domingo, 11 de septiembre de 2011

¿SE PROFUNDIZA EL "MODELO"?

 

por Jorge R. Enríquez

                                        El impacto del triunfo oficialista del 14 de agosto ha provocado un inocultable sentimiento de fracaso en la oposición.

Pero sería necio que los opositores modificaran sus posiciones en virtud de dicho pronunciamiento.  Pocas frases hay más falaces que la que dice que el pueblo siempre tiene razón. Primero, porque el "pueblo" no es un concepto unívoco. Es mejor hablar de mayorías, y estas dependen del sistema electoral. Por caso, en un sistema de una sola vuelta el "pueblo" puede ser el 30%.
En las elecciones últimas, el 50% - si no se atiende a las denuncias de irregularidades - votó por el kirchnerismo, pero el otro 50%, que, no es menos pueblo, votó por otras opciones.
Pero, además, la democracia no se funda en la idea de que la mayoría tenga la razón, sino en la idea de que la mayoría tiene el derecho de gobernar.
Y nada hay de antidemocrático en sostener que una mayoría circunstancial puede haberse equivocado. La bonanza económica es un fuerte argumento en favor del voto por un gobierno en funciones. No todos los ciudadanos tienen la información o el interés necesarios como para discernir cuánto hay en esa bonanza de mérito de los gobernantes y cuánto de factores ajenos a ellos.
Es que el votante y - es lógico que así sea  - escruta la foto instantánea, la del crédito fácil para provocar un festival consumista.
La bonanza económica se debe, sobre todo, al excelente contexto internacional. El precio de las materias primas, y en especial de la soja, alcanzó valores extraordinarios en los últimos años, y eso solo explica la mayor parte del crecimiento argentino.
Todo indica que, aún si el mundo cayera en una nueva recesión, el precio de la soja no descendería sustancialmente.
Sin embargo, eso no nos pone en situación de ignorar los problemas que pueden acuciar a la economía de nuestro país.
Por eso si el ciudadano dejara por un momento el flash fotográfico y pasara a mirar la película que, logicamente, abarca un lapso asaz prolongado advertiría que en un contexto de fuerte crisis internacional no hay economías blindadas, máxime cuando las tasas chinas de crecimiento dependen casi exclusivamente del comportamiento del precio internacional de la soja. Pero también le generaría preocupación la inflación real del 25 % anual, que, medida en dólares, arroja un registro del 10 % en igual plazo; las tasas de interés reales negativas desalentadoras de toda posibilidad de ahorro; el desborde fiscal; la desordenada política de subsidios; la distorsión de los precios de la energía y del transporte, etc.
Todo ello sin mensurar que hay otros bienes sociales más importantes que hoy, a la luz del placebo de la bonanza económica, no percibimos quizás porque ellos son intangibles, como la libertad, la seguridad y la calidad de las instituciones de la República.
Hoy pareciera que encandilados por el etéreo momento económico que vivimos, estamos impedidos de apreciar el desplazamiento de los auténticos valores que hacen brillar al bien común, que no es, por cierto, la suma de los bienes individuales sino las condiciones que debe alcanzar una sociedad para permitir a las personas su pleno desarrollo y progreso, tanto espiritual como material.
Una cosa es no enojarse con los votantes que no eligen lo que nosotros creemos mejor y otra muy distinta es declinar nuestras convicciones por obra de un resultado electoral.
Nosotros seguimos creyendo que el actual oficialismo no conduce correctamente los destinos del país. Seguimos pensando que su desprecio por los valores republicanos es muy nocivo, y no se trata sólo de valoraciones morales sino que tenemos la firme creencia de que el respeto de las reglas institucionales es una precondición del desarrollo económico.
Hay un símil muy útil que puede trazarse, si se compara lo que nos pasa con lo que podría pasarle a una familia.
Imaginemos que se trata de una familia de clase media, que vive al día, tiene un departamentito alquilado, un auto modesto bastante antiguo y envía a sus hijos a la escuela pública. Cierta vez, participa de un sorteo y gana una suma considerable, que no hubiera conseguido ni con veinte años de trabajo. Invierte el dinero y obtiene todos los meses una renta considerable.
Cambia entonces su estilo de vida. Compra un departamento en Puerto Madero, envía a sus hijos a colegios caros y adquiere un costoso auto alemán. Veranea en Punta del Este, come en los mejores restaurantes, viaja por el mundo.
Alguien le observa que lleva un tren de vida difícil de sostener, pero la familia puede contestar que la inversión sigue produciendo buenas rentas y que sus asesores financieros le han dicho que no hay expectativas serias de que esas rentas disminuyan significativamente. Y si lo hicieran, aún ganarían mucho más que antes de ganar el premio.
Lo que no ve es que mientras tanto sus gastos aumentaron considerablemente. Un economista prudente les diría que los gastos son inflexibles a la baja. En otras palabras, es fácil adaptarse a una vida mejor pero muy difícil descender. Por eso, si no logran nuevos ingresos, tarde o temprano sufrirán las consecuencias de su despilfarro.
Lo mismo pasa con la economía argentina. Aún cuando la soja se mantenga en altos niveles de precios, cierto día serán insuficientes para solventar un gasto público que crece a tasas mucho más altas que las de los ingresos.
Esa diferencia se financia con inflación, originada en el exceso de la oferta monetaria. Si el precio de las materias primas baja mucho, la crisis se verá más temprano; pero de todas formas está incubándose una crisis en el horizonte. No podemos prever cuándo ocurrirá, pero no es necesario ser un economista experto para prever que fatalmente ha de llegar.
¿Cómo evitarla? Siendo serios, no mintiendo sobre las cifras de inflación, dando verdadera seguridad jurídica (lo que excluye las arbitrariedades de Guillermo Moreno, por ejemplo) para atraer inversiones nacionales y externas, respetando las reglas de juego, eliminando subsidios innecesarios, etc.
Todo eso, claro, es lo opuesto al "modelo". ¿Lo hará el kirchnerismo triunfante?
Sería muy raro. Están convencidos de que la bonanza no se origina en el premio obtenido en un sorteo, sino en sus estrafalarias políticas.
El deber de quienes no creemos que ello sea así es no bajar los brazos y continuar diciendo nuestra verdad, aún cuando los tiempos no sean los más propicios para que sea escuchada. 

jueves, 8 de septiembre de 2011

HAY QUE PAGAR LOS CORTES DE LUZ



La Justicia condenó Edesur a pagar una indemnización por daño moral y material por un corte de luz durante un casamiento. El desperfecto afectó al domicilio, la parroquia y el salón donde la pareja iban a realizar la fiesta. Los argumentos de los jueces.
El contrato de concesión de Edesur establece que la empresa distribuidora del suministro eléctrico será responsable por todos los daños y perjuicios “causados a terceros o a los bienes de propiedad de estos como consecuencia de la ejecución del contrato o incumplimiento de las obligaciones asumidas conforme al mismo o a la prestación del servicio público respectivamente”.

Por eso, la Justicia determinó que Edesur debía indemnizar por daño moral y material a una pareja que el día que planeaba casarse sufrió un corte de luz tanto en su domicilio, como en la parroquia donde iban a hacer la ceremonia y el salón donde iban a realizar los festejos. Todo, en menos de 24 horas.

En los autos “Perrota Gisela María y otro c/ EDESUR S.A. s/ daños y perjuicios”, la Sala I de la Cámara Civil y Comercial Federal, a cargo de los jueces María Susana Najurieta, Martín Diego Farrell y Francisco de las Carreras confirmó la sentencia de primera instancia.

Al respecto, recordaron que “el juez a quo consideró que se había comprobado el incumplimiento de Edesur en su obligación de prestar el servicio convenido y ponderó que la prestataria no había acreditado ninguna causal que la exonere de su responsabilidad en el incumplimiento de las obligaciones asumidas, por lo cual estimó configurada la relación de causalidad entre el hecho lesivo y los daños aducidos durante el período al que se circunscribe el reclamo”.

Por otro lado, desde la empresa aseguraron que “si bien se ha producido un corte en el suministro de energía eléctrica, el mismo no superó los límites máximos permitidos legalmente para tales interrupciones”.
Edesur afirmó que la “sentencia de primera instancia no tuvo en cuenta que hay fallas o interrupciones de servicio públicos que no generan una obligación de resarcimiento”. Argumentó también “que en el presente caso, el corte de suministro de energía eléctrica no superó los límites máximos legalmente permitidos”.

Pero los magistrados recordaron el contrato de concesión que el juez de primera instancia invocó para su sentencia, y alegaron que “el mero incumplimiento de Edesur a su obligación de proporcionar el fluido eléctrico es determinante de su responsabilidad, a menos que ella pruebe que el hecho responde a caso fortuito o fuerza mayor”.


“Por cierto, la demandada no puede deslindar su responsabilidad como prestataria alegando no haber excedido el margen de tolerancia previsto al respecto en el Subanexo "Normas de Calidad del Servicio Público y Sanciones" del Contrato de Concesión. El subanexo Nº 4 -tal cual indica su nombre- establece una serie de pautas que hacen a la calidad del servicio público de electricidad que debe prestar la distribuidora de energía eléctrica, según el contrato de concesión respectivo.”

Por eso, los jueces entendieron que “este marco normativo, que indudablemente rige lo concerniente a las obligaciones de la empresa distribuidora, esta dirigido a establecer medidas punitivas tendientes a fomentar las correcciones necesarias para mejorar el servicio del Contrato de Concesión, es decir los índices de calidad de servicio establecido en el Anexo II, Subanexo IV del Contrato de Concesión”.

Los magistrados agregaron que “la circunstancia de que en el contrato de concesión se haya pactado una tolerancia respecto de los modos de prestación del servicio, sólo gravita en la relación administrativa que existe entre el prestador y el Ente Nacional Regulador de Electricidad, y es, por tanto, irrelevante para decidir la responsabilidad de Edesur en los daños resarcibles en este expediente”.
En ese orden, los magistrados aseguraron que “ante la ausencia de extremos convincentes, corresponde confirmar lo decidido por el a quo, en cuanto a la responsabilidad de Edesur con relación a los daños sufridos por los actores que se derivaron de la interrupción sorpresiva de la energía eléctrica”.

lunes, 5 de septiembre de 2011

BOLETA UNICA: PANACEA ELECTORAL O NUEVA DISTRACCION?


Por Pedro Gómez de la Fuente (*)
Luego del resultado de las internas abiertas del 14 de agosto, que solo pudo sorprender a los desprevenidos, el espanto recorrió las filas de los partidos opositores.-
La increíble cantidad de errores en la confección de las actas, en las que hay candidatos que tienen el cien por ciento de los votos y otros que, contra toda probabilidad estadística, no tienen ninguno, hizo que muchos dirigentes focalizaran su atención en uno de los aspectos más visibles de lo que –con buena voluntad- podríamos llamar "irregularidades" en el recuento de votos: las actas de escrutinio y la falta de boletas.-
Así es como se instaló, como remedio a los males que aquejan nuestro sistema electoral en los últimos veinte años y se agravan cada dos, la adopción de la boleta única, que es aplicada en la mayoría de los países latinoamericanos y en algunas provincias argentinas.-
Es interesante hacer algunas reflexiones al respecto. Si tenemos en cuenta el viejo axioma de la política práctica según el cual "las elecciones no se ganan juntando votos, sino contando votos", la forma material en que las opciones de voto se presentan al elector –que eso son las boletas- tiene una importancia inmensa y el modo en que las boletas facilitan o dificultan un recuento de votos trasparente, la tiene aún más.-
Es innegable que el formato de las boletas –y hasta su ubicación en el cuarto oscuro - predispone a una u otra conducta del elector. No es lo mismo, por ejemplo, tener que cortar la boleta para votar distintos partidos en distintos niveles, que integrar una boleta completa ensobrando en el cuarto oscuro distintas secciones de boletas que se presentan ya separadas.-
El efecto arrastre de los primeros candidatos, grande en el primer ejemplo, que es nuestra actual "lista sabana", sería mucho menor en el segundo y ese es el motivo por el que los partidos se han opuesto siempre a las boletas separadas por nivel de elección, iniciativa impulsada por algunos especialistas.-
En el caso concreto de la boleta única, desde el punto de vista teórico, poco se puede decir en su contra.-
Es indiscutible que facilita la distribución de boletas por parte de la Justicia Electoral y que pone en pie de igualdad a los partidos chicos con los que tienen una gran estructura rentada.-
Al ser provistas –necesariamente- las boletas por el Estado, no solo se ahorrarían los fondos destinados al aporte para impresión de boletas, sino que se desalentaría una de las más increíbles corrupciones de nuestra política: la creación de "sellos" que apenas tienen otra finalidad que cobrar este aporte.-
Desde el punto de vista del escrutinio de mesa, aunque no hay experiencias en elecciones nacionales, que son más complejas, lo cierto es que en Córdoba y Sta. Fe, donde se utilizaron en elecciones provinciales, la boleta única mostro sus virtudes prácticas.-
No es verdad, en cambio, que haga imposible las conductas fraudulentas, porque aunque no se puedan robar ya las boletas de los adversarios, no impide en absoluto algunas maniobras tradicionales, como el voto "en cadena" y hasta favorece otras.-
Por ejemplo: si no hay fiscales de alguna agrupación o estos están desprevenidos, es aun más fácil que con las boletas actuales anularles los votos; bastaría con marcar el candidato de otro partido al mismo cargo, lo que sería equivalente a poner dos boletas en el sistema actual.-
Hechas estas consideraciones, cabe preguntarse si son las boletas sabanas las responsables de las increíbles irregularidades de los escrutinios de mesa del 14 de agosto, confesadas incluso por algunos de los máximos responsables de la elección, como el Juez Federal con competencia Electoral de la Provincia de Buenos Aires.-
La respuesta, rotundamente, es que no y por lo tanto quienes presentaron en Diputados proyectos para implantar la boleta única, se equivocan no solo con la solución sino también con el problema.-
Las irregularidades en el computo tienen dos causas, y ninguna es la boleta sabana.-
La primera es la misma ley de internas abiertas obligatorias, farragoso galimatías de complicada aplicación práctica, más allá de su inutilidad evidente porque no hubo ningún tipo de elección interna en ningún partido participante. La boleta es solo un instrumento de votación y tiene que corresponderse con el sistema electoral con el que debe usarse. Es difícil imaginar un sistema de boleta única, que pueda dar cabida a las múltiples colectoras que los cálculos electorales de los partidos han autorizado y la ley permitió.-
La segunda causa es profunda y estructural: nuestra organización electoral, en un tiempo modelo de trasparencia y eficacia, está en crisis desde hace tiempo. Veamos por que.-
La base del sistema electoral argentino siempre fue la confiabilidad que debe tener quien es la máxima autoridad del comicio en cada mesa: el presidente designado. Durante muchos años, a partir de la sanción de la Ley Sáenz Peña en 1912, el presidente de mesa era seleccionado entre los inscriptos en la mesa, salvo imposibilidad a. Esta era la garantía de la trasparencia, porque independientemente de la militancia que el azar quisiera que tuviera el presidente, es imposible organizar un fraude a gran escala que implicara a las docenas de miles de autoridades del comicio.-
Pero ya sea por cambios en el humor social, falta de voluntad o de capacidad material de la Justicia para aplicar las sanciones previstas en el Código Electoral a quienes deserten de esa función o a la indiferencia de muchos sectores ante lo que consideran un asunto que solo interesa a los políticos, lo cierto es que ya nadie quiere ser autoridad de mesa. Lo que hace una generación era un honor, hoy es percibido como una carga a la que es mejor escapar.-
Por eso hubo que modificar el Código Electoral para designar el presidente, no ya entre los votantes de la mesa sino entre los de la sección electoral en que se encuentre la mesa, lo que da un poco mas de margen en la designación e instituir además compensaciones económicas para pagar lo que siempre fue considerada uno de los más importantes deberes cívicos.-
Como esto no alcanzaba para cubrir las designaciones, se echó mano finalmente a la más peligrosa de las soluciones: la creación de un Registro de Autoridades de Mesa Voluntarios.-
Esto, definitivamente da por tierra con la base de la confiabilidad del sistema. ¿Que impide a un partido con los recursos humanos suficientes– no empleo este término de manera inocente- llenar ese Registro con sus militantes? Ya sabemos que uno de los más viejos trucos el día de la elección es ofrecerse a ocupar el cargo de presidente de mesa si esta no se puede abrir por falta del titular. Hoy tenemos este sistema institucionalizado en la última versión del Código Electoral.-
Es en la increíble ineficacia de los presidentes de mesa, faltos de instrucción, donde hay que buscar las causas de las irregularidades del escrutinio y si pensamos que la ineficacia puede estar mezclada además con parcialidad tendremos la medida de la crisis de todo nuestro sistema electoral, que de seguir profundizándose va a deslegitimar todo poder político.-
Sorprende que eso no sea percibido por los representantes de algunos partidos que creen ahora que implantando la boleta única solucionarían un problema estructural de este calibre.-
Aunque en realidad no debería sorprender en absoluto, porque algunos son los mismos partidos que, ingenuamente, votaron la creación del Registro de Autoridades de Mesa dentro del paquete de la ley 26517 y que cuando los artículos transitorios que suspendían su aplicación hasta el año 2015 fueron observados por la Presidente de la Nación, no intentaron el procedimiento de insistencia del artículo 83 de la Constitución Nacional.-
Esto da lugar a una reflexión final: en las elecciones, como en la vida, cada uno suele recibir lo que merece.-

(*) Abogado. DIRECTOR NACIONAL ELECTORAL (1993-1996). DIRECTOR NACIONAL DEL PROYECTO PNUD "PARA EL MEJORAMIENTO DEL SISTEMA ELECTORAL" EN EL MINISTERIO DEL INTERIOR (1993-1995) SUBDIRECTOR NACIONAL ELECTORAL (1991-1992). Representante del Ministerio del Interior ante la Comisión de Reforma Institucional de la Cámara de Diputados, 1990. Representante del Ministerio del Interior en las "Reuniones de Aplicación del Voto de Argentinos en el Exterior" Washington-Nueva York, 1993. Representante del Gobierno Argentino en la Misión de Observación Internacional de la Organización de Estados Americanos, Perú, 1992. Representante del Gobierno Argentino en la Misión de Observación Internacional del "National Democratic Institute", Paraguay, 1994.-

sábado, 3 de septiembre de 2011

SALVE AL SOLDADO DE MI PATRIA




     El amor a la Patria me impulsó a seguir la carrera militar, a combatir al terrorismo subversivo y a participar en la recuperación de las Islas Malvinas.

En ambas guerras fui gravemente herido y por ambas guerras terminé convertido en genocida violador de los derechos humanos, siendo merecedor del repudio por parte de la misma sociedad que me pedía a gritos que hiciera algo para erradicar el peligro de las bombas, los secuestros y los asesinatos y me alentaba a luchar contra el usurpador inglés.

Desaparecido el peligro terrorista y habiendo sido derrotado en Malvinas, apareció el repudio social. Aquellos, a los que nada les importó, en tanto y en cuanto les devolviéramos su tranquilidad y la gloria, fueron los primeros en pedir las cabezas de quienes dieron todo de sí para lograrlo, sumándose a la chusma rencorosa y hoy esperan que algún juez decida armar una causa para privarlos de su libertad, tal como ha sucedido y sucede con casi 700 camaradas que se encuentran ilegal e ilegítimamente privados de las suyas, por decisiones de un poder político corrupto y violento y de
jueces federales que, renegando al sagrado cumplimiento del deber, cometen nada menos que 31 aberraciones jurídicas para mantenerlos en las mazmorras del régimen.

Otros 88 han muerto en cautiverio como consecuencia del abandono, la indiferencia y la ausencia absoluta de un adecuado sistema de salud.

Después de esperar en vano algún tipo de apoyo o reacción por parte de esta sociedad apática e hipócrita que, gracias al sacrificio de miles de argentinos, hoy goza de una inmerecida libertad, he llegado al triste momento del arrepentimiento.

Luego de ver sistemáticamente cercenado el derecho a la libertad de aquellos que combatieron al terrorismo en defensa de la Nación y su pueblo, mientras que quienes los atacaron, como los reconocidos criminales terroristas Rodolfo Walsh, Juan Gelman, Carlos Betttini, Eduardo Luis Duhalde, Rodolfo Matarollo, Esteban Righi, Horacio Verbitsky, Eduardo Anguita, Hernán Invernizzi, Mario Kestelboim, Luis Mattini, Gustavo Plis Steremberg, Jorge Taiana y tantísimos otros, gozan de almibarados tratamientos, al arrepentimiento le he sumado el asco.

Me arrepiento de todo lo que he hecho en defensa de mi Patria.

Me arrepiento de lo poco o mucho que hice para impedir que el proyecto castrocomunista que las organizaciones terroristas intentaron imponernos por medio de la violencia, imperara en nuestra Patria.

Me arrepiento de haber contribuido a que los argentinos hoy disfruten de una libertad que no se merecen, por cuanto muchos de ellos, asumiendo un actitud canallescamente miserable, desde esa libertad ganada a costa de sangre, se hacen los distraídos ante los sucesivos ataques a las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales que tuvieron la responsabilidad de liberarnos del flagelo del terrorismo.

Con muchísima tristeza he llegado a la conclusión que esta sociedad no se merece una sola gota de la sangre derramada para conquistar esta libertad impidiendo que el proyecto montonero-erpiano-emetepista se adueñara de nuestra Patria; no se merece una sola lágrima de los familiares y amigos de aquellos que dieron su vida en su defensa; no se merece un solo segundo de la angustia de los seres queridos de aquellos que hoy padecen injusta privación de libertad.

Es por ello que, siendo consciente que es poco menos que imposible la instauración en nuestro país de un régimen estilo Cuba, Nicaragua o de la Europa del Este, que sumieron a sus pueblos en el atraso, la miseria y la desesperanza, mientras sus jerarcas se enriquecían a costa de su sufrimiento, he decidido apoyar cualquier proyecto que, aunque de lejos, se les parezca.

Por todo lo expuesto deseo que el actual gobierno logre “profundizar su modelo”, para que:

Ø Pueda terminar de arrasar con la propiedad privada.

Ø El sistema de salud continúe llevando a la muerte segura a miles de argentinos.

+Ø La inseguridad siga desarrollándose hasta su máximo esplendor.

Ø La droga, el desenfreno y el alcohol continúen descerebrando a niños y adolescentes.

Ø Los empresarios amigos del poder, como los Eskenazi, los Lázaro Báez, los Cristóbal López, los Werthein, los Elsztain, los Ferreyra, los Sergio Tasselli, los Aldo Ducler, los Rudy Ulloa Igor, los Albistur, etc. y los integrantes de los poderes del Estado puedan seguir enriqueciéndose a costa del hambre, la desesperación y la muerte del pueblo argentino.

Ø El narcotráfico siga financiando las campañas políticas del oficialismo.

Ø De una vez por todas desaparezcan las libertades de prensa y expresión.

Ø Los accidentes de tránsito sigan cobrando miles de víctimas.

Ø Cientos de idiotas escondidos detrás de sus computadoras y Nicks, puedan seguir insultando, sabiendo que difícilmente los destinatarios de sus agravios se enteren de ello, y continuar librando sus “gloriosos” combates virtuales, exigiendo a otros lo que no son capaces de hacer.

Ø El juego de Cristóbal López continúe llevando a la pobreza a aquellos de, en su desesperanza, busquen una “salvación” económica que nunca llegará.

Ø El sistema educativo siga embruteciendo a nuestros niños y jóvenes.

Ø Las constantes violaciones a la Constitución Nacional continúen el largo crecimiento de los perjuros que, año a año declaman defenderla y nada hacen por conseguirlo.

Ø Los medicamentos falsos maten a los sobrevivientes de la inseguridad, los accidentes de tránsito y las drogas.

Ø Los sindicalistas puedan comprar campos y empresas a costa de la desocupación, indigencia y pobreza de sus representados.

Ø Los De Vido, Jaime, Uberti y sus empresarios amigos sigan haciendo pingües negocios a costa del saqueo y despilfarro de los recursos de la ANSESS.

Ø Los desaparecidos fondos de Santa Cruz continúen en poder del matrimonio K.
Ø Se terminen de destruir el Sistema de Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas.

Ø Puedan lograr la obligatoriedad de todas las mujeres a abortar y el matrimonio entre homosexuales.

Ø La violencia siga asesinando a aquellos que, con su trabajo fecundo, han contribuido a que la Argentina subsista a pesar de los esfuerzo de la corporación política más corrupta de nuestra historia.

Ø Los organismos públicos se sigan poblando con familiares, amigos, amantes de los detentadores del poder, mientras que a millones de argentinos se les niegue el acceso a un trabajo digno.

Ø Los funcionarios puedan seguir utilizando los bienes del Estado en beneficio propio.

Ø Los terrenos que quedan en El Calafate sigan vendiéndose a precio vil.

Ø Los subsidios, los fideicomisos y los fondos fiduciarios continúen despilfarrándose yendo a parar a los bolsillos de corruptos funcionarios.

Ø Las bolsas con dinero que aparezcan en los baños ministeriales dejen de preocupar a los ministros.

Ø Los dineros mal habidos y las facturas falsas se puedan blanquear definitivamente.

Ø Las muertes políticas como la de Cacho Espinosa, Julio López y Vittorio Gotti queden en el olvido.

Ø Los órganos de control sigan descontrolados.

Ø Los Claudio Uberti puedan conseguir más valijas con dólares.

Ø Así como usaron los vuelos de Southern Winds para traficar drogas, ahora puedan hacer lo mismo con nuestra “recuperada” línea de bandera.

Ø Puedan seguir haciendo desaparecer personas caídas en redes de prostitución o en el tráfico de órganos.

Ø Todo el pueblo argentino quede excluido de toda posibilidad de paz social, tranquilidad y prosperidad.

Ø Sigan anunciando obras públicas que nunca se llevarán cabo y se paguen por ellas sobreprecios que continúen engordando las arcas de los detentadores del poder.

Ø Los jueces puedan terminar de sobreseer a los ladrones enriquecidos ilícitamente.

Ø Se consoliden nuestros vínculos bolivarianoindigenistas con Chávez, Morales, Correa, Zelaya y Castro, de modo tal de quedar definitivamente fuera del mundo desarrollado.

Ø Los jueces puedan continuar utilizando el delito del prevaricato como metodología para negar Justicia.

Ø Lograr que la Argentina ocupe el máximo sitial en corrupción.

Ø La juventud K pueda seguir volando gratis en Aerolíneas Argentinas para ver eventos deportivos, mientras el pueblo se sigue muriendo de hambre.

Ø Sigan destruyendo el aparato productivo y continúen adueñándose de empresas como YPF, Aerolíneas Argentinas, Papel Prensa, Massuh, Banco de Santa Cruz, etc..

Ø El odio, la venganza y la confrontación permanente sigan enseñoreándose en nuestro país.

Ø En fin, para que la unión nacional, el afianzamiento de la justicia, la consolidación de la paz interior, la provisión a la defensa común, la promoción del bienestar general y la seguridad de los beneficios de la libertad establecidos en el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional y la propia Constitución Nacional, queden definitivamente convertidos en letra muerta.

Tal vez no lleguemos a ser como Cuba, Rumania o Alemania Oriental, pero al menos nos pareceremos.

Tal vez sea en ese momento en que esta sociedad despierte y tome conciencia –aunque tarde— de lo que pudimos haber sido y, por su hipocresía, cinismo e indolencia, no pudimos ser.

Emilio Guillermo Nani
L.E. 4.526.260

EL ROMANCE SECRETO DE BENITO MUSSOLINI

Una carta confirmó que el dictador y la última reina de Italia fueron amantes. Sus mujeres.

foto perfil.com
EL DICTADOR Y SU AMANTE LA REINA MARIA JOSE.

Por Darío Silva D'Andrea (*) | 02.09.2011

Lo que hasta ahora fue en Italia un rumor quedó confirmado. El dictador Benito Mussolini y María José, la última Reina de Italia, fueron amantes. Así lo afirma una carta, publicada en el semanario romano Oggi, firmada por Romano Mussolini, el hijo del fascista. La carta data del año 1971 y está dirigida a Antonio Terzi, antiguo vicedirector del prestigioso diario italiano Corriere della Sera.
La vida sentimental de "el Duce" llegó a ser tan intensa como conocida. De sus cuantiosas relaciones románticas dejó varios hijos ilegítimos por toda Italia, y algunos de ellos incluso llevaron el apellido Mussolini y quedaron convertido en grandes colaboradores del dictador durante su régimen. Rachele, la esposa del dictador, fue toda su vida perfectamente consciente de las infidelidades de su marido, pero las disimulaba muy decentemente.
Según trasciende en la carta de Romano Mussolini, su padre fue amante de la reina María José, esposa del rey Umberto II, quien sería el último rey de Italia. "Puedo confirmar de buena fe que a menudo en nuestra casa hablamos acerca de las relaciones tanto políticas como sentimentales entre María José y mi padre. 

Romano continúa diciendo: "Y puedo decirte con sinceridad que mi madre siempre fue (aunque con las lógicas reservas) bastante explícita: entre mi padre y la entonces princesa de Piamonte hubo un breve período de relación sentimental íntima, posteriormente interrumpida creo que por voluntad de mi padre". La autenticidad de la carta fue confirmada por María Scicolone, exesposa de Romano Mussolini, fallecido en 2006.
Clara Petacci, que fue amante "oficial" de Mussolini, afirma en sus memorias que el dictador le dijo que la hermosa princesa intentó seducirle en Castelporziano. El dictador contó: "María José vino y dijo '¿Puedo?' Entonces, con un leve movimiento cayó su vestido y quedó virtualmente desnuda". La amante recuerda que el 'Duce' le aseguró que la encontró "repulsiva" y no le causó ninguna impresión.
María José (1906-2001) fue la única hija mujer de los reyes de Bélgica, Alberto e Isabel. Como solía ocurrir en esa época, su matrimonio con el príncipe heredero al trono de Italia, el apuesto Umberto de Saboya, fue concretado entre los padres, con el fin de reforzar las relaciones entre Bélgica e Italia. Se casaron en 1930 y tuvieron varios hijos, pero María José no fue feliz. María José y Umberto fueron bautizados "los reyes de mayo", porque reinaron durante el mes de mayo de 1946, antes de tener que abandonar la corona.
Fue extremadamente contraria al fascismo y más aún al nazismo, hecho que provocó que su suegro, el rey Víctor Manuel III, la confinara en un palacio alejado para que dejara de opinar. Siempre se dijo que María José detestaba a Mussolini, pero que en 1941 encandiló con su belleza a Adolfo Hitler, a quien fue a ver para pedirle clemencia para su Bélgica. "Eres una perfecta princesa ariana, tus ojos tienen el color de nuestros cielos", le habría dicho el Führer.
De ojos celestes, extremadamente vital, inteligente, y amante de la cultura, María José (de quien se dice que votó a favor de la República en el referéndum italiano en 1946) mantuvo toda su vida una cercana relación con Argentina. Una de sus hijas se casó con un cordobés. Admiró a Borges y a Piazzolla, y a sus ochenta años pudo cumplir su viejo anhelo de conocer nuestro país. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Condenar al que piensa, ¿otro símbolo del bestiario argentino?


La sociedad argentina, estos días, parece atormentada por asuntos mucho más trascendentes que los chismes políticos o las especulaciones electorales. Las sonadas ausencias de Candela y María Cash, como el brutal asesinato de dos turistas francesas en la así llamada y ahora dudosa Salta "la linda", ensombrecen con toda razón el humor social de esta nación. Sumadas al crecimiento del paco y el alcoholismo entre los jóvenes urbanos, se diría que son muestras, más allá de cualquier indicador socio-económico, de las peores facetas de nuestra cultura.

Un caso demuestra lo anterior en toda su crudeza y se constituye en prueba de la facilidad con que ciertas ignorancias contumaces atentan hoy contra todo tipo de valores culturales: cualquiera que pase frente a la escultura "El Pensador", de Auguste Rodin, frente al Congreso Nacional, verá con espanto cómo ese ícono mundial de la cultura, orgullo de nuestro país por generaciones, está siendo burlado, ofendido y destruido por la ignorancia de algunos y la desidia de otros, justamente los que deberían cuidarlo.

"El Pensador" es una de las más celebradas esculturas del mundo moderno y de ella sólo existen dos versiones fundidas en el molde original y firmadas por el autor y una de ellas es ésta, nuestra, tan nuestra como el dulce de leche o Maradona (la otra está en el Museo Rodin, en París). Por lo tanto no es estrictamente una réplica sino una variante del original del autor.

Cualquiera que pase frente a la escultura "El Pensador", de Rodin, frente al Congreso Nacional, verá con espanto cómo ese ícono mundial de la cultura está siendo burlado
Pero ahora resulta que sobre esta joya algunos resentidos vienen derramando tarros de pintura, de varios colores, y para colmo en la base escribieron, bestiales, este sinsentido con pretensiones: "Pensá de qué te sirvió tanto pensar antes de que se termine".

Casi parangonable en fama con otras memorables esculturas del patrimonio universal, como "La Piedad" o "El David" de Michelángelo Buonaroti, "El Pensador" tiene la virtud, además, de su existencia múltiple pues hay en el mundo sólo una veintena de réplicas vaciadas en bronce, veneradas hoy en el MOMA de Nueva York, en la colección Slim de México y en Barcelona y otras ciudades de alto prestigio cultural.

Creada originalmente en yeso, circa 1880, sólo a fines del siglo XIX y comienzos del XX la obra alcanzó la fama de que hoy goza. Especie de ejercicio de recreación de "La Divina Comedia" de Alighieri, "El Pensador" representa a Dante dudando a las puertas del Infierno, tal como reza el segundo terceto del poema, que considera que "en la selva oscura, áspera y fuerte, en el pensamiento se renueva el miedo".

Muy probablemente es ésta, la versión de bronce patinado que está en la Plaza Lorea y a doscientos metros del Congreso Nacional, una de las obras de arte más valiosas que tiene la Ciudad de Buenos Aires.
Terminada en 1907 por el propio Rodin, por encargo del primer director del Museo Nacional de Bellas Artes, Eduardo Schiaffino, y originalmente destinada a coronar el edificio del Congreso, por entonces en construcción, cuando la obra llegó al país se la colocó donde está ahora.

Y allí estuvo por todo un siglo, resistiendo todos los climas gracias a la nobleza del bronce, hasta que ahora, en pleno 2011, tiene que soportar además el atropello de la ignorancia y la desidia.
Y conste que no digo barbarie, pues eso desencadenaría un debate nunca cerrado acerca de dónde y en quiénes está ella; y dónde y en quienes reside su opuesto: la así llamada "civilización".

Ignoro si el cuidado de esta obra corresponde a las autoridades culturales nacionales o municipales. Sería vana la discusión, sí que vergonzosa. Pero lo que es intolerable es que "El Pensador" esté como está, no cagado por palomas -al fin y al cabo vicio y virtud del aire libre- sino pintado y repintado, desnaturalizado y arruinado por manos bestiales de personas ignorantes. Y sobre todo descuidado por quienes debieran preservar el arte y la estética públicas.

Y si no me creen, vayan y vean. ..

ABUSO DE PODER

Cruce Gobierno-prensa
Jueves 01 de septiembre de 2011
Por Luis Majul 

Abuso de poder. Uso del micrófono en situación de ostensible ventaja frente al interlocutor. Palabras altisonantes y ofensivas que la mayoría de los medios, incluidos los injuriados, tienen la obligación de publicar. Utilización del atril sin riesgo y con protección garantizada, porque los programas y periodistas adictos transformaron su ataque pendenciero en una apología a favor y lo disfrazaron de crítica a la prensa "destituyente". En fin: un acto de ostensible abuso político. Eso es lo que hizo el martes el ministro del Interior, Florencio Randazzo, con la bendición expresa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al divulgar las cifras definitivas del escrutinio de las elecciones primarias del pasado 14 de agosto y acusar a Clarín y La Nacion de atentar contra la democracia sólo por informar irregularidades en el proceso electoral.

El ataque de Randazzo prenuncia una agresión todavía mayor, porque se trata de uno de los ministros más moderados y uno de los que suelen mantener un contacto relativamente fluido con periodistas de todos los medios. El método fue vergonzoso, pero archiconocido. Lo inauguró Néstor Kirchner contra Joaquín Morales Solá durante los primeros años de su gobierno. Lo repitió el mismo ex presidente contra periodistas, movileros y cronistas a quienes no les dio la oportunidad de defenderse, mientras él los atacaba sólo por el hecho de ser empleados de empresas a las que aborrecía, en medio de los aplausos de los chupamedias de turno. Recuerdo un episodio de aquéllos cuando, en plena pelea del Gobierno contra el campo, un relator ahora converso consideró a Kirchner un cobarde por haber atacado en condiciones desiguales a un trabajador de prensa de la emisora donde todavía trabaja.

¿Por qué lo hizo Randazzo? ¿Fue un pedido explícito de la Presidenta o un gesto de obediencia del ministro, una suerte de prueba de lealtad para obtener el premio mayor que representaría la Jefatura de Gabinete?
¿Por qué lo hizo precisamente él, un dirigente que construyó su imagen sobre la base de las buenas relaciones que mantuvo con los periodistas que nos ocupamos de los asuntos políticos? El problema con este gobierno envalentonado por el ostensible respaldo que recibió en las urnas hace tres semanas es que la mayoría de sus operadores cree, en efecto, que Cristina Fernández también les ganó a los medios críticos y a los periodistas, y que eso les da derecho a decir y hacer casi cualquier cosa. El otro problema grave, por cierto, es que la "carrera política" dentro del Frente para la Victoria y La Cámpora se alimenta sobre la base del ataque espurio contra Clarín, La Nacion y los medios y los periodistas que no son adictos. Es decir: los militantes ya no tienen que mostrar capacidad de trabajo ni formación política para conseguir un buen lugar en la lista de diputados o en una secretaría de Estado. Les basta con insultar a un periodista que hace su trabajo o incluir en su discurso los maniqueos y falsos conceptos de "monopolio", "medios hegemónicos" o "corporación mediática".

Pero quizá lo más preocupante sea el nivel de autismo político y radicalización que se puede observar en las segundas líneas de la administración. Tan embriagados están con la apabullante victoria que se sienten con derecho de proclamar qué deben hacer y qué no deben hacer los profesionales de la comunicación. Qué debería ser incluido y qué debería ser soslayado de la tapa de los diarios. Cómo deberían ser escritos los títulos de las notas que a ellos les interesan. Qué informaciones deberían ser tomadas en cuenta y cuáles no.

Con qué dirigentes opositores sería legítimo hablar y con cuáles no vale la pena hacerlo. Eso es algo que también inauguró Kirchner y perfeccionó la jefa del Estado. Para que se entienda bien: no sólo se sienten con autoridad para criticar a los medios; los quieren colonizar hasta transformarlos en un instrumento más de su inmenso poder.

La persecución por parte de la AFIP, el uso de la millonaria pauta de publicidad oficial para premiar a los amigos y castigar a los enemigos, la distribución de información privilegiada para unos y el rechazo personal hacia los profesionales que no "son del palo" completan el peor contexto para el ejercicio libre del periodismo desde 1983 hasta ahora, a pesar de que esa conducta no haya sido castigada en las urnas.

De cualquier manera, creo que el que viene será un momento inmejorable para hacer buen periodismo de verdad. Porque la embriaguez que produce la falsa sensación de que el poder será eterno constituye, ahora mismo, la mayor debilidad de quienes gobiernan. Y al mismo tiempo, la amenaza constante a los medios se transformará en un incentivo extra para cualquier periodista serio que ame esta profesión.

La clave es no caer en la trampa de transformarse en un adversario político, porque eso es lo que le conviene a un gobierno con muchos votos y una evidente vocación autoritaria.

El instrumento más efectivo para limitar el abuso de poder es hacer más periodismo. Empezar por el principio. Responder a las preguntas clásicas: ¿Qué? ¿Quién? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Cómo? Investigar. Escribir. Denunciar. Publicar donde se pueda. En cualquier medio que no haya sido colonizado por el bolsillo de payaso de la pauta oficial. Resistir. Contestar a los insultos con información pura. Seguir haciendo lo que muchos empezamos a hacer durante los años 90 cuando el presidente Carlos Menem se creía el rey del mundo y gritaba a los cuatro vientos que les había ganado también a los medios y que ya no tenía adversarios de su estatura.

Por lo pronto, ya parece cada vez más claro dónde está el verdadero poder y quiénes hacen uso y abuso de él. Y cada día les resultará más difícil colocarse en el lugar de víctimas y convencer a sus seguidores de la idea de que están defendiendo una causa justa, o de que corrupción hubo siempre en todos los gobiernos. O que los periodistas no militantes son gente mala y perversa, cuyo único propósito es impedir el bienestar general que les proporciona el gobierno nacional y popular.
© La Nacion.