su mitología y el mayor factor desestabilizador de los gobiernos no peronistas.
Nos resta analizar el cuarto elemento, que debemos cargar en la cuenta de la fortuna: los gobiernos peronistas, con la única excepción del menemismo -que no es aceptado como representante del movimiento-, siempre han contado con elevados términos de intercambio, es decir, con una ecuación muy favorable entre los precios internacionales de nuestros productos de exportación y los de los bienes importados.

Entre 1946 y 1949 se produce un pico histórico (superior incluso a los logrados en la época del granero del mundo, entre 1908 y 1914, cuando las inversiones superaron el 50% del PBI), que se derrumba a partir de 1955 y llega al punto más bajo de la serie histórica en 1957. El segundo hito más elevado se produce entre 1973 y 1975, para luego sufrir una abrupta caída en 1976. Se produce una recuperación menor entre 1979 y 1981, pero en 1987 vuelven a tocar su umbral mínimo; en el año 2000 sufren una nueva recaída.

Finalmente, hace unas semanas se alcanzó el máximo nivel histórico, inserto en uno de los procesos más prolongados de términos de intercambio elevados de toda la historia argentina. La asociación entre peronismo y bonanza económica, nacida entre 1946 y 1949, es deudora en buena medida de este azar histórico.

La sumatoria de un líder demagógico y una doctrina nacionalista mal entendida; la disposición de enormes riquezas para llevar adelante una vertiginosa política de redistribución del ingreso, cuya aplicación dejó huellas indelebles en la memoria colectiva de los trabajadores; la organización de una estructura sindical monopólica para custodiar su mitología y hacer frente a los opositores, y el goce de términos de intercambio muy favorables en sus períodos de gobierno conforman la razón histórica de la vigencia omnipresente del peronismo.

La Argentina enfrentó la fase crucial de su proceso de modernización en la posguerra dominada por una visión del mundo profundamente errónea. Existía la posibilidad de una trayectoria histórica que fuera equilibrando el ascenso social de las mayorías con fundamentos más sólidos de economía política. La aparición de Perón significó abortar esa trayectoria posible y su reemplazo por una vía populista y cortoplacista, ejecutada con el fin de consolidar su poder, que produjo efectos de corto alcance en el bienestar de la población, pero sacrificó la consolidación de una trayectoria socioeconómica positiva a largo plazo.

Dar razón histórica del peronismo significa comenzar a desentrañar las causas que llevaron al país a desaprovechar el ciclo de mayor prosperidad de Occidente entre 1945 y 1973 (año en que estalló la crisis del petróleo) y comprender la prolongada decadencia que sufrimos a partir del Rodrigazo de 1975 y llega hasta nuestros días.
Una coda histórica: de acuerdo con este artículo, hoy existen todos los elementos que permiten explicar el triunfo del peronismo: el recuerdo de un líder fallecido (Kirchner) que favorece a la imagen de su esposa (una saga matrimonial que emula la del primer peronismo), la invariable presencia del poder sindical y términos de intercambio excepcionales.
Lo que también nos debería enseñar la historia es que esos elementos en manos del peronismo siempre terminan con la pérdida de oportunidades históricas únicas para consolidar un desarrollo duradero del país.
© La Nacion

domingo, 2 de octubre de 2011

LA DEMONIZACION DE ROCA Y EL OLVIDO DE SARMIENTO


Por Mariano Grondona | LA NACION

Para el "kirchnerismo duro", la historia no es algo real -lo que en verdad ocurrió, que sólo puede conocerse mediante serias investigaciones- sino algo imaginario, el relato , esa visión del pasado que impone hacia atrás el grupo dominante. La llamada batalla cultural en que la que están empeñados los ultrakirchneristas consiste en sustituir la visión hasta ahora predominante de nuestro pasado, lo que ellos llaman "el relato liberal", por "otro relato", en el cual los próceres de antaño pasan a ser los villanos y las figuras emblemáticas del proceso nacido en 2003, particularmente Néstor Kirchner, pasan a ser los nuevos próceres. La batalla cultural que ha emprendido el ultrakirchnerismo apunta a dos objetivos centrales: de un lado, beatificar a Kirchner; del otro, demonizar a los representantes de la que ellos llaman "la Argentina liberal" y, particularmente, a Julio Argentino Roca, que presidió nuestro país de 1880 a 1886, y de 1898 a 1904.

La demonización de Roca es un proyecto que discurre a través de tres vías convergentes cuya intención común es destronarlo de la consideración de los argentinos de hoy y, particularmente, de los jóvenes que, a la inversa de los ciudadanos de edad madura, no pueden refutar a los promotores de la "batalla cultural" desde sus propios recuerdos. La primera de estas vías es la publicación de supuestos libros de historia que, en realidad, no son otra cosa que piezas de propaganda para el consumo de los menos informados. La segunda vía tiende a manchar, destruir o mutilar los monumentos que, desde la Patagonia hasta Buenos Aires, han venido exaltando a Roca desde hace un siglo. La tercera vía es borrar su imagen hasta de los billetes de cien pesos.

Bastan algunos ejemplos para ilustrar esta campaña. El escritor Osvaldo Bayer ha propuesto retirar la estatua de Roca de la ciudad de Buenos Aires porque, en su opinión, "fue el Hitler argentino". La diputada Cecilia Merchán propuso reemplazar la figura de Roca de los billetes de cien pesos por la imagen de Juana Azurduy, una heroína indudable de nuestra independencia. Otro diputado, esta vez agrario y radical, Ulises Forte, quiere sustituir a Roca en los billetes de cien pesos por estampas del famoso Grito de Alcorta de 1912, que dio nacimiento a la pujante Federación Agraria. Los diputados del Frente para la Victoria han anunciado que impulsarán el reemplazo de Roca en los billetes por la figura, sin duda elogiable, de Hipólito Yrigoyen. En el imponente Centro Cívico de San Carlos de Bariloche, el monumento a Roca que todavía lo preside ha sido un blanco incesante de pintadas agresivas que anuncian la intención de removerlo.

Ataque y defensa

El principal argumento que se utiliza para denostar a Roca es que en la Campaña del Desierto de 1877, que condujo como ministro de Guerra, incurrió en genocidio para aniquilar a los "pueblos originarios" que poblaban la Patagonia. Bastaría recurrir a verdaderos historiadores como Félix Luna en su espléndida biografía, que lleva por título Soy Roca , o a otros estudiosos, como Luis Alberto Romero, para desenmascarar esta falacia. En primer lugar, porque los mapuches a los que derrotó Roca no eran "pueblos originarios" de la Patagonía sino pueblos "invasores", ya que eran araucanos que provenían de Chile y que habían aniquilado a los verdaderos pueblos originarios, los tehuelches, antes de que llegara Roca. En segundo lugar, porque habría que anotar que muchos mapuches, aunque no todos, sin ser por cierto los idílicos "buenos salvajes" de Rousseau, desataron los malones que mataban a nuestros pioneros rurales, y raptaban a sus mujeres, llevándose el producto de sus sangrientas correrías al otro lado de la cordillera. En tercer lugar, porque Roca, lejos de ser un despiadado "genocida", pactó la paz con casi todas las tribus invasoras.

La calificación de "genocida" mediante la cual se lo pretende demonizar incurre en un pecado que el propio Max Weber denunció cuando sostuvo que el verdadero historiador no es quien retroproyecta sus propios valores al pasado, sino quien describe a los protagonistas del pasado desde los valores que ellos mismos poseían. En la Argentina de 1877 había un consenso prácticamente unánime por librar a los colonos del flagelo del malón, y Roca lo instrumentó no sólo con solvencia militar, sino también con mesura política, reduciendo su acción militar a batir en combate a los pocos miles de lanzas que, pese a sus ofertas de paz, lo desafiaban.

Debe reconocerse también que Roca no consiguió que Chile admitiera nuestra soberanía sobre la Patagonia mediante una guerra que supo evitar, sino que, haciendo gala de su insuperada astucia, justamente cuando Chile libraba contra Perú y Bolivia la Guerra del Pacífico de 1879-1883, con sólo insinuar al gobierno trasandino que, a menos que aceptara nuestros reclamos en el Sur, entraríamos en esa guerra del lado de sus enemigos, obtuvo lo que pretendía sin disparar un tiro. Fue gracias a esta incruenta estratagema como consolidó el dominio argentino de la Patagonia, y logró que millones de pobladores ulteriores, entre ellos el propio Kirchner, pudieran sentir más tarde el aguijón de la argentinidad. Roca nos dio la Patagonia sin derramamiento de sangre. ¿Decretar su demonización agregándole la beatificación simultánea, fulminante y antagónica de Kirchner no es llevar la ideología demasiado lejos?

De Roca a Sarmiento

A Sarmiento no se lo ha demonizado como a Roca. Aún hoy, se lo sigue honrando desde todos los rincones del arco ideológico. Pero ¿estamos prolongando en verdad su legado, que no fue otro que asentar el futuro argentino sobre el pilar de la educación? Sarmiento nos puso a la cabeza de América latina a partir de un acontecimiento sin parangón: la irrupción revolucionaria de la educación pública y gratuita. Fue gracias a su extraordinaria visión como los niños y los jóvenes, sea cual fuere su origen económico, recibieron el don de la igualdad de oportunidades. Una igualdad que estaba fundada, eso sí, sobre la disciplina y el esfuerzo. Hoy, hasta las familias más pobres pugnan por ingresar en la educación privada y pagan lo que no tienen para escapar del derrumbe de la educación pública.

¿A Sarmiento aún lo honramos, entonces, sólo de la boca para afuera? Su obra revolucionaria fue posible porque giró en torno de la exaltación de la figura del maestro , por todos venerada. ¿Qué padre se atrevía a contradecir al maestro, supuestamente en nombre de sus niños? Hoy, hay padres que agreden a los maestros en representación de esos hijos a quienes consienten, si los maestros osan aplicarles una mala nota. ¿Dónde ha quedado el exigente ideal de "mi hijo el doctor"? Llama la atención que los propios docentes hayan sido los primeros en rebajarse a sí mismos al renunciar a su título egregio de "maestros" para autodenominarse modestamente "trabajadores de la educación", como si la dependencia laboral fuera su única condición. Pero ¿no hay acaso entre nosotros miles de docentes que querrían volver a ser considerados maestros y se sienten asfixiados por sus ligaduras sindicales? Con Sarmiento, nuestra tabla de valores ponía en la cumbre al maestro por encima hasta de los propios padres, mientras la misión principal de los niños era, por lo pronto, aprender. A Sarmiento, es verdad, no lo hemos atacado como algunos a Roca. Simplemente, lo hemos olvidado , lo cual es aún más grave porque, en tanto que ya nadie podría quitarnos la Patagonia que Roca nos legó, el olvido de Sarmiento nos está privando de su legado sin que ni siquiera nos demos cuenta..

viernes, 30 de septiembre de 2011

EL SER PROGRESISTA

  Cuando los valores se expresan a traves de una práctica
Por Tomás Abraham | Para LA NACION
 
¿Que es una persona progresista? Una persona que cree en valores. Valores de solidaridad, de libertad, igualdad y justicia. ¿Qué es una persona progresista? Es una que cree en valores. Valores como la ciencia, la educación y el progreso. ¿Qué es una persona progresista? Una que cree en los derechos humanos, los derechos de los ciudadanos, los derechos de los niños, la igualdad de género. ¿Qué es una persona progresista? La que cree en valores como el pluralismo, la tolerancia, el diálogo, el consenso y la participación. ¿Qué es una persona progresista? Es aquella que cree en la inocencia de los niños, la madurez del adulto y la sabiduría de los ancianos.

Bien, una vez enumerados algunos de los valores de los que es portador un ciudadano progresista, pido que pase al frente aquel que no crea en estos valores. Por favor, dije que pase al frente. ¿Nadie? Espero un minuto más, no tengo toda la tarde. ¿Cómo que nadie? ¡No puede ser que todos crean en lo mismo!
Veo que nos encontramos con un problema. Si todos creen en los mismos valores, todos los hombres son iguales. Pero no son iguales, son todos diferentes por la misma definición de individuo, y de persona. Doble etimología de persona, del latín: per se una , y per sonare . Unicidad, por un lado, y máscara con embudo invertido que amplifica la voz, por el otro. Se es uno por singularidad, y siempre la misma persona por disfraz y ampulosidad.
¿Y si ser progresista no fuera una creencia ni una indentidad? ¿Si, por el contrario, nadie fuera progresista? ¿Si, como decía Hegel, "sólo en la noche todos los gatos son negros" y todos los hombres son progresistas?
El progresismo es una creencia, y como toda creencia es un placebo. Nos permite ser políticamente correctos, moralmente intachables, psicológicamente equilibrados, intelectualmente? intelectualmente?intel? dormidos.

Hay gente que se queja -por lo general son progresistas- de que hoy los valores están en subasta. Más de un martillero amoral los ha rematado. Hasta donde nos permite alcanzar nuestra vista, sólo vemos tierra arrasada. Jaurías de posmodernos, nihilistas y cínicos roen los restos de cadáveres progresistas desparramados por cancha rayada. Nada vale, todo tiene un precio. El reino de los fines ha sido asaltado por las hordas de pragmáticos a los que sólo le importan los resultados. Nadie cree en nada, salvo los progresistas.
"Tú crees, tú puedes", me dicen. Y respondo: no creo, quiero. Y no sé si puedo. La correspondencia entre creencia y entusiasmo no se establece, como algunos sostienen, de una manera tan clara. Lo que provoca entusiasmo es difícil de diagnosticar. A lo mejor hacer pogo entusiasme. Quizás una combinación de camaradería, festival musical y participación en una campaña para juntar dinero para construir viviendas, entusiasme.

Los curas de parroquia siempre supieron entusiasmar a la juventud; hoy los de La Cámpora aprendieron el libreto.
Hace un tiempo se decía que si Dios no existe o si no se creyera en él, todo estaría permitido. Otros dicen que la existencia de Dios es la que permite todo, desde un cuadro con las deformidades de El Greco, la literatura fantástica de Leibniz hasta un atentado en una estación de tren.

Pero como el progresismo es laico, lo que temen es que desaparezcan los valores. ¿Qué seríamos sin valores? Nada, puro cuerpo, deseo sin límites.
El progresismo sabe poco de erotismo. Por lo general los progresistas no tienen swing . Les falta un poco de charleston y bastante de murga. Transmiten una bondad que apabulla. Y se ven afectados de un espíritu de seriedad que nos evoca a Jean Paul Sartre, cuya filosofía y literatura se concentraba en esa actitud que se justifica a sí misma en "los valores".

Si de valores se trata, estoy obligado a creer en todos los que me hablan de ellos, o de contratar a un agente
de investigaciones morales para saber si los mismos valores han moldeado la "subjetividad" del predicador con la coherencia debida. Debería creer en la autenticidad del macrismo, en el alfonsinismo padre y en el alfonsinismo hijo, en el kirchnerismo, en el socialismo tradicional, el peronismo, el cristianismo, el judaísmo, el islamismo, y no sigo porque voy a terminar en la literatura de autoestima.
¿Cómo diferenciarlos? ¿Me alcanzará -ya que el aspecto positivo los iguala- el sistema de odios que cada uno elabora y los enemigos destacados por sus pasiones negativas, para decidirme por uno de ellos? Evidentemente, no.

Por eso mi adhesión a la candidatura presidencial de Hermes Binner no se basa en que es el líder político de un movimiento que se dice amplio y también progresista. Con que sea amplio y socialista me basta. Y los valores que transmite no duermen para mí en el limbo a la espera de bajar e iluminar con sus virtudes al militante virginal.
No es la primera vez que una práctica política novedosa se piensa a sí misma con un vocabulario viejo y gastado. En la historia de las ciencias, Louis Althusser nos había enseñado la frecuencia de estos defases en los que el propio creador de un nuevo sistema carecía del lenguaje que pudiera describir la novedad de su descubrimiento. Estimo -después de lo que escribí ya no me permito decir "creo"- que el socialismo popular y federal que asume el poder hace veinte años en Santa Fe es la única novedad en el panorama político nacional en muchos años, y que esta novedad está en estado práctico. Le faltan las palabras que den cuenta de ello. En el programa que presentaron el 22 del mes pasado se leen algunas de estas innovaciones que deberán explicitar a todo el país y enriquecer en el futuro próximo y en el no tan cercano, que se agregará a la conocida honestidad que ha caracterizado su gestión.

Fortalecimiento del Estado a través de una organización descentralizada con relaciones en red. Las experiencias realizadas hasta la fecha de formas de democracia "semidirecta". La idea de un gobierno "abierto". La naturalización del control como política de Estado. El rediseño organizacional del Estado nacional en función de la regionalización y la descentralización. La creación de consejos sectoriales de gestión y seguimiento de políticas públicas. El modelo de salud pública como sistema gratuito con tres niveles de complejidad.

Hay una experiencia de veinte años de un pensamiento socialista municipal en acción, que hace una nueva experiencia a nivel provincial y que se propone a todos los argentinos. Llevará tiempo "ampliarla" a los problemas nacionales y crear los cuadros políticos y técnicos para pensar concretamente al país.
La gestión no es un asunto de tecnócratas. La dicotomía ideología-técnica es propia de una concepción arcaica y moralista de la política. La democracia no es un "valor" sino un dispositivo que combina distintas formas de construcción y distribución del poder, y una serie de procedimientos.
Los valores no son sustancias, sino modos en que apreciamos, rechazamos, repelemos o admiramos en circunstancias de la vida de todos los días. Los valores son acciones, y no son siempre conscientes. Es usual el caso de quien ostenta un valor en salones de recepción y en púlpitos, y que en la cocina de su vida se conduce como Mr. Hyde. Pero no por "hipocresía", sino porque la ética es una cuestión de sensibilidad y de lo que los filósofos llaman sentimientos morales. El "asco", por ejemplo, es un gesto moral y se lo siente con el cuerpo. La envidia lo mismo. Hasta la ignorancia lo es. "La ignorancia es una pasión", pensaban los moralistas franceses.

Por supuesto que la honestidad de la gestión socialista es una característica totalmente anormal en la sociedad argentina. Es un rasgo de "locura", hasta tal punto que parece una extravagancia. Nos gusta más que nos gobiernen personajes corruptos para poder así dormir en paz con nuestra propia corrupción bajo la almohada. La transparencia de la que da ejemplo Binner se vuelve un superyó demasiado exigente para una sociedad que se administra a sí misma con ilegalismos que ya se han transmitido metódicamente de padres a hijos.
La denuncia a la corrupción no rinde -lo han mostrado las últimas elecciones-, no se ve en qué puede beneficiar a la sociedad un socialismo popular y federal que además es decente. Pero eso ya no sólo depende de Binner sino, fundamentalmente, de nosotros.
© La Nacion .

miércoles, 28 de septiembre de 2011

BORGES ERA TIO DE PERON

Un historiador revela los vínculos de sangre entre el célebre escritor y el ex presidente.
Por Darío Silva D'Andrea

27.09.2011


Imagen
Quién es el antepasado que comparten Borges y Perón.

Adoptando una de las célebres frases de Jorge Luis Borges, la historia argentina puede decir que al escritor y a Juan Domingo Perón no los unió el amor ni el espanto. Pero ahora comprueban que la sangre es lo que unía a estos dos hombres, considerados entre los más influyentes de la historia argentina en el siglo XX.

Según un libro lanzado recientemente, titulado Eva Duarte y Juan Perón: la cuna materna, y escrito por el historiador Ignacio Coppet, el escritor y el presidente compartieron un antepasado en común, que vivió en el siglo XVIII.

En el apartado subtitulado “Perón y Evita descienden de conquistadores. El Parentesco de Borges y Perón”, Cloppet asegura que el escritor y el general descienden del Maestre de Campo don Pedro Pascual de Acevedo, “quien pobló de descendientes la pampa santafesina y bonaerense y uno de los primeros habitantes de Rosario”, por entonces la capital económica de la provincia de Santa Fe.

El prolífico terrateniente tuvo dos esposas. De los hijos de la primera, doña Estefanía de Obelar, desciende Perón (1895-1974), mientras que Borges (1899-1986) desciende de los hijos de su segunda mujer, doña Tomasa Benítez. Entre los descendientes de Acevedo figuran también los presidentes Luis Sáenz Peña (1892-95) y Roque Sáenz Peña (1910-1914).

“Borges tenía una diferencia de cinco generaciones con aquel terrateniente, mientras que Perón tenía ocho, de modo que el escritor era un tío lejano del presidente y general”, asegura el historiador, mientras aclara: “Yo no intento conciliarlos. Lo que digo es que tenían un tronco en común, una misma sangre”.

Borges no sentía estima por los partidarios del general Perón, cuyo mandato recordó siempre como “los años de oprobio”. Admitía que los peronistas “no son ni buenos, ni malos… sino incorregibles”, y advertía en Perón un “hombre capaz de todos los males”.

Se dice que estando ya ciego, un joven se ofreció a ayudarlo a cruzar una avenida y a mitad de camino le dijo: “Disculpe maestro, pero le tengo que decir... soy peronista”. Borges sonrió diciendo: “¡No se preocupe!, yo también soy ciego”.

El desprecio era recíproco: con la llegada del peronismo al poder, en 1946, Borges fue obligado a renunciar a su empleo como bibliotecario y tomar el degradante puesto de “inspector de mercados de aves de corral” por el gobierno.

Según Cloppet, Borges tenía ciertas sospechas sobre su parentesco con Perón. Por eso, cuando se enteró que su sobrino Miguel de Torre Borges investigaba su genealogía, le pidió que no indagara demasiado: “No siga moviendo el árbol genealógico, no vaya a ser cosa que seamos parientes de Perón”.
 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Despedida de Nancy Iriarte Díaz (su ex esposa), a Hugo Chávez;

Chavez y su amigo Fidel Castro.
Que fue publicada el 9 de agosto de 2011 en uno de los periódicos venezolanos de mayor circulación “El Universal”
 
Algunas consideraciones sobre tu muerte:

No quiero que te marches de esta vida sin antes despedirnos, porque has  hecho un mal inmenso a mucha gente, has arruinado a familias enteras, has  obligado a legiones de compatriotas a emigrar a otras tierras, has vestido de luto a incontables hogares, a los que creías tus enemigos los perseguiste sin cuartel, los encerraste en ergástulas que no lo merece ni un animal, los insultaste, los humillaste, te burlaste de ellos, no solo porque te creías poderoso, sino inmortal... porque el fin de los tiempos no era contigo.
 
Pero llegó tu turno, los plazos se acaban, el término de tu contrato llega a su fin, tu "ciclo vital" se apaga poco a poco y no de la mejor manera; probablemente morirás en una cama, rodeado de tu familia, asustada, porque va a tener que rendir cuentas una vez que des tu último aliento, te vas de esta vida lleno de angustia y de miedo, allí van a estar los curas a quienes perseguiste e insultaste, los representantes de esa Iglesia que ultrajaste a placer, claro que te van a dar la extremaunción y los santos óleos, no una, sino muchas veces, pero tú y ellos saben que no servirá de nada, es solo para calmar el pánico que hace presa a tu alma ante el momento que todo lo define.
 
Mueres enfermo, padeciendo el desahucio, las complicaciones inmunológicas, los terribles efectos secundarios de las curas que prometieron alargar tu vida, tus órganos se van apagando uno a uno, tus facultades van perdiendo el brillo que las caracterizaba, tus líquidos y efluvios son colectados en bolsas plásticas con ese hedor a muerte que tanto te repugna.
 
Dime si en este momento, antes de que te apliquen una nueva inyección para calmar los dolores insoportables que padeces, vale la pena que me digas que no te pueden quitar lo bailado, ¡ah! los viajes por el mundo, los maravillosos palacios que te recibieron, las paradas militares en tu honor, las limousines, los títulos honorarios, los pisos de los hoteles cinco estrellas, las fastuosas cenas de Estado... dime ahora que vomitas la papilla de auyama que te tratan de dar las enfermeras, si era de eso de lo que se trataba la vida, pues ese brillo y el oropel ya no están entre los monitores y máquinas de resucitamiento que te rodean, esas marchas y aplausos ahora son tonos y alarmas de sensores que regulan tus signos vitales que se hacen más débiles.
 
¿Puedes escuchar al pueblo de tu país afuera de tu cuarto?... debe ser tu imaginación o los efectos de la morfina, no estás en tu patria, estas en otro lado, muy lejos, entre gente que no conoces... sí, estás muriendo en tu propio exilio, entre una banda de pilluelos a quienes les has tratado de entregar tu propio país, tus últimos momentos los pasarás entre chulos y estafadores, entre tu corte de aduladores que solo te muestran afecto porque les dabas dinero y poder, todos te miran preocupados y con rabia, nunca dejaste que ninguno de ellos pudiera tener la oportunidad de sucederte, ahora los dejas al descampado y tu país al borde de una guerra, ¿Era eso lo que querías? ¿Fue esa tu misión en esta vida? Olvídate del cuento de los pobres, ahora hay más pobres que cuando llegaste al poder, olvídate de justicia e igualdad cuando prácticamente le entregaste el país a una fuerza extranjera que ahora tendremos de desalojar a la fuerza y a costas de más vidas.
 
Tengo la leve impresión que ahora sabes que te equivocaste, creíste en un cuento de camino y te creíste revolucionario, y por ser revolucionario... inmortal, convocaste a tu lado a los muertos, a tus héroes, a esos fantasmas que también creíste con vida, a Bolívar, al Che, a Fidel, al Marx que nunca conociste y que recomendabas su lectura... el andar con muertos te llevó a la magia y a los babalaos, te metiste a jurungar tumbas, y a ofrendarle a una corte de demonios y malos espíritus que ahora te acompañan... ¿Sientes su presencia en el cuarto? Vienen a cobrar, a recoger lo único que tenía valor en tu vida y que tan malamente apostaste por la oscuridad y el mal, tu alma.
 
Bueno, me despido, solo quería que supieras que pasarás a la historia como un traidor y un cobarde, que no rectificaste cuando pudiste, te dejaste llevar por tu soberbia, por tus ideales, por tu ideología renunciando a los más preciado, a tu libertad y a la libertad de los otros, y la libertad nos hace humanos.
 

"El Socialismo solo funciona en dos lugares:
en el Cielo, donde no lo necesitan, y en el Infierno donde ya lo tienen"
 
Nancy Iriarte Díaz

lunes, 19 de septiembre de 2011

AMADO ESTA FELIZ.

Amado Boudou es un fenómeno. El tipo canta, toca la guitarra, anda en moto, sale en las revistas, es divertido, canchero, se ríe, da buenas noticias, transmite confianza, seguridad y económicamente anda un violín . Es el yerno ideal.

Por lo tanto, yo le aconsejo a usted, amigo lector, que salga corriendo, haga un pozo en el fondo de su casa y entierre dólares o euros o yenes o moneditas de oro o lingotitos o anillitos o acciones o bonos o escrituras o fideos o haga cualquier cosa porque lo más probable es que se venga un desbarajuste padre, que es lo que suele suceder cuando un ministro de Economía canta, toca la guitarra, anda en moto, sonríe, cancherea y está feliz, en el medio del quilombo económico mundial más grande que hubo desde el crack del 29 .

Mientras acá festejamos lo bien que nos va, allá afuera en el mundo están navegando en medio de una tempestad y comiéndose un baile de novela. Vaya previendo que el viento de popa se puede transformar en un huracán de proa y no espere que nadie venga a rescatarlo porque, hoy en la Argentina, la ola está de fiesta . Por eso es importante entender qué es lo que está pasando. Veamos.
Todo empezó cuando Alan Greenspan, que era el Marcó del Pont de los Estados Unidos pero pelado, viejo y feo , bajó la tasa de interés para incentivar el crédito y el consumo. El famoso plan “ Apple for everybody ” (“computadoras para todos”).

La tasa, justamente, es la ganancia de los bancos (la diferencia entre la que cobran y la que pagan). Al bajar las tasas, los bancos salieron a dar más créditos para poder seguir ganando la misma cantidad de guita porque, como todo el mundo sabe, la única variable intocable de la economía mundial es el bono de fin de año que se encanutan los capos financieros.

¿Se lo explico más fácil? Supongamos que usted tiene un negocio y vende, por ejemplo, kirchneristas . ¿Cuánto valía un kirchnerista en 2003? Carísimo. Como había poquitos, el kilo de kirchneristas valía una fortuna . Más que el de alcauciles. Usted vendía 100 o 200 kilos de kirchneristas por mes y vivía como un bacán . En cambio ahora sobran kirchneristas. Los hay en todo el país, por lo tanto no valen nada ( con todo respeto, por supuesto ). Usted, para juntar la misma guita que en 2003, ahora tiene que vender toneladas de kirchneristas . Yo sé que el ejemplo es un poco gorila pero sirve a los efectos didácticos.
Lo mismo le pasó a los bancos que, en lugar de kirchneristas, venden plata cuyo costo es la tasa. Al bajar la tasa, tuvieron que prestar más plata para compensar la pérdida. De ese modo, sus ejecutivos le pudieron seguir cambiando, a fin de año, el Mercedes Benz al gato .

Para colocar más plata, los bancos hicieron cualquier cosa. Por ejemplo, le prestaban guita a todo tipo que quisiera comprarse una casa, tuviera o no los recursos para devolverla. El famoso plan “ housing for everybody ” (casas para todos). De ese plan, por ahora acá, olvídese. Al 25% de inflación, no hay manera. (Esto lo decimos en voz baja, si no Moreno se enoja y te manda a decir cuánto te quiere ).

Así siguió la cosa hasta que un día la gente dejó de pagar y los bancos temblaron. Entonces le fueron a pedir ayuda al presidente Bush. Pero el tipo no les dio bola porque estaba viendo su programa favorito: “ El show de Guantánamo ”, un magazine que muestra, por ejemplo, unos marines ahogando a un prisionero afgano en un balde con agua y otros bloopers redivertidos . Lindo formato. Mide bien.

Por no atenderlos, se les vino en banda el primer banco: Lehman Brothers. La gente entró en pánico y corrieron todos a sacar la guita . Entonces Bush decidió que era mejor salvar a los bancos porque si no iban a tener que poner un “ corralitou ”. En ese momento asumió el nuevo presidente Obama y dijo: “ El que depositó dólares recibirá dólares ”, lo cual es muy fácil decirlo porque total los que fabrican los dólares son ellos mismos . Esta es la parte que, en su momento, Duhalde no entendió. Con legalizar cualquiera de las cuevas donde se hacen los dólares falsos, arreglaba el problema. Los dólares falsos eran mucho mejores que los pesos devaluados . No se avivó. Allá él.

Obama resolvió el problema de la deuda privada, pero dejó al Tesoro americano endeudado hasta las orejas . Ahora llegó el momento de la verdad: la deuda pública es impagable. La europea, la americana y la de todo el mundo (menos la nuestra porque ya los acostamos a todos antes de este lío ).

Los países desarrollados tienen 4 opciones: bajar el gasto, subir impuestos, combinar ambas cosas o llamar a Rodríguez Saá . ¿Se acuerdan? “ Anuncio que el Estado argentino suspenderá el pago de la deuda externa ” y todo el Congreso gritaba “ ¡¡Argentina, Argentina! ” En este caso sería: ¡Estados Unidos, Estados Unidos! Lástima que las cámaras no enfocaron la cara de los diputados y senadores que aplaudían para poder identificarlos. Cuánto valdría esa toma ahora, ¿no? Para evitar el default, Obama le pidió al Congreso que lo dejen endeudarse un poquito más y compensar subiendo impuestos. El Partido Republicano, que es la oposición ( ellos allá tienen una cosa que se llama oposición ), rechazó la propuesta y le exigió la reducción del gasto público (¿le suena?). Todo esto impulsado por un grupo de extrema derecha llamado Tea Party, y que es algo así como una fiestita de cumpleaños de Biolcatti .
Obama, en lugar de enfrentarlos, aceptó la reducción del gasto. Bill Maher y otros seguidores se enojaron con él y ahora dicen que en Estados Unidos hay dos partidos: uno que no tiene cerebro y el otro que no tiene pelotas (¿le suena?).

¿De dónde saca EE.UU. la plata para endeudarse? Se la prestan los chinos que no son ningunos giles. Saben que si la economía americana se frena, los yanquis no les van a comprar una puta zapatilla más .
Esperemos que nuestro ministro, el feliz Compañero Trovador , tenga pensado qué corno vamos a hacer si los yanquis dejan de comprarle zapatillas a los chinos y estos a su vez, dejan de comprarnos morfi a nosotros . Una Nike es a un californiano, lo que un plato de soja a un chino. Así funciona el mundo. Si alguien cree que nos van a seguir comprando de onda nomás, se equivoca. Los chinos no son kirchneristas .

Por suerte, nada de esto nos incumbe. Todo es un gigantesco lío que pasa allá afuera, en el planeta tierra. Durmamos tranquilos. Amado está feliz. A lo sumo, déjese un Valium a mano . Por las dudas.

domingo, 18 de septiembre de 2011

ATAMISQUI UN PUEBLO IRREAL.

No hay ciudad más kirchnerista que Atamisqui




por Paz Rodriguez Niel
ARTESANAS. Dos de las teleras en el local inaugurado en el centro de la ciudad para vender el producto típico de la zona.
ATAMISQUI, Santiago del Estero.- No hay una calle que se llame Néstor Kirchner ni una plaza Cristina Presidenta. No se paraliza el pueblo para ver 6,7,8 y no hay ni un solo pasacalle K. Sin embargo, Atamisqui es el lugar más kirchnerista de la Argentina. Aquí, la Presidenta ganó las primarias con el 93,25% de los votos. En ningún otro lado logró un triunfo tan abrumador.
Una de las pocas pruebas de que éste es un año electoral está en la fachada de la municipalidad, pintada de un naranja brillante, donde el intendente pegó un afiche de campaña de Cristina. El sabe que no es de lo más prolijo, pero dice que por el momento nadie se quejó. Difícil que alguien lo haga. En Atamisqui no vive ningún dirigente opositor del Gobierno.
Con un clima brutalmente árido, este pueblo del corazón de Santiago del Estero tiene pocas posibilidades de prosperidad a la vista. Es difícil hacer crecer algo más que arbustos llenos de espinas y la principal fuente de ingreso de su gente es el trabajo golondrina. En Atamisqui viven 4000 personas (11.000 contando las afueras) y cuando se acerca el verano, la población masculina sufre una reducción drástica; la mayoría de los hombres se va a la "desflorada".


Las mujeres heredaron de sus madres el trabajo en los telares. Las alfombras y mantas de Atamisqui, llenas de colores, son famosas en Santiago. "Acá el primer juguete de las nenas es el telar, pero hoy estamos más valoradas y nos unimos. Nos cambió la vida", dice Josefa Melián, vicepresidenta de Teleras Atamisqueñas, una cooperativa que se creó para administrar $ 160.000 que recibieron el año pasado del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Hoy, 43 mujeres venden sus tejidos en un pequeño negocio que abrieron frente a la gran plaza de Atamisqui. Sus clientes son casi todos pescadores de dorado que están de paso. El proyecto les permitió conocer el país. Casi ninguna había salido antes de Santiago.
La bonanza de las tejedoras, a las que ahora reconocen en el pueblo como "artesanas", es una de las razones por las que arrasó el kirchnerismo. Pero también, las 2000 asignaciones por hijo, las 1200 jubilaciones nuevas y la fiebre de obras públicas. Este pueblo, uno de los más antiguos del país -tiene 468 años-, recibió en los últimos tiempos una inyección de fondos nunca vista; sobre todo, del gobierno nacional. Estrenó acceso pavimentado, acaba de inaugurar un hospital y tiene una nueva planta potabilizadora de agua.
El agua es un bien muy escaso en Atamisqui: la que hay es de mala calidad y sólo llega a las casas, en el mejor de los casos, dos horas por la mañana y otras dos por la tarde.
* * *
Son las 15 y aunque el sol pega fuerte, cinco hombres, todos con palas, trabajan frente a la iglesia en lo que será el nuevo bulevar. En la esquina opuesta de la plaza, en otro sacrilegio a la siesta santiagueña, van y vienen un tractor y una escavadora. "Los albañiles estamos trabajando todos para la municipalidad. Cero desocupación nosotros. Somos todos kirchneristas", dice divertido Alfonso Giménez, acodado sobre su pala.
Roberto Brandan, intendente de Atamisqui.  Foto: LA NACION / Fernando Font
Quien llega por primera vez a Atamisqui se encuentra con un pueblo calmo, donde es imposible imaginar un escenario de agitación política. El intendente, la policía, el colegio, las hermanas salesianas, la iglesia evangélica y los clubes, todos, forman parte de un Centro de Integración Comunitaria que discute cómo afrontar los problemas del pueblo. Pero no siempre el clima fue éste. En 2004, cuando la provincia fue intervenida después del largo dominio de los Juárez, Atamisqui era un caos y se dispuso también su intervención.
Roberto Brandán, el mismo intendente que está hoy (por entonces, juarista), estaba suspendido por sospechas de corrupción, habían tomado la municipalidad y dos grupos antagónicos del PJ se habían enfrentado en la plaza en una batalla que terminó con la muerte de un amigo del intendente. La intervención duró más de un año. Después, hubo nuevas elecciones y Brandán volvió a ganar. Hoy, cuesta encontrar quien hable de aquella historia. "Fue muy duro y muy humillante para mí y para toda la comunidad.

Queremos cerrarlo y olvidarlo", dice el intendente.
Es un joven alto y flaco, con un andar tranquilo que evoca mucho más sus años de seminarista (ocho, con los salesianos), que aquel pasado tormentoso. Sigue teniendo opositores con intenciones de desbancarlo, pero en las primarias todos trabajaron juntos para el kirchnerismo. Los resultados son elocuentes: de los 5555 votos, 5180 fueron para la Presidenta.

El dice que la gente no vota por la ruta ni por el hospital. "Sí por el trabajo y, sobre todo, por la asignación y la jubilación." Cuenta que su mamá trabajó desde los 11 años limpiando en casas de familia y que nunca hizo aportes, pero que el año pasado se jubiló. "¿Vos sabés lo que es para ella poder ir al banco a cobrar un sueldo?"
Atamisqui tiene ahora su propio banco. Además de ser más cómodo, favorece al comercio local. Antes, la gente iba a cobrar a Loreto, a 60 kilómetros.
Brandán cuenta que es oficialista desde antes de que lo fuera el gobernador, el radical Gerardo Zamora, por quien no siente especial afecto. "Eramos kirchneristas cuando no sabíamos ni cómo se pronunciaba -dice-. La provincia nos tenía relegados." Entonces, empezó a recibir apoyo del gobierno nacional. Tuvo una ventaja: es amigo personal de Luis D'Elía. Juntos trabajaron en la parroquia Don Bosco de Isidro Casanova, y él, como subsecretario de Tierras, le consiguió fondos para la primera gran obra: 6000 metros de cordones cuneta.

Atamisqui es un caso extremo en un contexto que se le parece bastante. Santiago es el distrito más kirchnerista del país (la Presidenta superó aquí el 80%). Pero a Brandán le gusta decir que él es "un bicho raro" en la provincia porque no regala comida y sostiene que todos deben trabajar. "En 2002 me denunciaron por hacer trabajar a la gente que recibía planes sociales", dice orgulloso.
* * *
"¿Qué trabajo? Acá no hay nada. Todos viven de los planes y votan a Cristina", se indigna Eduardo García, que atiende, con su mujer, la farmacia del pueblo. Ellos sí que son bichos raros: pertenecen al 0,5% que votó a Rodríguez Saá. "Asignaciones, jubilaciones nuevas, pensiones de discapacidad a gente que a veces ni es discapacitada... Para mí, si querés algo, tenés que trabajar", dice. Verónica asiente. Comparten que el pueblo avanzó, pero se quejan de la falta de agua y del alcoholismo. "Ves changuitos chiquitos tomando todo el día", dice ella.

El agua es un problema también para Alberto Rodríguez. Tiene un horno para hacer ladrillos que, sin agua, no produce. "Acá hay mucha construcción, pero la municipalidad tiene su horno y el intendente hace trabajar sólo a su gente", protesta. Está esperando la desflorada. "Es un trabajo terrible. Mucha calor; no se aguanta, pero en un mes sacás 2000 pesos." Vive de eso, el trabajo de telera de su mujer y la pensión (tienen 13 hijos).
Para Elpidio Villavicencio, en cambio, el agua no es un problema. Todo lo contrario. Vive al lado del río Dulce y es el responsable de lo que alguien bautizó el "buquebús atamisqueño", un bote de madera con el que cruza a la gente por cinco pesos. Elpidio adora las elecciones. En las últimas, llevó como 100 personas de un lado al otro; todo pagado por la municipalidad. "Creo que muchos ni votaron, pero, como era gratis, todos querían cruzar", dice. Al intendente mucho no le importó. Con semejante triunfo, no podía pedir más